La deliciosa tortura de amar a tu peor enemigo (Queridos Enemigos 2) 30. Ocho palabras
93%

30. Ocho palabras

Ocho palabras

Osric

El alma de Osric vibraba, presa de una emoción desbordante.

Ella estaba entre sus brazos. Ella, a quien creía que no volvería a ver.

Ella, a la que tenía presente en sus fantasías y oraciones, y con quien soñaba a propósito.

Ella, a quien encontraba en cada obra de arte, en el brocado de escarcha sobre el cristal, en cada destello de luz sobre el agua.

Ella, que perduraba como una mancha solar que no se podía eliminar con un parpadeo.

Ella, a quien él había dado por perdida.

Aurienne le sonrió, con las flores danzando a sus pies y el vestido blanco flotando en el aire, mezclándose con la niebla sedosa.

La breve frase surgía entre ellos entre beso y beso: «Te quiero, te quiero». Unas palabras tan comunes, tan manidas, que deberían estar raídas y desgastadas, pero que en aquel momento, en aquel lugar, refulgían como estrellas al ser pronunciadas.

Aurienne recorrió con los labios la forma de su sonrisa.

Osric tenía entre sus brazos a la brillante, luminosa y mordaz Aurienne Fairhrim. Ella siempre había sido como la luna: inalcanzable, deslumbrante y capaz de atraerlo como las mareas, y ahora estaba allí, con las mejillas iluminadas por infinitas sonrisas. Lo amaba y él casi no podía soportarlo.

«Si alguna vez puedo ser feliz será contigo».

Esa vez, ella le había contado un cuento de hadas de ocho palabras.