La Copa de Naciones (Academia Rider 3) CAPÍTULO 35
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CAPÍTULO 35

Hacía rato que el estadio ya no rugía con la misma fuerza de hacía unas horas.

El sol empezaba a caer, dejando el cielo de tonos naranjas color melocotón, pero todavía con trocitos de cielo azul, y una brisa suave que secaba mi sudor postpruebas.

Los últimos participantes iban terminando las disciplinas y, la gente de las gradas seguía de cerca a sus participantes favoritos.

Era un evento largo, de casi siete horas.

Entre prueba y prueba, los asistentes salían del estadio a comer algo, a pasear o a visitar los alrededores de la Academia Rider.

Pero ahora, todos estaban volviendo porque esto había llegado a su fin.

Cuando Patrick, el último en competir, cruzó la meta final con el caballo de carreras que le había tocado a él, los jueces dieron unas instrucciones por megafonía. Todos los participantes teníamos que volver a entrar al estadio.

Me temblaban las piernas por una mezcla de esfuerzo físico, de nervios y expectación.

Estábamos todos colocados en semicírculo en el centro de la pista junto con el presentador.

Los focos se encendieron iluminándonos a cada uno de nosotros.

Todo parecía de película. Las grandes pantallas del estadio empezaron a cambiar de imagen.

Primero, con fotos de las pruebas. Luego, aparecieron todos nuestros nombres.

Y, de repente, todo el mundo se quedó en silencio.

Los marcadores empezaron a moverse, como si alguien estuviera recalculando las puntuaciones en directo.

Números que subían y bajaban, flechas que se colocaban junto a nuestros nombres que se movían más arriba o más abajo, dependiendo de las puntuaciones que iban introduciendo los jueces de la quinta prueba en directo.

Entonces, empezó a sonar una música épica, Run Free de la película Spirit . La reconocí al instante y sentí cómo se me erizaban el vello de los brazos. Los nombres brillaban en las pantallas, mientras el presentador, con la voz cargada de emoción, levantaba el micrófono:

—Y la ganadora de esta edición de la Copa de Naciones es… ¡¡¡Olivia Thorn!!!

Por un segundo, me quedé en blanco.

—¿Qué? —susurré, sin creerlo.

—¡QUE HAS GANADO! —gritó Magnus desde mi lado, completamente fuera de sí.

En ese preciso momento, en el marcador aparecía el TOP tres: Olivia Thorn, Hans Müller y Magnus Olsen.

Estuve unos diez segundos con la mirada perdida y con un silencio absoluto dentro de mi cabeza, hasta que clack , de golpe todo el ruido volvió y fue como si mi cerebro, por fin, conectara con la realidad.

Había ganado. ¡Había ganado! No sé cómo, no sé en qué momento, pero ahí estaba mi nombre. El primero.

No pude contenerme. Se me escaparon unas lagrimitas. Pero no de tristeza. De emoción. Era una mezcla entre alivio, felicidad absoluta y agotamiento total.

De las gradas saltaron Jack, Emily y Brooke.

Los tres bajaron corriendo como locos, esquivando a la gente de la organización que intentaba que justamente no pasara esto, mientras yo me tapaba la cara con las manos, aún sin creerme nada.

Jack fue el primero en llegar. Me levantó del suelo de un abrazo, girándome en el aire.

—¡Eres increíble! ¡In-cre-í-ble! —decía una y otra vez, riéndose como si él también hubiera ganado, besándome la cara.

Brooke me dio un empujón en el hombro y luego me abrazó. Emily también me llenó la cara de besos y me apretó tanto que casi me deja sin aire.

—¡Lo has conseguido! ¡Eres la ganadora de la Copa de Naciones! —gritó Emily, saltando a mi lado.

Y en ese momento, una señora vestida de traje sofisticado se acercó con una bandeja brillante. Encima, había una copa enorme de plata con las asas en forma de caballo y una escarapela gigante con letras doradas que decían: «Ganadora de la Copa de Naciones - Academia Rider - Olivia Thorn».

Me colocaron la escarapela en la chaqueta. Era tan grande que me cubría casi todo el pecho. Me entregaron la copa entre aplausos, con flashes de cámaras por todas partes.

El presentador se acercó con un micrófono.

—Olivia, ¿puedes decirnos unas palabras?

Me limpié un poco la cara con la manga, porque estaba hecha un desastre. El corazón me latía tan fuerte que pensé que se me iba a salir por la boca.

—Bueno… —empecé con la voz algo temblorosa—.

No sé muy bien qué decir. Estoy feliz, claro.

Sorprendida. Agotada. Y un poco en shock , la verdad.

Esta experiencia ha sido brutal, pero si soy sincera…

¡no quiero repetirla de momento! —La gente se rio, por suerte—.

He pasado miedo, emoción, cansancio extremo y más de un momento en el que pensaba que no iba a salir de ahí ilesa.

Tragué saliva pensando en Liberty.

—Quiero dar las gracias a todas las personas que me han apoyado.

A mis amigas, a Jack, que han estado ahí en cada prueba, animándome incluso cuando yo misma no confiaba del todo en mí, ayudándome a sacar fuerzas de donde fuera.

A los profesores de la academia y a Mark.

A Mrs. Sabina, que bueno…, aún estoy pensando si darle las gracias o no.

—Pensé buscarla entre el público, pero lo dejé para luego—.

También quiero agradecer a los otros finalistas: lo habéis puesto realmente difícil.

Habéis demostrado ser grandes jinetes y amazonas, y ha sido un orgullo competir con vosotros.

Pero sobre todo…, gracias a Liberty. Porque sin él nada de esto habría sido posible. Él lo ha dado todo por mí, sin dudar.

El público estalló en aplausos otra vez.

Jack me apretó la mano. Y de fondo vi a Mrs. Sabina, que estaba en la pista y asentía con la cabeza orgullosa mientras nuestras miradas se cruzaban y me guiñaba un ojo.

No sabía si quería enfadarme con ella por haber metido mi nombre en la urna sin avisar o abrazarla por haberme enseñado a creer en mí y haberme traído a esta locura de academia.

La elegante señora que nos había repartido las copas le cogió el micrófono al presentador, esta vez anunciando los premios especiales para los tres ganadores.

—Nuestros tres vencedores de esta Copa de Naciones recibirán regalos únicos, pensados para ellos especialmente, consensuados por cada una de sus academias, en función de sus talentos y su recorrido.

Pero primero debemos dar la enhorabuena a los otros participantes que han quedado en la siguiente posición:

En la pantalla aparecieron las puntuaciones finales:

Clasificación COPA DE NACIONES:

1.° Olivia y Liberty - 47 puntos

2.° Hans y Valkyrie - 46 puntos

3° Magnus y Skadi - 40 puntos

4.° Marie y Belle Étoile - 31 puntos

5.° Roos y Rembrandt - 28 puntos

6.° Patrick y Shamrock - 22 puntos

7.° Nil y Soñador de Vida - 13 puntos

Joäo y Trovao: eliminados

Marie, después de fallar en la primera prueba, había recuperado un montón de puntos, estaba feliz por ella y por cómo había sabido revertir la situación.

—Y ahora sí, vamos a por los premios, en tercer lugar, Magnus…

Hizo una pausa dramática.

—… va a disfrutar de un mes de formación intensiva en Estados Unidos en doma en libertad con una de las amazonas más reconocidas: Leslie Desmond.

Magnus levantó los brazos en señal de victoria y gritó un ¡VAMOS! que se escuchó hasta en la otra punta del estadio.

—Para Hans —continuó la señora—, que ha quedado en segunda posición, un potro de dos años, con las mejores líneas de caballo de completo, seleccionado por criadores expertos, que crecerá junto a él como su nuevo compañero de futuro.

Hans, que seguía pareciendo de piedra y como si no le hubiera afectado quedar segundo, le chocó la mano a su entrenador con ímpetu.

— Y para nuestra ganadora… Olivia,

La miré nerviosa, sin saber bien bien qué esperar.

—… se lleva un viaje este verano por Europa para entrenar en cuatro centros diferentes.

Una semana en cada país, con Liberty, su caballo, para aprender de los mejores profesionales y vivir de verdad la experiencia de trabajar en el mundo del caballo.

Será un viaje inolvidable y un paso más en su formación como amazona.

Me llevé las manos a la cabeza. ¡Un mes entero por Europa con Liberty! ¿Eso era real? ¿Yo iba a vivir eso? ¿En serio? ¿Y este verano? ¿El verano que se suponía que quería descansar y recuperarme?

El estadio volvió a estallar en aplausos.

Los tres subimos al podio improvisado en medio de la pista.

Con nuestras copas, nuestras escarapelas gigantes y unas sonrisas que no nos cabían en la cara.

La música subió de volumen y empezaron a lanzar confeti mientras de la parte superior del estadio salían fuegos artificiales que explotaban, iluminando el cielo naranja de todos los colores.

Jack se acercó por detrás y me abrazó por la cintura, apoyando su mentón sobre mi hombro.

—¿Te lo crees ya? —me preguntó.

—No. Y creo que voy a necesitar varios días para asimilarlo y procesarlo.

Con las chicas, Jack y los seleccionados, nos hicimos mil fotos, selfies , vídeos… Nos reímos tanto que me dolía la barriga mientras el estadio se vaciaba.

—Eres una crack , tía —dijo Brooke—. Ahora te van a mirar de otra manera en la academia. Ganadora, viajera internacional y todo eso… ¡imagínate!

—Ya ves, ¿me podré hacer la interesante ahora?

—Obvio —añadió Emily—. Pero solo un poco. Que te conocemos.

Nos abrazamos otra vez, las tres juntas.

Y ahí, en medio de todo aquello, solo podía pensar una cosa:

No había ganado muchas cosas en mi vida. Pero hoy… hoy lo había ganado todo.