103. Todo el sentido
Todo el sentido
Hubo varias exclamaciones ahogadas entre el público, y los periodistas se lanzaron a escribir en sus libretas.
El magistrado llamó al orden y, cuando volvió a reinar el silencio, Raquel pudo profundizar en su respuesta.
Relató lo que, conforme le había contado a Paula la tarde anterior, escuchó decir a un compañero unos días después de la muerte de Nacho.
Repitió la palabra que aquel chico había utilizado, «venganza», y la abogada le preguntó por ello.
—Entonces ¿insinúa usted que Nacho quería devolverles el castigo a sus padres o presionarles de algún modo acosando a Alba? ¿Esa era su venganza? ¿Es a eso a lo que ese chico se refería?
Raquel sacudió la cabeza con nerviosismo.
—Yo no lo sé… Pero Alba me había contado que su padre era jefe del de Nacho. Creo que, con lo que hizo, Nacho le causó bastantes problemas a su padre, sí…
—Al parecer, las relaciones saltaron por los aires y Samuel Guerra incluso vio peligrar su empleo… —completó Paula, reproduciendo lo que el propio padre de Nacho había declarado en el juicio.
Hizo una pausa dramática y paseó la vista por la sala hasta detenerla en el hombre, que boqueaba como un pez fuera del agua y había adquirido un tono amarillento.
—¡Señoría, eso no son más que especulaciones! —protestó Villar, que debía de haberse percatado del efecto que aquel testimonio podía causar en el jurado.
—Letrado, la abogada simplemente le está preguntando a la señora Peña por algo que oyó. Entra dentro de los límites del derecho de defensa.
Paula era consciente de que, cuando formulara las preguntas que tenía en mente, el magistrado reaccionaría de forma airada, pero las hizo igualmente.
Necesitaba que el jurado, el público y los medios de comunicación las escucharan y se dieran cuenta de que ahora la teoría que ella había expuesto en la primera sesión del juicio adquiría todo el sentido: la noche del crimen, Samuel pudo enterarse de que su hijo había vuelto a humillar a Alba y por eso, después de coger el taxi, lo esperó en la calle para reprochárselo y todo acabó estallando.
—Señora Peña, ¿usted conoce el motivo que llevó a Nacho a dejar de meterse con Alba tras el último incidente en clase? ¿Sabe por qué de pronto ya no quería vengarse? ¿Está al tanto de si, por ejemplo, llegó a algún tipo de acuerdo con sus padres y la noche del 18 al 19 de febrero lo rompió?
Como había previsto, Murrieta se retrepó en su asiento y ordenó a la testigo que solo contestara a la primera pregunta.
Las otras dos, argumentó con gesto colérico, resultaban totalmente capciosas y daban por hecho algo que no eran más que hipótesis.
Paula no replicó, pero observó a los miembros del jurado.
La mayoría se había vuelto hacia Samuel Guerra.
—No lo sé —respondió Raquel—. No sé por qué Nacho dejó de hacerlo.
—Nada más, señoría.