La dama del norte (Costa Vasca 2) IV. La presión
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IV. La presión

La Jefatura de la comisaría de Donostia se abrió con la luz de la tarde encendiendo las ventanas y la bahía al fondo, y Irati llegó con la carpeta del informe en la mano y la certeza de que la reunión con Iturriaga, la investigación, la presión de la familia, iba a decidir el destino del caso.

Iturriaga la recibió en el despacho, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo, con el café en la mesa y la expresión de los que llevan malas noticias, y Irati se sentó frente a él, con la carpeta en la mano y la certeza de que la reunión iba a ser dura.

—la investigación —dijo Iturriaga, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo—.

el pecio, la fábrica, la familia Alkorta Zabala.

He recibido una llamada, Irati. Una llamada de arriba, de la superioridad, del despacho de Bilbao.

La familia del «señor», Irati, los Alkorta Zabala, ha movido los hilos.

Y los hilos, Irati, llegan hasta la superioridad.

El caso, Irati, corre el riesgo de archivarse.

Por falta de pruebas, dicen. Por falta de pruebas.

La fábrica vacía, la cueva limpia, la pieza madre sin aparecer: la familia presiona para que el caso muera de éxito.

Y la superioridad, Irati, la que recibe las llamadas, la que atiende a las familias, está dispuesta a dejar que el caso se archive.

Irati se quedó mirándolo un momento, con la luz de la ventana encendiendo su cara y las palabras de Iturriaga pesándole en el pecho.

La familia del «señor» había movido los hilos.

Y los hilos llegaban hasta la superioridad.

El caso corría el riesgo de archivarse por falta de pruebas.

La fábrica vacía, la cueva limpia, la pieza madre sin aparecer: la familia presionaba para que el caso muriera de éxito.

—¿Por falta de pruebas? —repitió Irati, con voz firme—.

¿La superioridad dice que falta pruebas?

Tengo el fragmento, Iturriaga. la pieza madre, la firma de conservación industrial, el siglo XVIII.

Tengo la datación, Iturriaga. el fragmento, el código de los chips, las réplicas, la pieza de la custodia, la que confirma que es una réplica.

Tengo la facturación, Iturriaga. los «estudios de conservación», la fundación Helder, la cuenta de Luxemburgo, la cuenta de Ginebra, el nombre de la familia Alkorta Zabala.

Y tengo la pieza madre, Iturriaga. La que la fábrica guardaba, la que el señor Zabala quiere para la bóveda, la que la Dama del Norte protege desde hace tres siglos.

No falta pruebas, Iturriaga. Falta valor.

Y el valor, Iturriaga, el de seguir el caso hasta el final, es el que yo tengo.

Iturriaga se quedó mirándola un momento, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo.

—El valor —repitió—. El de seguir el caso hasta el final.

Y el valor, Irati, cuesta caro. La familia del «señor» presiona, la superioridad escucha, y el caso, Irati, el norte, puede costarte la carrera.

¿Estás segura, Irati? ¿De verdad quieres seguir?

¿De verdad quieres plantar cara a la familia, a la superioridad y al despacho de Bilbao?

Irati se quedó muy quieta, con la luz de la ventana encendiendo su cara y las palabras de Iturriaga pesándole en el pecho.

—Segura —dijo, con voz firme—. Segura, Iturriaga.

Tengo el fragmento, la datación, la facturación y la pieza madre.

Tengo la cadena completa de la fábrica, la fundación, la cuenta de Ginebra, la familia Alkorta Zabala.

Y la cadena, Iturriaga, la investigación, es la que voy a presentar en la Jefatura, en la superioridad y en el despacho de Bilbao.

la investigación, Iturriaga, no se archiva.

la investigación, Iturriaga, se cierra. Se cierra sobre la familia Alkorta Zabala, con el fragmento, con la datación, con la facturación y con la pieza madre al lado.

Y si la superioridad, Iturriaga, la que atiende a las familias, quiere archivar el caso, la superioridad, Iturriaga, va a tener que explicar por qué quiere archivar el caso que prueba que la familia Alkorta Zabala roba al mar desde hace décadas.

Se quedó un momento en el despacho, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo, y la certeza de que la presión, la familia, la superioridad, no iba a moverla.

Tenía el fragmento, la datación, la facturación y la pieza madre.

Tenía la cadena completa del caso del norte.

Y la cadena, la familia Alkorta Zabala, iba a cerrarse sobre la red, con la prueba total del expolio.

—La pieza madre —dijo, con voz firme—. La que la fábrica guardaba, la que el señor Zabala quiere para la bóveda, la que la Dama del Norte protege.

La pieza madre, Iturriaga, la original, el siglo XVIII, la que da verosimilitud a todas las réplicas, es la que el caso necesita.

Y la pieza madre, Iturriaga, la que la fábrica tocaba, es la que va a cerrar la cadena del caso del norte.

La pieza madre, Iturriaga, no se ha perdido.

La pieza madre, Iturriaga, se ha escondido.

Y lo que se esconde, Iturriaga, se encuentra.

Lo que se esconde, Iturriaga, lo buscamos.

Iturriaga se quedó mirándola un momento, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo.

—La pieza madre —repitió—. La que se esconde, la que se busca, la que se encuentra.

Y la pieza madre, Irati, el señor Zabala, la bóveda, la que la familia quiere, es la que va a decidir si la investigación se archiva o se cierra.

Si la pieza madre aparece, Irati, el caso se cierra.

Y si la pieza madre no aparece, Irati, el caso, el norte, corre el riesgo de archivarse.

Por eso la presión, Irati. Por eso la llamada de arriba.

Por eso la superioridad. La familia Alkorta Zabala sabe que sin la pieza madre, la investigación no tiene corazón. Y sin corazón, Irati, el caso muere.

Irati se quedó muy quieta, con la luz de la ventana encendiendo su cara y las palabras de Iturriaga pesándole en el pecho.

La familia Alkorta Zabala sabía que sin la pieza madre, la investigación no tenía corazón.

Y sin corazón, el caso moría. Por eso la presión, por eso la llamada de arriba, por eso la superioridad.

La familia presionaba porque sabía que la pieza madre era el corazón del caso.

—Sin corazón —repitió Irati, con voz firme—.

El que la familia cree que ha quitado al caso.

Pero el corazón, Iturriaga, no se ha ido.

El corazón, Iturriaga, la pieza madre, la fábrica, el pecio real, sigue latiendo.

Y cuando el corazón lata, Iturriaga, cuando la pieza madre aparezca, con la cadena completa de la familia Alkorta Zabala al lado, la presión, la superioridad, el despacho de Bilbao, se va a volver en contra de la familia.

Porque la presión, Iturriaga, la que la familia ejerce, es la prueba de que la familia tiene miedo.

Y el miedo, Iturriaga, la familia, es la confirmación de que la investigación es real.

Iturriaga se quedó mirándola un momento, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo, y cuando contestó, la voz le sonó más baja, más medida, con la certeza de los que llevan décadas en la policía.

—La confirmación —dijo—. el miedo, la presión, la familia.

Y la confirmación, Irati, la voy a presentar en la Jefatura.

Con el informe, con el fragmento, con la datación y con la facturación.

Y cuando la Jefatura vea la confirmación, Irati, con la presión de la familia al lado, la superioridad va a tener que decidir.

Y la decisión, Irati, la superioridad, va a ser la que decida si la investigación se archiva o se cierra.

Y yo, Irati, voy a estar al lado del informe, con la certeza de que la investigación se cierra.

Irati asintió, con la luz de la ventana encendiendo su cara y la bahía al fondo.

—La decisión —repitió—. la superioridad, el despacho de Bilbao, la familia.

Y la decisión, Iturriaga, la vamos a empujar nosotros.

Con el fragmento, con la datación, con la facturación y con la pieza madre.

La cadena completa de la familia Alkorta Zabala, Iturriaga, va a presentarse en la Jefatura con la prueba total del expolio.

Y la prueba, Iturriaga, el fragmento, la firma, el código, la cuenta de Ginebra, es la que va a cerrar la investigación.

Porque la investigación, Iturriaga, no se archiva.

la investigación, Iturriaga, se cierra. Se cierra sobre la familia Alkorta Zabala, con la cadena completa al lado y la Dama del Norte devolviendo los nombres que guarda.

—El informe —dijo Iturriaga, con la luz de la ventana encendiendo su cara—.

la datación, la facturación, la cadena de la fábrica.

Lo presento mañana en la Jefatura, Irati.

Con el fragmento, con la datación, con la facturación y con la pieza madre.

Y cuando el informe esté en la Jefatura, Irati, con la cadena completa de la familia Alkorta Zabala al lado, la superioridad va a tener que decidir.

Y la decisión, Irati, la superioridad, va a ser la que decida si la investigación se archiva o se cierra.

Y yo, Irati, voy a estar al lado del informe, con la certeza de que la investigación se cierra.

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