Capítulo 43
Cole
Acompaño a Brooke hasta su habitación, la suya será una contigua a la mía y la de nuestro hijo la tenemos ambos enfrente. Tanto en su habitación como en la del bebé encuentra de todo, ropa para ambos y demás cosas que puedan necesitar.
—¿En tan poco tiempo has acondicionado estas habitaciones? —pregunta con sorpresa.
—Están así desde que nuestro hijo nació. Nunca perdí las esperanzas de que ambos vinieseis a mi casa, pero jamás pensé que la situación fuese algo como lo que ha pasado.
—Lo siento, Cole —se disculpa.
—¿Existe algún secreto más en tu vida que deba conocer? —inquiero con cierto tono distante y desconfiado.
—No —susurra cabizbaja.
—Eso espero, Brooke. Estoy cansado de que me ocultes información o me mientas —le reprocho con dureza.
—¿Por qué te siento mucho más enfadado ahora que cuando te oculté que Derek era tu hijo? —pregunta con cierto temor.
—Porque en esta ocasión las dos personas que más amo en mi vida han estado en peligro. Sí, Brooke, te amo —alzo la voz, exasperado—. Aunque no me creas. Y solo pensar que no estaba ahí para haberte defendido de ese tío me hace arder por completo.
—Cole… yo…
—No —la corto en seco—. Brooke, ahora soy yo el que no quiere hablar.
Tengo otros asuntos en los que centrarme.
Solo te pido que te quedes en este lugar y no intentes salir.
Yo tengo que ir a casa de mi padre a hablar con él.
No temas quedarte sola porque existe seguridad extrema en todo el ático y he puesto dos guardaespaldas en la puerta del edificio.
Ella asiente en silencio y me alegra que no me lo ponga ya más difícil.
Me marcho a casa de mi padre, los planes que tengo en mente debo contárselos en persona. Sé que él, como siempre, me apoyará y me entenderá.
Mi madre y mis hermanas me reciben cuando llego a su casa, me preguntan por Derek y les prometo que lo traeré pronto. No le cuento a mi madre que Brooke y mi hijo están en mi ático ni nada de lo que ha sucedido. Por el momento, lo mejor es que no lo sepan.
Le miento a mi madre y le indico que tengo que reunirme con mi padre de forma urgente por algo de última hora que ha sucedido en Kessler. Nos encerramos en el despacho y cuando estamos a solas me pregunta:
—¿Qué sucede, hijo? Nada de esto tiene que ver con Kessler.
—Es Brooke —le aclaro de inmediato.
—¿Está bien? —se interesa.
—Sí, ahora sí. Está en mi ático con mi hijo.
—¿Os habéis reconciliado? —pregunta, extrañado.
—No. Estamos más lejos que nunca de una reconciliación —murmuro de forma fría.
—¿Qué es lo que pasa? Me estás asustando.
Le cuento a mi padre cómo encontré a Brooke en su apartamento y quien es ese tal Adrian en su vida. Luego lo pongo al tanto de mis planes.
—Cole… ¿estás seguro? ¿No es mejor dejarlo en manos de la policía? —me advierte mi padre.
—Ponte en mi lugar, estoy seguro de que actuarías como yo —lo reto.
—Tienes razón, pero eres mi hijo y mi deber como padre es pararte en esa locura.
—No lo hagas, porque sabes que lo haré con tu apoyo o sin él. Solo quería ponerte al tanto.
—Siempre me tienes de tu lado, Cole. Lamento que tengas que pasar por todo esto con Brooke. Joder, en ocasiones vuestra historia me recuerda tanto a todo lo que pasé con tu madre… Solo espero que algún día podáis llegar a ser tan felices como Maggie y yo y forméis una familia tan sólida y bonita.
—Por lo pronto tengo a Brooke en mi ático y no pienso permitir que salga de allí con mi hijo, y si decide irse, entonces se va a encontrar con el Cole más cruel y despiadado que no conoce, porque por su seguridad y la de Derek no tengo límites.
¿Tienes idea de cómo me siento cada vez que miro su rostro golpeado? —le espeto con rabia.
—Cole, solo ten en cuenta no pasarte con ese tío. Tienes una familia y hay límites que no puedes cruzar —me advierte.
—Sí, también sé lo que el tal Adrian significa para Brooke, pero voy a enseñarle a ese hijo de puta que a mi mujer no le va a volver a poner una mano más encima.
—¿Una copa? —me ofrece mi padre. Asiento, la necesito para aplacar la furia y el coraje que llevo por dentro.
Paso dos horas en el despacho hablando con él, ambos ponemos en común nuestras idas y venidas con las mujeres que amamos y finalmente brindamos porque todo vaya bien en el futuro.
Cuando regreso al ático voy directo al cuarto de mi hijo, no está ahí y deduzco que Brooke lo tiene con ella en su habitación, toco a la puerta y entro.
La encuentro sentada en la cama con nuestro bebé en brazos.
La imagen consigue darme un vuelco al corazón, pero cuando miro sus golpes en la cara toda mi rabia vuelve a resurgir.
—Yo me encargo de Derek esta noche para que tú puedas descansar —manifiesto sin acercarme a la cama.
—¿Sabes algo de Adrian? —se atreve a preguntar. La siento nerviosa.
—No. Pero aparecerá y nada va a impedir que ajuste cuentas con él —susurro de forma distante y fría.
—Cole, ¿por qué te siento tan diferente? —pregunta con miedo.
—Porque todo ha cambiado, Brooke. Antes no existía una amenaza sobre vosotros.
Ahora la hay y no voy a permitir por nada del mundo que os pase algo.
Tienes ante ti al Cole más inaccesible que hayas encontrado.
Desde este momento las cosas van a ser a mi manera —le advierto y ella me mira en silencio. Siento que traga con dificultad.
—No podemos vivir encerrados en tu ático de lujo —murmura.
—No te estoy pidiendo que lo hagas. Podrás salir, pero siempre con seguridad a tu lado. Y no te vas a mover de mi casa por el momento. Y si quieres una guerra en los tribunales por la custodia de nuestro hijo la tendrás —le expongo de forma dura.
—¿Qué estás tratando de decirme? —inquiere con miedo.
—Que voy a luchar por tener a mi hijo a mi lado, por protegerlo. Y si tengo que hacer uso de todas mis influencias y mi dinero, lo haré.
Siento cómo Brooke me mira con miedo y dolor en sus ojos, pero me da igual. Me acerco a ella y cojo de sus brazos a Derek. Ella me observa como si se lo estuviese arrancando de su lado.
—Descansa. Si necesitas algo solo tienes que llamarme. No te preocupes por nuestro hijo, yo sé cuidarlo tan bien como tú.
Salgo de la habitación y me dirijo con mi pequeño a su cuarto. Me siento con él en mis brazos en una cómoda butaca, lo acuno, lo mezo, cierro los ojos y dejo que el hecho de que a él no le haya pasado nada me calme.
Paso toda la noche con mi hijo junto con ese sentimiento de amor y protección tan enorme que jamás había sentido antes. Estoy tumbado con él en mi cama, Derek duerme sobre mi pecho cuando escucho unos leves golpes en la puerta de mi habitación. Susurro bajito:
—Adelante.
Brooke asoma la cabeza sin atreverse a entrar.
—Fui a buscarlo a su cuna y no estaba, ¿cómo ha pasado la noche?
—Lo traje a mi cama hace apena unas horas.
Se ha quedado dormido aquí y me encontraba tan a gusto y él también que no quise romper este momento.
—Brooke nos observa desde la distancia—.
Derek ha sido muy bueno. Puedes pasar —murmuro.
Ella se adentra y se queda mirándonos desde el lateral de la cama—.
Siéntate —le ofrezco a que lo haga a nuestro lado.
Se lo piensa y cede—. Mi hijo es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida —confieso mirándolo, tan pequeño e indefenso.
—No dudo de que vayas a ser un gran padre, Cole. Además, creo que tienes el ejemplo del tuyo. Logan es maravilloso con sus hijas.
—Yo no tuve la suerte de poder disfrutar de un padre de pequeño —rememoro con cierto dolor—.
Mi madre siempre me dijo que estaba muerto, y no sabes cómo deseaba tener uno.
Cuando lo encontré y supe las verdaderas razones por las que habíamos estado separados, la historia de amor truncada de mis padres, todo por lo que tuvieron que pasar y yo mismo pasé…
La confesión de una abuela que abandonó a mi padre de pequeño y mandó a matar a mi abuelo paterno…
Algún día te contaré esa historia bien —susurro cuando me observa con sorpresa—.
Brooke, puede que el matrimonio de mis padres en estos momentos sea perfecto a los ojos de los demás, pero pasaron por mucho.
Cuando llegué a Nueva York y me topé con mi verdadera realidad me juré que jamás me enamoraría de una mujer ni le entregaría mi corazón a nadie, mucho menos tendría hijos.
Ya había sufrido bastante. Me coloqué una coraza y solo me permití sentir amor por mi familia.
El tema de las mujeres era una diversión y no iba con ninguna en serio —Brooke toma una bocanada de aire profundo, la siento incómoda ante mis palabras—.
Hasta que llegaste tú. Pusiste mi vida del revés.
E hiciste que desease lo que siempre rechacé por temor a sufrir como lo hizo mi padre —confieso con el corazón en la mano.
—Siento todo por lo que pasaste, Cole. Y también siento haber cambiado tu vida y tus planes. Sé que puede parecer cruel el hecho de que pensaba ocultarte la existencia de tu hijo, pero no quería que te sintieses obligado a nada.
—Pasaría el resto de mi vida así, acunando a mi hijo. —Alzo la mirada, fijo mis ojos en los de Brooke y le indico—: Y daría todo lo que tengo con tal de que tú estuvieses a mi lado, amándome de forma incondicional.
La madre de mi hijo se remueve incómoda, aparta la mirada de mis ojos, nuestro bebé se despierta, lloriquea y se lo entrego. Creo que quiere comer. Brooke le está dando el pecho, pero también lo complementamos con los biberones.
La mujer que amo sale en silencio de mi habitación mientras unas ganas enormes de abrazarla y besarla me consumen.
Paso el resto del día en el despacho de mi ático, liado con mil asuntos, pero tranquilo sabiendo que Brooke y mi hijo están seguros en mi casa hasta que encontremos a Adrian y le ponga las cosas claras.