V. Epílogo Lisboa
La noche cerró por completo sobre Getaria mientras Irati y Jules regresaban hacia el muelle viejo. La brisa del Cantábrico soplaba limpia, agitando las jarcias de los pesqueros amarrados.
El teléfono de Jules vibró en el bolsillo interior de su abrigo. Era una llamada a través de la línea cifrada del MAOC-N (Centro de Análisis y Operaciones Marítimas contra el Narcotráfico y el Contrabando), con prefijo de Portugal.
Jules descolgó y escuchó con atención durante un largo minuto sin interrumpir al interlocutor.
—Entendido. Gracias, inspector —respondió con tono pausado antes de colgar.
Guardó el terminal y miró hacia el agua oscura del puerto. Irati se detuvo a su lado, intuyendo la gravedad de la noticia en la expresión de su rostro.
—¿Qué ocurre? —preguntó ella.
—Era enlace de la Policía Judiciária en Lisboa —explicó Jules con voz templada—. Acaban de interceptar un contenedor no declarado en la terminal de carga de Setúbal, procedente de una naviera fantasma en Panamá.
—¿La red de Zabala?
—Exacto. Entre la carga interceptaron varias piezas arqueológicas de procedencia ilícita y, lo más importante: registros contables físicos que enlazan directamente con la cuenta nodriza en Ginebra que se nos escapó en Madrid.
El contable Jon Zabala ha sido detectado intentando abordar un carguero en el estuario del Tajo.
Irati asintió despacio, respirando el aire salino de la noche. La trama que había comenzado con un contenedor misterioso en la ría de Bilbao y un pecio en Zumaia no terminaba en los tribunales del norte: se abría paso hacia las rutas internacionales del Atlántico.
—Parece que nuestro próximo destino está en Portugal —dijo Irati, ajustándose el cuello de la cazadora.
—La operación conjunta en Lisboa arranca el lunes —confirmó Jules, tomándole la mano con firmeza—. Esta vez no tendrán margen de maniobra.
Juntos contemplaron por última vez el horizonte del Cantábrico antes de emprender el camino de regreso, listos para la siguiente marea.
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FIN DEL LIbrO 2
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