La debilidad del diablo Capítulo 23
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Capítulo 23

Brooke

Cinco meses después

Me miro en el espejo y apenas me reconozco. Mi vida ha cambiado tanto en estos últimos meses que parece que hayan pasado años.

Hoy me gradúo por fin en la universidad de Columbia, voy a recibir mi título en medicina y lo haré como la mejor alumna, con mención especial a mi expediente.

Repaso el discurso que tengo que dar, estoy nerviosa, y me enfrento a uno de los días más bonitos de mi vida. Siempre deseé terminar mi carrera.

Daphne y Jax vienen a recogerme, por supuesto estarán ahí acompañándome, orgullosos de su amiga. En estos meses me han cuidado tanto... Los he sentido tan familia que es cierto que no hace falta que corra la sangre por las venas.

Cuando Jax me ve abre mucho los ojos y dice:

—Joder, estás impresionante.

Llevo un discreto vestido en tono crudo.

—No hace falta que seas tan sincero —le indico en tono mordaz.

Jax y Daphne me abrazan y ambos me susurran:

—Todo va a ir muy bien. Estamos muy orgullosos de ti. Hemos reservado en un buen restaurante para celebrar tu graduación.

—Gracias, chicos.

Nos montamos en el coche de mi amiga y ponemos rumbo al acto más importante de mi vida, por el momento. Porque en breve espero ir acumulando más.

Le doy un beso a mis amigos, ellos se van a sentar con los demás familiares y yo debo de colocarme con mis compañeros. Me pongo la toga y el birrete y le pregunto a Daphne:

—¿Estoy bien?

—Estás fantástica. Con la toga tan grande que llevas no se van a notar los casi diez kilos que has puesto en los últimos meses.

—Es la idea —susurro.

—Es lo que tiene pasarse tantos meses estudiando en el sofá o en la cama y solo salir de casa para ir a hacer los exámenes. Tanta ansiedad te dio por comer —me recuerda Jax, y es cierto, nunca había comido tantas patatas fritas, ganchitos y todas esas mierdas, pero es que no podía parar de comer.

Me siento junto con mis compañeros, repaso mentalmente el discurso que tengo que dar, casi me lo sé de memoria, y fijo la mirada en el escenario al que tendré que subir en breve.

Estoy muy orgullosa de mí misma, de haberlo conseguido en estos difíciles meses por los que he pasado.

Sé que lo que viene de ahora en adelante no será nada fácil, pero cuento con la ayuda de mis amigos y sé que podré con todo.

El rector de la universidad da un largo discurso y luego se hace mención a la promoción de la que soy parte. Me nombran la alumna con mejor expediente académico del año y no puedo evitar que unas lágrimas rueden por mis mejillas cuando subo al escenario con cuidado. Estoy muy nerviosa.

Digo unas palabras de agradecimiento, hago un breve relato de todo lo que me ha costado llegar hasta aquí, me gradúo con veinticuatro años y los aplausos de todo el auditorio me hacen llorar. Luego expongo mi discurso y el rector de la universidad anuncia para finalizar el acto:

—Tenemos una gran sorpresa hoy para la entrega del galardón a la mejor estudiante de la promoción.

Como muchos sabéis, estas becas y este programa de la universidad están a cargo de la fundación Kessler.

—Al escuchar esto todas mis alarmas se disparan, lo desconocía por completo.

De inmediato relaciono ese apellido con Cole y su familia—.

La señora Maggie Kessler es la que hace todo esto posible —revela y cierto nerviosismo se apodera de mí.

No puedo creer que haya conseguido esta beca otorgada por la familia de Cole—.

Ella debía ser la encargada de entregar el reconocimiento hoy, como llevamos semanas preparando, pero se ha sentido indispuesta y no podrá hacerlo —comunica y un gran alivio se apodera de mi cuerpo—.

En su lugar, va a entregar el reconocimiento a la mejor alumna de la promoción su hijo, el gran empresario que muchos conocéis, Cole Kessler.

Cuando escucho su nombre todo mi mundo comienza a derrumbarse.

No puede ser que esté aquí hoy. Hace meses que no sé nada de él.

Me hice con otro número de teléfono y me mudé a una casa nueva.

Estoy segura de que ya se habrá olvidado de mí, pero, por si acaso, en este tiempo continué tomando precauciones para que él ni su familia supiesen nada mío.

Me consta que Maggie Kessler me buscó como su hijo tras desaparecer de la vida de toda la familia sin dar explicaciones.

Se hace un silencio en la sala, se espera que aparezca Cole por algún lado, yo miro desencajada hacia Daphne y Jax que me piden que me calme con un gesto de sus manos. Tengo ganas de salir corriendo de ahí, pero ya no tengo escapatoria.

De repente, Cole aparece con un traje de chaqueta azul marino impecable, a medida y carísimo por el pasillo central.

Es obvio que acaba de llegar, lo encuentro un poco desubicado, el rector le indica por dónde tiene que subir al escenario, le da la mano, le entrega el diploma que me tiene que dar y es justo en ese momento cuando Cole Kessler repara en mí.

Sus ojos me taladran. Su mandíbula se tensa y siento que la vista se me nubla mientras camina hacia mí con mil reproches en sus intensos ojos grises.

Cuando estamos a escasos pasos siento que todo lo que me rodea se desploma por completo sin poder hacer nada, no tengo el control.