Capítulo 36
Cole
Tengo la esperanza de que la visita de mi madre con mis hermanas ablande un poco a Brooke, que al verlas a ellas se plantee la familia que podríamos llegar a ser con nuestro hijo y vivir muy felices.
Quiero darle todo a la mujer que amo, pero no deseo abrumarla con mi dinero y que sienta que somos de mundos tan diferentes que nunca podríamos ser una pareja como mis padres.
Jamás deseé lo que ellos tenían como matrimonio hasta que Brooke apareció en mi vida.
Ella y solo ella me ha removido todos los cimientos y ha hecho que quiera reestructurarlos para siempre.
No sé en qué momento se ha convertido en mi completa debilidad.
Cada vez que la miro a los ojos siento el gran poder que ejerce sobre mí, si ella lo supiese…
—Mis padres y mis hermanas vienen de camino —le informo a Brooke.
Hace media hora que está sentada en el sillón esperando a mi familia.
Sé que intenta aparentar que no está nerviosa, pero yo sé que lo está.
No para de tocarse el pelo, se ha mirado al espejo mil veces y ha retocado todas las sillas y cortinas del apartamento.
Siento que quiere que todo esté lo mejor posible para recibir a mi familia.
—Tengo muchas ganas de ver a Harper y Blair —susurra.
—Ellas también a ti. Han crecido mucho en estos meses.
—Tengo miedo de que no me perdonen haberme marchado como lo hice de sus vidas —susurra con pena.
—Seguro que puede más el amor que te tienen. Mírame a mí. Te fuiste de mi vida sin dar explicaciones y no solo me ocultaste tu embarazo, sino que me dijiste que no era el padre de tu hijo. Y aquí me tienes.
—¿Algún día dejarás de reprocharme no haberte dicho u ocultado que era tu hijo? —inquiere, molesta.
—Todos nos equivocamos, Brooke. Lo que no entiendo es que si yo te perdono por ello tú no puedas hacerlo conmigo por esa conversación que escuchaste con amigo que te hizo huir de mí sin que pudiera explicarte todo. En comparación lo tuyo es mucho más grave.
La madre de mi hijo me mira seria y pensativa. Se retuerce las manos, va a decir algo cuando suena el timbre.
—Ya están aquí —susurro.
Abro la puerta y observo a mi familia cargada de bolsas y globos, ya me temía esta visita, solo espero que Brooke no se sienta mal por los regalos que haya comprado mi madre.
—Brooke —gritan mis hermanas y corren hacia la madre de mi hijo, que se levanta para recibirlas y ya la siento emocionada.
—Cuidado, niñas —les advierte mi madre.
—¡Vamos a ser tías! —grita Blair muy contenta.
—¿Nos dejarás cuidar del bebé? —le pregunta Harper.
—Por supuesto, voy a necesitar mucha ayuda —les indica Brooke, abrazándolas y besándolas, emocionada. No me cabe la menor duda de que será una excelente madre.
Luego mis padres se acercan a Brooke, le dan un beso, ella les pide que se sienten, mi padre se queda en pie conmigo y las mujeres de nuestras vidas toman asiento entre el sofá y dos sillas.
—Hemos traído muchos regalos para el bebé —anuncia Harper con entusiasmo.
—Ayer nos llevamos horas de compras —se queja mi padre, sonriente.
—¿Cómo sigues, Brooke? —le pregunta mi madre.
—Muy bien.
—¿Por qué no vivís en el ático de Cole? Es más grande —dice de repente Blair y siento cómo mi madre la reprende con la mirada.
—Porque esta es la casa de Brooke y a ella le gusta vivir aquí —respondo con una sonrisa a mi hermana.
—Me gusta que seáis novios —dice Blair sonriente.
Brooke y yo nos miramos en silencio y espero que sea ella quién saque a mi hermana del error, pero no lo hace.
—Ahora ya te vamos a ver siempre —intercede Harper.
—Sí, cariño —susurra Brooke.
—Pero ya no serás nuestra niñera porque eres la novia de Cole —dice Harper.
—Ahora será tu cuñada, que es mucho mejor —le indica mi padre.
—Yo prefiero que sea mi amiga —comenta Harper algo confundida y todos estallamos en carcajadas.
—¿Podemos tocarte la barriga? —pregunta Blair.
—Por supuesto —las anima Brooke con una sonrisa. Se echa la camiseta para arriba y deja que mis hermanas le toquen el vientre a su antojo.
—Bueno, ¿qué os parece si le enseñamos a Brooke todo lo que hemos comprado? —propone mi madre y junto con mis hermanas comienzan a sacar ropa y regalos para el bebé.
Disfruto viendo a Brooke tan cómoda con mis hermanas y mi madre. La mitad de lo que han comprado no sé ni para qué sirve, pero me pondré al día.
—¿Cuándo nazca el bebé puedes venir a nuestra casa? —le pregunta Harper con ilusión.
—Por supuesto. Brooke ya es parte de nuestra familia —dice mi madre. Le coge las manos a la mujer que amo y la mira con una sonrisa.
—La abuela y el abuelo no la conocen —dice Harper con sorpresa.
—Los abuelos regresan de Qatar en una semana, le presentaremos a Brooke y le diremos que van a tener un bisnieto —intercede mi padre.
Mi abuela materna y su marido viajaron hace un par de meses a Qatar para vender las propiedades de mi abuela allí. La había conservado durante estos años porque solían ir algunas temporadas, pero ya han decidido que venderán la casa en la que me crie.
Pasamos una tarde muy agradable, merendamos en familia y me gusta comprobar que Brooke no se ha sentido incómoda con la presencia de mis padres y hermanas y todas las cosas que han traído para el bebé.
Cuando ya se van a marchar mi madre dice:
—Hijo, mañana puedo venir a quedarme con Brooke cuando vayas a recoger el premio.
—Mamá, le pedí a papá que fuese él —la reprendo por nombrarlo delante de Brooke.
—Cole, es el premio empresarial más importante del año y nunca se lo ha llevado alguien tan joven. Debes ir a recogerlo, solo serán un par de horas y Brooke estará bien conmigo.
—¿De qué premio habláis? —se interesa la madre de mi hijo.
—Uno muy importante que Cole no quiere ir a recoger por temor a dejarte sola —dice mi padre.
—Yo me quedo contigo y podemos verlo por la televisión —se ofrece mi madre.
—Y nosotras también podemos venir mañana —gritan de alegría mis hermanas.
Brooke me mira en silencio. No le había dicho nada de este premio que me daban mañana.
—Cole, deberías ir a recogerlo. Yo estaré bien. Daphne y Jax me dijeron que vendrían al acabar el turno. No estaré sola.
—¿Ves, hijo? —insiste mi madre.
—Por favor, Cole. Ve a recogerlo —me anima Brooke y es todo lo que necesito para decidirme. Llevo un par de años trabajando muy duro y me he ganado este premio a pulso. Quiero que se sienta orgullosa del padre de su hijo.
Despedimos a mi familia y siento a Brooke un poco cansada. La acompaño hasta la cama, la obligo a que se tome un yogurt y le deseo buenas noches anhelando que un día me invite a dormir junto a ella, pero hoy sé que no tendré suerte.