La dama del norte (Costa Vasca 2) IV. La despedida de Ainhoa
99%

IV. La despedida de Ainhoa

Aprovecharon la última bajamar del día para acercarse al laboratorio de campo en los acantilados.

La marea había descendido hasta dejar al descubierto la franja rocosa donde semanas atrás había comenzado todo.

Al borde de la orilla, con el neopreno abierto hasta la cintura y una carpeta técnica bajo el brazo, Ainhoa Zubiri revisaba las balizas de delimitación del pecio.

Al verlos aproximarse por el sendero de piedra, la arqueóloga levantó la mano en señal de saludo.

—El perímetro queda blindado a partir de hoy —explicó Ainhoa sin rodeos, señalando las boyas del Geoparque—. La Dirección de Patrimonio y Capitanía Marítima han catalogado la zona como reserva subacuática de protección integral. Nadie volverá a tocar este pecio sin una autorización científica.

Irati observó el agua retroceder entre las rocas del flysch, recordando la primera mañana en que vio a Ainhoa arrodillada en la arena junto al ánfora sellada y el cuerpo del buzo.

—Recuerdo lo primero que me dijiste cuando llegué a la playa —dijo Irati—. Que no habías querido manipular nada hasta que llegara la policía judicial. Tuviste el temple de esperar. Gracias a eso la cadena de custodia no se rompió.

—En el mar las prisas solo sirven para cometer errores irreversibles —respondió Ainhoa con una sonrisa cansada pero satisfecha—. La pieza madre está a salvo en San Telmo y el yacimiento protegido. Ahora nuestro trabajo es estudiar lo que queda con el rigor que merece.

Irati le estrechó la mano con firmeza y luego la atrajo en un abrazo breve y cómplice.

—El patrimonio queda en las mejores manos, Ainhoa.

—Volved cuando queráis —dijo la arqueóloga despidiéndose mientras el mar comenzaba a cubrir de nuevo las piedras bajas—. Pero la próxima vez, que sea como visitantes y no por un homicidio.

* * *