La debilidad del diablo Capítulo 16
32%

Capítulo 16

Cole

Hago acopio de mis buenos modales y de toda mi fuerza de voluntad para no saltar sobre Brooke, besarla de forma desesperada, arrancarle el vestido y hacerle el amor de una manera urgente y necesitada sobre la mesa.

Jamás he deseado tanto a una mujer y es algo que me desconcierta por completo.

Me sudan las manos y estoy hasta nervioso.

Sé de sobra todo lo que va a suceder esta noche entre nosotros, lo llevo deseando tiempo, y la impaciencia por tenerla no va a poder romper este momento.

Necesito que sea una noche perfecta entre los dos.

Brooke se la merece. Por alguna extraña razón quiero que recuerde este día el resto de su vida.

Lleno dos copas de vino blanco, uno muy caro, le entrego una a Brooke y la miro a los ojos.

Esta noche está increíble. Me parece mentira que una mujer como ella, guapa, lista, ingeniosa y estupenda no tenga una cola de hombres esperándola.

Esta noche me considero un hombre afortunado de verdad.

El corazón me late con fuerza, bebemos el vino sin dejar de mirarnos a los ojos y luego la beso.

No puedo resistirme, pero no prolongo el beso, necesito centrarme en la cena y disfrutar de este momento antes de pasar al postre de verdad porque sé que con Brooke va a merecer la pena.

Le retiro la silla y Brooke toma asiento, percibo que le dirige una mirada incierta al sushi y le pregunto con curiosidad:

—¿No te gusta?

—Nunca lo he probado —revela un poco avergonzada y siento pena de que lo diga así. Su vida no ha sido la mía.

—Creo que te va a encantar. Pruébalo y me dices.

Nunca sientas pena o vergüenza de decirme la verdad sobre lo que sea, Brooke —le ruego tomando su mano y acariciándosela con infinita paciencia, sentado a su lado mientras la miro con emoción.

Le toco luego la mejilla, llevo su mano hacia mis labios y deposito un beso ahí bajo su atenta mirada.

—Gracias, Cole, por ser siempre tan atento y preocuparte por mí.

Me acerco y la beso, sin poder remediarlo. Brooke Sullivan me tiene cautivado por completo.

Cojo un trozo de sushi y se lo llevo a la boca, Brooke abre sus labios y me pierdo en ellos mientras le da un bocado a la comida. La mastica, la saborea y dice:

—Está muy rico.

Me acerco y le doy un breve beso en los labios, sonriente.

—Sabía que te iba a gustar, como yo —bromeo para relajar la tensión sexual tan fuerte que hay entre los dos.

Brooke sonríe y comenzamos a cenar en un ambiente más distendido y relajado. La necesito entregada por completo, no me pienso conformar con menos. Nunca me he esmerado tanto en una cita ni en contentar a una mujer, es algo que hasta me extraña, pero, por el contrario, me resulta placentero.

—Una cena exquisita, Cole.

—Gracias. Y de postre, helado —anuncio levantándome de la mesa hacia la nevera.

Para mi sorpresa Brooke me sigue, cuando me giro me topo con ella, quedamos muy cerca, siento cómo su respiración se agita y dice:

—Te ayudo. —Saca dos cucharitas y me extiende una. La meto en el bote directamente y me la llevo a la boca bajo su atenta mirada.

—¿Está bueno? —pregunta en un leve susurro.

—Mucho, ¿quieres probar? —la tiento. Ella coge su cucharita, la llena de helado y cuando se la va a llevar a la boca se la quito, la meto en la mía y la beso.

Brooke no lo espera, gime mientras saborea el helado desde mi boca sin dejar de besarnos. La tomo con fuerza por la cintura, la siento sobre la encimera y ella me acoge entre sus piernas.

—Me tienes loco, Brooke —confieso sin dejar de besarla con pasión.

Siento que sonríe a mis palabras mientras nuestros cuerpos se siguen calentando a base de besos, abrazos y caricias.

—Cole… —pronuncia con la voz entrecortada.

—Vamos a mi habitación. No quiero que nuestra primera vez sea en la cocina —susurro con la respiración agitada.

Brooke asiente, me toma las mejillas con sus manos y me besa. La cargo en mis brazos, rodea mi cintura con sus piernas y voy con ella hasta mi cuarto, dispuesto a hacerle el amor como llevo tanto tiempo deseando.