La debilidad del diablo Capítulo 20
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Capítulo 20

Cole

—Coge el maldito teléfono, Brooke —ladro como un león enjaulado paseándome por todo el salón de mi ático, desesperado.

Así llevo cinco malditas horas, desde que descubrí que Brooke no estaba en mi cama ni por otro lugar de mi casa.

El portero del edificio me confirmó que la vio salir de forma apresurada, he revisado las cámaras del edificio y es cierto.

Pero no atino a pensar qué puede haber pasado para que Brooke saliese de esa forma tan precipitada de mi ático sin decirme nada después de la increíble noche que pasamos juntos.

Tenía grandes planes para hoy y me tiene desesperado como nunca lo he estado por nadie, pendiente de una llamada y pensando que algo malo le pueda haber ocurrido.

He ido a su casa, he aporreado la puerta, pero no he conseguido que me abriese.

Una vecina me aseguró que hacía días que no veía a Brooke por ahí.

Regresé a casa, llamé a hospitales, incluso a Miles y Rania con una excusa barata preguntando si sabían algo de Brooke o si tenía más familia o amigos, pero nada, y esto es algo que me desquicia.

No entiendo por qué actúa así. Tiene su teléfono apagado y no puedo rastrearlo. No tengo ni idea de cómo dar con ella.

Mi padre aparece por sorpresa en mi casa y no es el mejor momento para que lo haga.

—Brooke Sullivan —pronuncia su nombre completo, mirándome muy serio.

—¿Sabes algo de ella? —pregunto, desesperado.

—¿Se te ha perdido? Porque anoche la tenías muy bien agarrada de la mano en la fiesta de Meyer —manifiesta, y lo siento como un reproche.

—No estoy para tus discursos —ladro, enfadado. Me había olvidado del detalle de que hoy media ciudad debe de hablar de mi asistencia a la fiesta con Brooke.

—Es la niñera de tus hermanas. Una chica que no está acostumbrada a tu mundo —comenta con pasmosa tranquilidad.

—¿Y tú, estabas acostumbrado al mundo de mi madre cuando la conociste? —le espeto de golpe, alterado, mirándolo de frente—. Si Brooke es la niñera, tú eras el chófer. —Mis ojos arden y los de mi padre también.

—¡¿Qué coño te pasa, Cole?! —brama mi padre con los dientes apretados.

—¡¿A qué has venido?! —ladro, paseándome frente a él.

—A que mi hijo me cuente personalmente porqué acudió anoche a una de las fiestas más importantes de la sociedad con la niñera de sus hermanas de la mano y ahora toda Nueva York habla de esto.

Y no me refiero a ti, sino a ella. Has expuesto a esa pobre muchacha.

¿Con qué fin? —me exige alzando la voz—.

Todos sabemos que vas de flor en flor. Que no te comprometes con nadie.

Cole, Brooke es diferente. No juegues con ella —me advierte, enfadado.

—¿Y crees que soy tan tonto que no lo sé? —le espeto dirigiéndole una mirada encendida.

—Entonces, ¿qué coño estás haciendo? ¡Explícamelo! —brama de nuevo.

—¿No lo ves? Buscándola de forma desesperada. Esta mañana se fue de mi cama y no tengo forma de dar con ella. No sé qué le ha pasado para marcharse así. Todo entre nosotros estaba muy bien —revelo con franqueza.

—Te has acostado con ella —afirma tomando asiento y suelta un largo suspiro llevándose las manos a la cabeza.

—¿Vas a venir a juzgarme?

—No lo he hecho nunca hasta el momento, pero esa chica no se merece todo lo que la prensa está diciendo de ella.

Todos saben lo que te duran las mujeres y ya hay apuestas de cuánto durará lo vuestro.

Acaban de averiguar que trabajaba como niñera de tus hermanas y una batalla de clases sociales está servida.

Soy el menos indicado para hablar de ella, solo quiero protegerla.

Brooke no se merece esto. Es una buena chica.

—No era mi intención llevarla a todo esto.

—Ah, ¿no? Conoces este mundo mucho mejor que ella —me reprocha con dureza—. La has expuesto apareciendo con Brooke de la mano ante todos.

—Yo solo quería darte una lección a ti, pero, por lo visto, me ha salido el tiro por la culata —susurro, contrariado, paseándome descalzo por mi salón mientras me revuelvo el pelo con impaciencia.

—¿A mí? ¿Por qué? —pregunta con interés, mirándome con los ojos muy abiertos.

—Porque escuché que hablabas con mamá de que os volveríais a ir de viaje y diríais de nuevo que era de negocios, mientras yo me hago cargo de todo y vosotros vivís la buena vida —revelo, muy cabreado.

Mi padre suelta una enorme carcajada y yo lo miro perplejo.

—¿Y eso qué tiene que ver con acudir con Brooke a esa fiesta? —inquiere con una enorme sonrisa.

—Porque llevo acudiendo solo varios años y siempre esperáis mamá y tú que saque de ahí a una buena esposa. Llevando a Brooke quería daros una lección de que yo elijo mi vida.

—Eso jamás lo he puesto en duda, hijo mío. ¿Me estás diciendo que al llevar a Brooke ella es la elegida? —pregunta con sumo interés.

—Solo nos estábamos conociendo —rebato quitándole interés a sus palabras.

Mi padre me mira serio y luego esboza una amplia sonrisa que consigue sacarme de quicio por completo.

—¡¿Qué pasa?!

—No, sé, dímelo tú. Estás al borde del infarto por saber el paradero de esa mujer. Nunca te había visto así. Me recuerdas a mí cuando busqué a tu madre durante mucho tiempo —refleja.

—Solo quiero saber por qué se ha ido —susurro.

—¿Has mirado las cámaras de esta casa? —pregunta. Mi padre conoce bien el ático porque vivió aquí algunos años.

—No.

—Pues hazlo. Igual encuentras la razón de su marcha.

—Joder, si pasamos una noche increíble y luego desapareció —comento, desesperado.

—Ve al despacho y mira las cámaras. Te espero aquí —me anima mi padre.

Le hago caso, reviso todo lo sucedido desde que entramos en casa la noche anterior. Solo hay una cámara en la entrada al ático y otra en la parte superior de la casa enfocando la escalera.

En las imágenes descubro a Brooke sentada en estas con una camiseta mía, compruebo la hora y coincide con la visita que me hizo Axer.

Aprecio cómo ella llora ahí sentada, luego corre hacia la habitación, vuelve a bajar vestida, con su mochila, y sale corriendo del ático cerciorándose de que yo no la vea.

En estos momentos el alma se me cae a los pies cuando llego a la conclusión de que Brooke ha escuchado mi conversación con Axer y ese debe de ser el motivo por el que se ha marchado así.

Joder, tengo que encontrarla y explicarle todo. No quiero una aventura con ella. No después de todo lo que hemos vivido juntos. Me he dado cuenta de que Brooke es la mujer que realmente deseo en mi vida.

Cuando vuelvo al salón no le cuento a mi padre lo que he descubierto. Solo tengo la esperanza de encontrar a Brooke y aclarar todo con ella.