Capítulo 40
Cole
Miro a mi hijo con lágrimas en los ojos, el corazón latiéndome con prisa y una sensación de orgullo, protección y felicidad que no había experimentado antes. Derek tiene los mismos ojos que yo, cojo su manita y juro que nada ni nadie me va a separar de mi hijo nunca.
—Es precioso, Cole —susurra Brooke, llorando, acariciando la carita de nuestro bebé—. Y está sano. He temido tanto por su vida…
Abrazo a la mujer que amo y le doy un beso en los labios, emocionado, sin poder contenerme.
—Has sido una auténtica campeona. Los dos estáis bien. Os amo.
Brooke me entrega a mi hijo, lo cojo en brazos, lo beso y siento que es lo más emocionante que me ha pasado en la vida.
—Tiene tus ojos —susurra la madre de mi hijo y siento orgullo en sus palabras, algo que me conmueve.
—Gracias por este bebé maravilloso. —Me acerco a ella y le acaricio la mejilla—. Te juro que voy a ser el mejor padre.
—No me cabe la menor duda, Cole. Presencié de cerca cómo eras con tus hermanas. Nuestro hijo tiene mucha suerte.
—Te amo, Brooke. Por favor, no lo dudes más —le ruego con nuestro niño en brazos.
Una enfermera interrumpe nuestro primer momento familiar y me dice que tengo que salir. En breve llevarán a Brooke y a mi hijo a una habitación.
Cuando estoy alejado de Brooke le pido a la enfermera que nos alojen en la mejor que haya en el hospital. No quiero que a la mujer que amo y a mi hijo le falten de nada. En estos momentos soy inmensamente feliz.
Llamo a mis padres y les comunico que son abuelos y que todo, pese a los malos momentos por los que hemos pasado, ha salido bien.
Mi madre me regaña muy enfadada por no decirles nada antes del nacimiento, pero no quería que saliesen de casa con la tormenta.
Les prohíbo que vengan al hospital hasta mañana.
No quiero que nadie más de mi familia corra peligro hoy.
Le prometo a mi madre que en cuanto Brooke esté más recuperada y descansada haremos una videollamada para que conozcan al bebé.
—Señor, la habitación de su mujer está lista. Si quiere cambiarse, le hemos dejado algo de ropa —me indica una auxiliar. Lo cierto es que estoy empapado y ni cuenta me había dado.
—Gracias.
Cuando Brooke llega a la lujosa habitación ya me he cambiado de ropa y en cuanto cruza una mirada conmigo sé que me reprende porque esté alojada en este amplio cuarto, pero me da igual. Es el primer regalo a mi hijo.
—Ya le he comunicado a mi familia que Derek ha nacido y está bien. Están todos deseando conocerlo.
—Nuestro hijo ha tenido que venir al mundo desafiando una tormenta —comenta su madre con orgullo, admirándolo dormido en su regazo.
—Va a ser un guerrero, no me cabe la menor duda —susurro observándolo.
—¿Estás cansada? Puedes dormir, yo me encargo del bebé —le indico a Brooke.
—Gracias por todo, Cole —murmura con calma—. Ha sido emocionante compartir todo esto contigo. Creo que esta noche jamás la olvidaremos.
—Estoy seguro de que no.
El bebé comienza a removerse, abre los ojos y llora.
—Querrá comer —dice su madre.
Ver a Brooke amamantar a nuestro hijo es una de las visiones más increíbles y maravillosas de mi vida. Me quedo embobado en ellos y es como si el tiempo se detuviese.
Luego Brooke se queda dormida, velo su sueño y el de mi hijo, sintiéndome el hombre más afortunado sobre la tierra. En parte, le doy gracias a la tormenta en la que ha nacido mi hijo, esto me permite tener esta paz y tranquilidad en estos instantes en los que solo somos los tres.
La primera noche con mi hijo y Brooke no pego ojo. Me la paso pendiente de ambos. La mujer que amo tiene los puntos por la cesárea y no es que pueda moverse a su antojo, y estar a su lado ayudándola es una de mis pasiones.
Cuando apenas amanece aparecen por la habitación los mejores amigos de Brooke. Daphne y Jax conocen a nuestro bebé, se quedan enamorados de él y Brooke les cuenta cómo se dio todo.
Un par de horas después toda mi familia, incluidos mis abuelos, llegaron hace dos días de Qatar, entran en la habitación para conocer al nuevo miembro de la familia Kessler.
Mis padres nos felicitan y los siento embobados con su nieto. Mis hermanas se pelean por coger a mi hijo y mi abuela no deja de llorar, apenas se enteró de todo esto hace unos días. No ha tenido tiempo de asimilar que iba a ser padre.
Cuando siento a Brooke cansada hecho a todos de la habitación y les prohíbo que regresen hasta el día siguiente.
Mi madre quiere relevarme y quedarse con Brooke esta noche, pero no lo permito.
Solo le pido que Natt nos traiga nuestras cosas y las del bebé.
Salimos de una forma tan precipitada del apartamento que no nos dio tiempo de coger nada.