La doble víctima 9. El que salió mal
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9. El que salió mal

El que salió mal

Estación de esquí de Alto Campoo

—Ahí tienes un hueco, Paula —exclamó Teresa.

El aparcamiento de la estación estaba casi completo y llevaban varios minutos dando vueltas.

—Sí, sí, lo veo —contestó la abogada, y puso el intermitente a toda prisa.

De fondo se oía la voz aterciopelada de una periodista que amenizaba la mañana con una entrevista a una directora de cine.

Mientras Paula realizaba la maniobra, la periodista se despidió de la invitada y anunció que daba paso a los compañeros de los informativos regionales.

Sonó una sintonía alegre y, justo cuando la abogada se disponía a apagar el motor, un locutor de Cantabria entró en antena.

Sin perder un segundo, el hombre avanzó que esa mañana había aparecido un cadáver en El Sardinero y conectó directamente con Macarena Ortiz, la reportera que se había desplazado al lugar de los hechos.

Paula la conocía; era la mujer del juez Santiago Belmonte.

Todos los abogados que se dedicaban al derecho penal en Santander estaban al tanto de esa unión que en su día había despertado tanta curiosidad.

«—Buenos días, Macarena, ¡cuéntanos!».

«—Hola, Pepe. Estamos ahora mismo en la calle Joaquín Costa.

Va a procederse al levantamiento del cuerpo de la vía pública y, de momento, la única información oficial que ha trascendido es que se trata de un adolescente que perdió la vida durante la noche de carnaval.

Se rumorea que la víctima fue salvajemente apuñalada y que el arma no estaba en la escena del crimen, aunque la policía no ha querido hacer declaraciones.

Además, algunos vecinos afirman que el fallecido… ».

—Venga, Paula —la apremió Teresa mientras presionaba el botón para apagar el motor y se bajaba del coche—. Que no llegamos.

La abogada se mantuvo inmóvil en el asiento del conductor.

—Han matado a un chico en Joaquín Costa. ¿Lo has escuchado?

—Sí, una desgracia…

Paula suspiró de forma prolongada.

—En esa calle vive la chica a la que le llevé aquel procedimiento tan complicado —musitó sumida en sus recuerdos—. Ese juicio de menores que no salió bien…

Teresa le lanzó una mirada de reprobación al tiempo que cogía a Martín de la mano.

—Sabes de sobra que esa sentencia no fue culpa tuya. Sus padres se quedaron contentos con tu labor. Te lo dijeron, ¿no? Desconecta, por favor. Es domingo y estamos en la nieve.

Paula cabeceó y salió del coche.