La debilidad del diablo Capítulo 30
55%

Capítulo 30

Cole

—¡Cole, hijo! —alza la voz mi madre nada más que aparece por la puerta de mi ático y me abraza con lágrimas en los ojos. Me acabo de despertar y tengo un dolor de cabeza monumental. Lo que menos necesito son los sermones que mi señora madre venga a darme, porque estoy seguro de que es su cometido.

—Papá, ¿no podías haberla entretenido un poco más? —le reprocho en modo de queja revolviéndome el pelo.

—Lo siento, Cole. Le he hecho el amor a tu madre dos veces esta mañana. Uno tiene ya una edad y no doy para más —bromea a la vez que mi madre le dirige una mirada furiosa—. No sabía qué más hacer —se excusa abriendo los brazos.

—Logan, ¿son necesarios los detalles? —lo regaña mi madre con las mejillas sonrosadas.

—Maggie, nuestro hijo va a ser padre y tiene veintiocho años —le recuerda—. No se va a escandalizar —la reprende con naturalidad y una enorme sonrisa en los labios. A mi padre le encanta provocar a mi madre con estos temas delante de mí.

—Cole, tu padre me lo contó todo anoche —dice mi madre con pena.

—Sí, cuéntale todo bien, esposa mía. Casi nos estamos divorciando a estas horas —comenta mi padre de forma jocosa y los miro sin saber a qué se refieren.

Mi madre se queda callada, taladrándolo con sus intensos ojos verdes que echan fuego, y mi padre me hace un breve resumen que termina arrancándome una fuerte carcajada al imaginarme la situación. Con lo que tengo encima no sé ni cómo me hace gracia.

—¿Qué piensas hacer, hijo? —pregunta, muy preocupada a mi espalda mientras me hago un café y me tomo un analgésico.

—No lo sé, ahora mismo mi vida es un completo caos. Brooke no quiere saber nada de mí y estoy asimilando que voy a ser padre, que dentro de un mes y pocas semanas tendré a un bebé en mis brazos.

—Cole, ¿la amas? —se interesa mi madre, mostrándose muy seria.

—La amo como nunca llegué a imaginar que se podría. Brooke me puso la vida del revés y se metió en mi corazón para siempre. Las demás mujeres han dejado de tener interés para mí. En mi mente solo existe ella —confieso, abatido.

—Conozco bien el sentimiento, hijo —manifiesta mi padre comiéndose un plátano y mirando a mi madre con una gran sonrisa.

—Logan, no estamos aquí para hablar de nosotros —lo regaña mi madre—. ¿Puedo ayudarte en algo, Cole? —se ofrece.

—No quiero que nadie interceda en nada. Esto es algo mío y de Brooke. Voy a demostrarle que la amo, que no quiero estar con ella solo por el niño. Voy a quitarle esa estúpida idea de la cabeza.

—Bien, te veo decidido, hijo —susurra mi padre.

—Cole, vas a ser padre —murmura mi madre acariciándome el rostro, emocionada—. Imaginé tanto ese día…

—Sí, y como todo en esta familia, seguro que no lo imaginaste que sucediese de esta manera —apostilla mi padre.

—¡¿Qué te pasa hoy?! —estalla mi madre mirándolo enfadada—. Cole, quiero ir a hablar con Brooke —me dice de golpe.

—Mamá, no quiero que intercedas —le dejo claro.

—No lo voy a hacer. Solo deseo ir a ver a la madre de mi nieto.

Sabes lo discreta que soy. No hablaré sobre vuestra relación, pero necesito que Brooke sepa que me tiene para lo que le haga falta.

Está muy sola, no tiene familia ni una madre, y deseo que cuente con que me tiene a su disposición pese a que no tengáis buena relación entre vosotros en estos momentos.

Me quedo pensativo, dudando, no creo que sea una buena idea.

—Cole, confía en tu madre —susurra mi padre—. Es bueno que Brooke se lleve bien con ella y tenga confianza con la familia de su hijo, que sepa que nos tiene de forma incondicional. Puede ser hasta un alivio para ella que cuente con que no la juzgamos porque no estéis juntos.

Tomo una bocanada de aire y me siento en el sofá.

—Vale, mamá. Haz lo que consideres oportuno. Solo te pido que no le ruegues para que vuelva conmigo ni intentes convencerla de que la amo. Eso es algo muy mío que tengo que ganarme yo.

—Cole, aquí me tienes para todo lo que necesites, cariño —susurra mi madre y me abraza—.

Pese a como se ha dado todo, que conste que estoy muy orgullosa de ti y sé que Brooke es la mujer perfecta para ser la madre de mis nietos.

Solo hay que ver cómo la quieren tus hermanas, que, por cierto, tendremos que darles la noticia en breve.

—Quiero ser yo quien se lo diga —comento de inmediato.

—Vale, cuando consideres oportuno, pero hazlo antes de que nazca el bebé, que, por cierto, me dijo tu padre que no se os ha ocurrido averiguar el sexo —dice en tono de regaño.

—Joder —maldigo de golpe—. No sé si voy a tener un hijo o una hija —murmuro con sorpresa—. ¿Soy un mal padre por no haberme preocupado por ese aspecto? —pregunto con angustia, paseándome ante mi madre, inquieto y pensativo.

—No, cariño. Solo te estás haciendo a la situación, mi vida —me calma mi madre.

—Lo mío fue peor, hijo, me encontré contigo con dieciocho años y un embarazo de camino, todo de golpe —refleja mi padre.

—Logan, ¿a ti qué es lo que te pasa hoy? ¿Te has propuesto remover el pasado? —Mi madre lo fulmina con la mirada.

—Solo trato de hacerle ver que hay situaciones peores, y que si tú y yo salimos adelante Cole no lo tiene todo perdido con Brooke, porque cuando hay amor de verdad todo es posible. —Mi padre abraza a mi madre y le da un beso en los labios delante de mí.

Sonrío y los envidio en estos momentos. Ojalá algún día Brooke y yo podamos tener algo tan sólido y bonito como lo de ellos pese a todo por lo que pasaron.