La doble víctima 97. La doble víctima
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97. La doble víctima

La doble víctima

Como ya había prestado declaración, Sofía podía presenciar el resto del juicio sin ningún impedimento legal. Escogió un asiento en la primera fila del público, aunque en el lado opuesto al que ocupaban los padres de Nacho. Todavía temblaba cuando se sentó.

Paula la siguió con la mirada y pensó que el interrogatorio no había sido un completo desastre, aunque debería haber salido mejor.

Tenía la impresión de haber perdido de golpe buena parte del terreno ganado a lo largo de esos dos días.

De pronto, los miembros del jurado se le antojaban más distantes, gélidos.

Con Julio, que entró al cabo de unos segundos, la situación no cambió mucho.

Él también ensalzó a su hija, pero, a pesar de su aparente templanza y autocontrol, acabó cayendo en las trampas que le tendían la fiscal y Villar y se enzarzó en discusiones sobre sus conflictos con el padre de Nacho y el modo en que eso pudo influir en Alba.

Cuando Paula tomó la palabra, intentó bajarle las pulsaciones con sus preguntas.

—Nosotros solo queríamos que nuestra hija hiciera vida normal, que se olvidara de Nacho —farfulló Julio poco después—.

Aquella tarde le insistimos en que, si se lo cruzaba por la calle, no le hiciera caso y que evitara cualquier tipo de contacto.

Era algo que también había trabajado con la psicóloga.

Además, hacía casi un mes que no la molestaba.

Todo iba bien. Si no, yo ni siquiera habría ido a la cena de empresa con Samuel. Me habría negado a coincidir con él.

—Entonces ¿en febrero de 2023 no existía un enfrentamiento entre las dos familias, como se llegó a publicar en algunos medios?

—No. Cuando tenía que hablar con Samuel por motivos de trabajo, pues lo hacía y punto.

Y tampoco es cierto que quisiera echarlo, como se dijo.

Es más, quien acabó fuera de la empresa fui yo —añadió, y una sombra de rabia le cruzó los ojos.

De repente, pareció perder fuerzas y se quitó las gafas con lentitud, como ausente.

Suspiró y, levantando la vista hacia el jurado, murmuró—: Todo esto nos ha destrozado la vida, ¿saben?

Mi hija no es más que una víctima. Una doble víctima.

La sesión concluyó con esa última respuesta.

Por segunda vez, Paula tuvo que presenciar cómo los policías se llevaban a Alba, que salió de allí derrumbada.