LA CORONA DE SANGRE Y LUNA PARTE VI
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PARTE VI

La Tumba de Cristal y el Ritual Prohibido❖CAPÍTULO XIII: EL SANTUARIO DE LOS LAMENTOSEl secreto mejor guardado bajo las raíces del palacio.

E n lo más profundo de las criptas subterráneas de Changdeokgung, allí donde el tiempo parecía haberse congelado, reposaba el secreto que Chae-yoon, en un féretro tallado en puro cristal de cuarzo de las montañas de Myohyang.

Dentro, sumergido en un bálsamo de resinas alquímicas y preservado por la magia residual del primer pacto de sangre, yacía el cuerpo intacto del Rey Yi Jin.

Su rostro conservaba la serenidad del día en que el veneno del gabinete apagó su corazón, pero su piel lucía una palidez que desafiaba la muerte misma.

Chae-yoon pasaba las horas previas al amanecer arrodillada ante el cristal.

El peso de gobernar a Joseon bajo la identidad de un hombre muerto estaba empezando a fracturar su espíritu.

A pesar de haber vencido a los barcos negros y estabilizado el reino, la soledad eterna la consumía.

La corona no tenía valor si la frente que debía portarla ya no compartía su respiración.

"La muerte es un decreto absoluto para los hombres, pero para las criaturas que habitan los pliegues de la noche, las leyes de la naturaleza no son más que sugerencias escritas con tinta borrosa." — Seo Min-ho.

Fue el erudito Seo Min-ho quien, revisando los rollos prohibidos rescatados de los templos taoístas destruidos durante las purgas del antiguo gabinete, encontró un hilo de esperanza.

Entre las páginas amarillentas de las *Crónicas del Eclipse Escarlata*, se describía un ritual prohibido por los antiguos chamanes reales.

Un ritual capaz de revertir el veredicto del inframundo, pero que exigía una alineación cósmica perfecta, la esencia de un ser inmortal y un lazo de amor tan puro que pudiera romper las cadenas del *Jeosang sasa* (el juicio de las almas).

CAPÍTULO XIV: LAS PAGINAS DE SANGRELa búsqueda de los ingredientes divinos y la profecía de la resurrección.

El ritual requería tres elementos de un poder inconmensurable: el corazón de un árbol milenario que hubiera sobrevivido a un rayo celestial, el anillo de jade imperial impregnado con el alma del monarca y, lo más peligroso, *Sangre del Eclipse*, una transfusión directa del corazón de Chae-yoon realizada en el instante exacto en que la Luna de Sangre fuera devorada por la sombra de la Tierra.

—Es una locura, mi Reina —advirtió el eunuco Hong, temblando al ver los preparativos en la cripta—.

Si el ritual falla, el veneno residual de la alquimia podría destruir vuestro propio corazón inmortal y disolver el cuerpo de Su Majestad en cenizas, ¿Qué haremos sin usted?

El reino caerá en desgracia sin su presencia mi Reina se lo ímploro, piénselo muy bien.

—He gobernado este reino ermitaño por obligación y amor a su memoria — respondió Chae-yoon, sus ojos encendiéndose con una determinación carmesí que iluminó las antorchas de la cripta—.

Pero no seguiré habitando un mundo donde su voz sea solo un eco de mi magia.

Prefiero la inexistencia absoluta a una eternidad sin él.

Min-ho trabajó sin descanso, calculando la trayectoria de los astros.

La noche del solsticio de verano traería consigo la Luna de Sangre más larga del siglo.

Sería la única oportunidad. El joven cronista dispuso el círculo rúnico con polvo de tungsteno y plata alrededor del féretro de cristal, asegurando que las energías oscuras no se dispersaran hacia la ciudad exterior.

❦ ❦ ❦91CAPÍTULO XV: EL DESPERTAR DEL HILO ROJOCuando el inframundo cede ante la fuerza de un amor imperecedero.

La capital de Hanyang. La luna se tornó de un color rojo violento, proyectando una noche terrorífica, La Reina vistiendo por última vez las ropas blancas de luto de la corte, se situó sobre el féretro de cristal, que ya había sido abierto por Min-ho.

Con un puñal de plata bendecida, Chae-yoon rasgó su propio pecho, justo sobre el músculo cardíaco.

Un hilo de sangre mística, espesa y brillante como el rubí líquido, comenzó a gotear directamente sobre los labios inmóviles del Rey Yi Jin.

Min-ho comenzó la recitación de los mantras prohibidos, su voz temblando pero firme, resonando como los tambores de una guerra celestial.

"Por el hilo rojo que une nuestras almas a través de los siglos, por la corona que compartimos en el dolor, te ordeno que rompas el velo de la muerte. Despierta, Jin... regresa a tu trono." — Conjuración de Chae-yoon.

Al principio, nada ocurrió. El silencio de la tumba pareció sepultar sus esperanzas.

Chaeyoon cayó de rodillas, debilitada por la pérdida de su esencia vital, abrazando el cuerpo frío de su amado.

Pero justo cuando la sombra del eclipse comenzó a retirarse, el milagro aconteció.

El veneno negro de la alquimia que manchaba las venas de Jin comenzó a ser expulsado por sus poros en forma de vapor grisáceo, sustituido por el torrente escarlata de la vampira.

Un violento latido sacudió el pecho del monarca.

Los ojos del Rey Yi Jin se abrieron de par en par.

Ya no eran los ojos de un humano ordinario; sus pupilas brillaban con un fulgor dorado y místico, el nacimiento de un híbrido perfecto: un rey bendecido con la inmortalidad de la noche y el alma justa de un soberano de Joseon.

La Corona de Sangre y Luna — La tumba de Cristal y el Ritual Prohibido

Tomando aire con la fuerza de un huracán, Jin se incorporó, extendiendo su brazo para sostener a Chae- yoon antes de que ella colapsara. —He oído tu voz en la oscuridad, mi luna —susurró Jin, su voz ahora profunda, real y verdaderamente viva—. Tu rey ha regresado.

La Corona de Sangre y Luna — La tumba de Cristal y el Ritual Prohibido9597CAPÍTULO XVI: DOS CORONAS, UNA SOLA ETERNIDADLa restauración del orden legítimo y la purga definitiva del palacio.

El regreso del rey de entre los muertos no fue anunciado con milagros públicos, sino con una demostración de poder político absoluto que dejó estupefacta a la corte entera.

A la mañana siguiente, las densas cortinas de seda negra del Trono del Fénix fueron retiradas por completo.

La vampiresa ya no debía fingir ser el Rey, Sentados lado a lado, en perfecta simetría y portando las vestiduras imperiales de oro y escarlata, se encontraban el Rey Yi Jin y su legítima consorte secreta, Chae-yoon.

Los ministros sobrevivientes del consejo cayeron de rodillas, frotándose los ojos con terror.

Aquellos que habían conspirado en las sombras con el antiguo gabinete sabían que el hombre frente a ellos no era una ilusión; su aura de mando era tan real que hacía crujir los cimientos de la sala de audiencias.

El rey, ahora poseedor de una vitalidad inmortal, dictó los nuevos decretos que abrían oficialmente los lazos comerciales de Joseon bajo sus propios términos, blindando al país con la tecnología de tungsteno y el ejército de la noche.

Seo Min-ho fue condecorado como el Gran Canciller del Reino, el hombre que registró la crónica más extraordinaria de la historia asiática.

Joseon entró de lleno en su verdadera Época de Oro, un imperio protegido por un monarca inmortal y una reina de las sombras que gobernaron en perfecta armonía, demostrando que cuando el amor se fusiona con el poder absoluto, ni la muerte misma puede reclamar la corona.

Sin embargo venia algo muy perturbador para ellos, algo inesperado ocurrió, 9 lunas llenas después.

❦ ❦ ❦ La Corona de Sangre y Luna — La tumba de Cristal y el Ritual Prohibido

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