Capítulo 22
Cole
Llevo más de un mes de intensa búsqueda de Brooke y es como si se la hubiese tragado la tierra. Jamás había sentido esta desesperación. Apenas duermo ni como, ella ocupa todos mis pensamientos desde la última vez que nos vimos.
Spencer y Axer me aconsejan que me olvide de ella, que es la primera mujer que me lo pone fácil al marcharse de mi cama sin que la invite a hacerlo, pero es que no quería que se fuese.
Brooke ha traspasado barreras que no había hecho nadie.
No puedo sacármela del pensamiento, la extraño y sueño con ella cada noche.
En mi ático todo me recuerda a ella y los momentos que pasamos juntos, su sonrisa la tengo grabada a fuego en mi memoria.
Solo ella ha conseguido acelerarme el corazón de esta forma.
¿Qué me has hecho Brooke Sullivan? Susurro en una especie de plegaria.
Algo me dice que tras haber pasado esta increíble mujer por mi vida ya no volveré a ser el mismo.
Hoy no me sentía con ganas de ir a trabajar, he cancelado todas las reuniones y le he indicado, de malas formas a mi asistente que se las arregle mi padre solo, como yo me las vi sin él el mes que se marchó de vacaciones con mi madre.
Al cabo de dos horas, mi padre se presenta en mi ático.
Lo recibo con un chándal, desaliñado y con un vaso de licor en la mano.
—¡¿Qué coño pasa contigo, Cole?! —brama nada más verme—. Nunca te habías comportado así.
—No vengas a darme lecciones —le advierto.
—Solo me intereso por mi hijo. Cuéntame qué te pasa —insiste.
—Nada. Solo que a veces, la vida no se da como queremos.
—¿Un asunto de faldas? —pregunta.
—Sigo sin encontrar a Brooke —revelo.
—¿Aún la tienes metida en la cabeza? —inquiere con una sonrisa que me molesta—.
Por la razón que sea esa mujer decidió salir de nuestras vidas.
Tu madre ha intentado ponerse en contacto con ella, pero no ha obtenido respuesta.
Tus hermanas la echan de menos y preguntan por ella a menudo, al parecer, Brooke Sullivan ha calado hondo en toda nuestra familia.
Igual nuestra vida la asustó y decidió marcharse.
—No se va de mis pensamientos por mucho que lo intento —reconozco.
—Cole, huyó de ti. Y está claro que no quiere saber nada más. Te diría que actuases de otra forma si fuese el caso como me pasó con tu madre, pero no lo es.
—Solo quiero verla una vez más, aclarar las cosas —murmura con dolor.
—No fuerces nada. Dale un tiempo. Igual lo necesita. Y creo que tú también —concluye.
—Nunca me había pasado nada igual con una mujer, papá —admito, cabizbajo.
—Hay que firmar varios contratos en Canadá. Creo que deberías ir tú. Serán un par de semanas. El cambio de aires te va a venir bien. En una situación como por la que pasas lo mejor es refugiarse en el trabajo. Te lo digo por experiencia.
—Te juro que me encuentro muy perdido. Y encima mamá echándome la culpa de que he alejado a Brooke de la familia por liarme con ella y que nunca volverá a encontrar a otra niñera igual.
—Bueno, ya sabemos cómo es tu madre. Ella quiere que encuentres a tu alma gemela, te enamores y formes una bonita familia.
—Sí, por eso llevo un mes evitándola desde que me echó la gran bronca monumental de mi vida por aparecer con Brooke en la fiesta de los Meyer y luego desaparecer ella de nuestras vidas. No me cree cuando le digo que fue la misma Brooke quién me dejó a mí.
—Pasará, Cole. Dale un tiempo a esa muchacha y dátelo tú también. Ahora ambos tenéis mucho dolor.
—Siento que me voy a volver loco —susurro, agobiado—. Ya no sé qué más hacer para encontrarla.
—¿No te has parado a pensar que Brooke no quiere que la encuentres? —plantea mi padre y lo miro serio.
¿Estaré persiguiendo un imposible?