Capítulo 31
Brooke
Me levanto y me siento un poco rara, desayuno y el cuerpo solo me pide volver a la cama. En esta última recta final del embarazo me encuentro muy cansada. Es cierto que mi bebé es grande, sale a su padre, y se mueve mucho.
Tocan el timbre de la puerta y me extraño porque no estoy esperando a nadie. Daphne y Jax tienen turno en el hospital. Mis amigos terminaron la carrera de medicina el año pasado y me llevan ventaja.
Cuando abro la puerta me encuentro con la sorpresa de que tengo ante mí a Maggie Kessler. No sé dónde meterme, siento una vergüenza y una angustia que la mujer debe de notar al instante.
—Maggie… yo… siento todo esto, de verdad —me disculpo con pena. Tengo un nudo en la garganta y lágrimas a punto de brotar de mis ojos.
—Deja que te dé un gran abrazo, Brooke —dice de forma amable y sonriente.
Me estrecha contra su pecho y comienzo a llorar maldiciendo las hormonas del embarazo—.
Tranquila, Brooke. Solo he querido venir a ver a la madre de mi nieto y decirte que estoy muy feliz.
Si te incomodo y deseas que me marche lo entenderé —manifiesta con toda la educación del mundo.
La miro, admirándola, y susurro:
—Por favor, pasa.
Maggie se adentra en mi apartamento y ambas tomamos asiento en el sofá. Lleva sus manos a las mías, las toma entre ellas y me pregunta:
—¿Cómo estás? Obvio, me refiero a tu estado y al bebé.
En la situación con mi hijo me mantendré al margen.
Tienes mi palabra. Yo pasé por algo parecido años atrás y solo puedo decirte que llega un momento en el que los sentimientos hablan por sí solos sin necesidad de que nadie intervenga para bien o para mal.
—Gracias por haber venido. Las cosas se dieron así, disculpa cómo me marché de golpe de vuestras vidas, pero quiero a las niñas y a ti siempre te aprecié mucho.
—Lo sé. Y por eso estoy aquí. Para ofrecerme en todo lo que te pueda ser de ayuda. Eres la madre de mi nieto, y te confieso algo: Me gusta que seas tú —revela con una sonrisa inmejorable que calma mis nervios.
—Gracias —le agradezco de nuevo, emocionada.
—¿Cuándo tiene que nacer mi nieto? Y, por cierto, ¿es un niño o una niña? —pregunta con interés.
—Nacerá en seis o siete semanas aproximadamente. Es un niño.
—Oh, Brooke. Logan va a ser muy feliz. Deseaba otro varón, incluso hay días en los que me dice que aún estamos a tiempo de tener otro hijo —comenta, sonriente.
—Está todo bien. He tenido un embarazo en el que me ha dado por comer —sonrío—, solo que las últimas semanas me siento un poco más cansada. El bebé es grande y se mueve mucho.
—Su padre era igual —revela con lágrimas en los ojos—. ¿Puedo? —me pide permiso para tocarme la barriga.
—Por supuesto —me levanto la camiseta y dejo que mi hijo conozca a su abuela. Creo que la va a querer mucho. Maggie es una excelente madre y no dudo que también lo sea como abuela.
—Se ha movido —dice Maggie, sintiendo al niño.
—Sí. Suele despertarse un poco revoltoso.
—Brooke, me tienes para lo que sea. Solo quiero que lo sepas —recalca—.
Quería pedirte permiso para traer un día a Harper y Blair, ellas aún no saben nada, Cole me pidió ser él quién les diese la noticia, lo voy a respetar, pero me gustaría que mis hijas te viesen antes de que su sobrino nazca.
Estoy segura de que van a ser muy felices con la noticia.
—Por supuesto, esta es vuestra casa. Podéis venir cuando queráis. Estoy deseando ver a las niñas. Las he echado de menos en este tiempo, pero las cosas con Cole se dieron…
—Brooke, no me tienes que dar explicaciones. No me interesa lo que pasó o esté pasando entre mi hijo y tú. Eso es solo cosa vuestra. Yo solo quiero ser una abuela presente que va a amar mucho a su nieto.
—Gracias, Maggie. No sabes el gran peso que me quitas de encima con tu visita. Pensé que la familia de Cole igual me odiaría por cómo se dio todo.
—No te preocupes, mi historia con Logan no se queda atrás —susurra con una enorme sonrisa—. Si alguien puede comprenderte y no juzgarte, sin duda, esa soy yo.
—Eres muy amable.
—Mi hijo ha tenido mucha suerte de encontrarte. Mi nieto no podría tener una madre mejor, estoy segura.
—Soy consciente de que las cosas no van a ser fáciles.
—No te preocupes ahora. He aprendido en esta vida que cuando menos lo esperas las cosas se pueden arreglar.
De repente, siento que el vientre se me pone duro y me quedo quieta, abro mucho los ojos y Maggie advierte que algo me pasa.
—¿Qué sucede? ¿Estás bien? —inquiere, alarmada.
—Creo que tengo contracciones —susurro con miedo. Aún faltan seis semanas para que mi bebé nazca.
—¿Estás segura? —Maggie lleva las manos a mi vientre—. Tenemos que ir al hospital, Brooke —dice agitada.
—Sí —susurro con miedo.
—Yo te llevo. Natt está abajo con el coche. No hay tiempo que perder.
—Aún es pronto para que nazca —susurro sintiendo pánico de que algo no vaya bien.
—Cuando lleguemos al hospital nos dirán cómo está todo. No te asustes, esto es normal. He pasado por tres embarazos —me recuerda a modo de tranquilizarme, pero no lo consigue.
Llegamos al hospital, a Maggie Kessler la conocen bien y me atienden de inmediato. La abuela de mi hijo no se mueve de mi lado en ningún momento, la dejan pasar conmigo porque es médica, aunque no ejerza.
El doctor que nos ha atendido me indica tras explorarme:
—Tienes contracciones uterinas regulares cada cinco minutos, Brooke.
Existe una dilatación de un centímetro, no has roto aguas y la frecuencia fetal es normal.
Las contracciones son reales, pero el trabajo de parto aún no está establecido.
Nuestro objetivo es detenerlas para que el embarazo continúe unas semanas más.
Vamos a dejarte ingresada para frenar las contracciones.
—Todo va a estar bien, Brooke —susurra Maggie dándome un cariñoso beso en la frente. Me alegro tanto de que ella estuviese conmigo cuando sucedió… He estudiado medicina, pero soy nueva en esto del embarazo.
—Gracias por estar a mi lado como una madre.
—Brooke, creo que deberíamos avisar a Cole. Juré no meterme en vuestra relación, pero es el padre del niño y tiene derecho a saber lo que está sucediendo, ¿no crees? —plantea con tacto.
Asiento en silencio y le pido:
—¿Puedes hacerlo tú?
—Por supuesto, ahora vuelvo. Te van a trasladar a una habitación. Yo me encargo de todo. Confía en mí.