18. Miedos
La peor pesadilla comienza cuando tus peores temores se cumplen.
Esteban me estaba esperando cuando llegamos a casa. Salió hasta la puerta del jardín y me abrió. Me despedí de María y mi marido me abrazó.
—¿Te encuentras bien?
—Todo lo bien que se puede estar, pero tengo que descansar.
—Pues vamos a la cama.
Después de asearme en el baño, dejé la ropa en una silla, me tumbé y Esteban me abrazó.
—Siento haberme ido sin avisar.
—Lo entiendo. No te he tomado en serio hasta ahora. Pensaba que todo era pura casualidad y que lo estabas magnificando, pero ya no quiero quedarme aquí. Pondremos la casa a la venta el lunes, nos trasladaremos a Pontevedra y comenzaremos de nuevo.
—No va a ser tan fácil. ¿Quién va a comprar una casa donde se ha asesinado a una persona?
—Por ahora consta que fue un suicidio y ocurrió en el límite de la propiedad.
—Esta casa tiene una historia terrible detrás.
—Ya me imagino.
—Pero la hemos dejado bonita —añadí para no desanimarlo más.
—No me importa dónde vayamos si estamos juntos.
—¿Puedo contarte algo?
Pasamos buena parte de la noche hablando. Me sinceré, quería que supiera todo sobre mí. Al ir narrando mi historia, noté que me liberaba de un peso agotador.
No dijo nada, me abrazó de nuevo y mis lágrimas corrieron por su pecho.
Al final, me acarició la cara y me dijo:
—Todos tenemos un pasado. No importa lo que sucedió, esas cosas no se pueden cambiar, pero sí lo que hagamos de ahora en adelante.
Nos dormimos y enseguida caí en un profundo sueño. Se me apareció Xoán y me dijo:
«La foto, tienes que mirar la foto. No la pierdas».
Me desperté sobresaltada. Debían de ser las cuatro de la mañana.
Busqué la foto en mi pantalón. Bajé al salón, encendí la luz de la cocina y la miré.
Parecía una foto de colegio. El profesor no me sonaba, pero logré reconocer algunos rostros. Identifiqué a Armonía; a su marido, Jorge; a Mariano, el albañil; a Sandra, la alcaldesa; a Rosario, la madre de Luz, y a un ayudante de Mariano. Había otras dos personas que no identifiqué, ambas chicas.
No me parecía una foto fuera de lo normal, pero pensé que, si preguntaba a Armonía, ella podría ayudarme y explicarme qué tenía en común esa gente y qué relación los unía a La Pena.