La Copa de Naciones (Academia Rider 3) CAPÍTULO 19
51%

CAPÍTULO 19

Me desperté de golpe, con el corazón latiendo a toda velocidad.

—¡La tercera prueba! —grité, incorporándome de un salto, desubicada y sin saber si seguía soñando.

Mi respiración estaba acelerada y mi cabeza daba vueltas. No sabía dónde me encontraba al principio, pero en cuanto vi las sábanas blancas y el armario de medicamentos justo delante de mí, entendí que me hallaba en la enfermería.

Jack, que se había sentado en una silla junto a mi cama, casi se cayó del susto. Me miró con los ojos muy abiertos y soltó un bufido antes de pasarse la mano por la cara, claramente frustrado.

—¿Cómo narices puedes estar pensando en eso ahora? - dijo, fulminándome con la mirada—. ¿Te das cuenta de que te has desmayado?

—Ahora que estoy despierta, me doy de cuenta de que —dije pretendiendo quitarle hierro al asunto— parece que, entre el trimestre pasado y este, le estamos cogiendo el gusto a esto de terminar en hospitales o enfermerías juntos —resoplé, intentando moverme, pero una punzada en el brazo me hizo pararme en seco.

Bajé la vista y vi que tenía una venda envuelta alrededor del antebrazo.

—¿Qué me han puesto? —pregunté, tirando un poco de la tela.

—Te quemaste en la prueba del fuego, ¿recuerdas? —Jack me miró con una mezcla de incredulidad y preocupación—. Te han puesto crema y tienes que aplicártela cada doce horas, pero no es nada grave, en dos días lo tendrás bien.

Era verdad, notaba un escozor en el brazo.

Antes de que pudiera decir nada más, la puerta se abrió y Mark entró en la enfermería con cara de pocos amigos.

—¿Ya estás despierta? —preguntó, cruzándose de brazos—. Muy bien, entonces explícame qué demonios desayunaste esta mañana para haberte desmayado.

Puse los ojos en blanco y suspiré.

—No me entraba nada, ni mi bol de cereales. Estaba muy nerviosa por la prueba, pero estoy lista para la siguiente —contesté, sin ganas de discutir.

—Olivia, te quemaste, te desmayaste y ahora te despiertas pensando en la siguiente prueba como si nada —Mark hablaba con ese tono de entrenador cabreado que no presagiaba nada bueno—. ¿Quieres terminar en la enfermería cada día o qué?

No contesté. No iba a perder el tiempo justificándome de manera inútil, y él tampoco iba a entenderlo. Jack seguía mirándome con desaprobación, pero se quedó conmigo antes de que a las pocas horas me dejaran volver a mi habitación, con la condición de que descansara al menos hasta el lunes.

Esa noche, sobre las nueve y media, mi puerta se abrió para dar paso a un grupo de caras conocidas. Jack, Harper, Grace, Brooke, Emily, Marie, Nil y Magnus entraban de puntillas.

—¿Esto qué es? —pregunté, arqueando una ceja.

—Una visita supersecreta —bromeó Magnus, mientras todos se acercaban.

Jack, que ya había llegado a mi lado, sacó algo del bolsillo y me lo enseñó.

—Tu llave —dijo Jack—. Se te cayó cuando te desmayaste.

La cogí con cuidado y la observé. Era dorada, pequeña, sin ninguna marca especial.

—No parece gran cosa —murmuré, girándola entre mis dedos.

—Algo tendrá que abrir —intervino Emily—. Olivia, lo que has hecho hoy ha sido increíble.

—No fue para tanto —dije rápidamente.

—Antepusiste a Liberty en todas las pruebas — Brooke sonrió—. Nadie más lo hizo así. Has dejado al público y a las redes sociales en shock .

Fruncí el ceño.

—¿Las redes? ¿Otra vez? —pregunté.

—Estás por todas partes —dijo Grace, sacando su móvil y enseñándome un par de publicaciones con mi nombre y el de Liberty—.

Todo el mundo habla de cómo pusiste a tu caballo por encima de cualquier otra cosa, para que no lo pasara mal.

Qué ganas de ver la entrevista que os harán.

A ver lo que te preguntan sobre la prueba.

Suspiré, sin saber si eso era algo bueno o malo.

—Bueno, ¿y vosotros qué? —cambié de tema—. ¿Cómo os fue?

Magnus hizo una mueca.

—Skadi no quiso ni acercarse al fuego, así que fallé la primera prueba, aunque conseguimos terminar las otras tres.

Nil se encogió de hombros.

—Me rendí en la del elemento de tierra. No tuve tanta imaginación como tú en hacer lo de la cuerda, y Soñador es precioso, pero un poco torpe. En cuanto pisamos el primer cuadrado, me entró el miedo e intuí que no podíamos hacerlo.

Marie suspiró.

—Nosotros no conseguimos hacer el de la bandera.

Hicieron una pausa y Harper miró a los demás antes de hablar.

—Olivia, fuiste la única que lo completó entero.

—¿Ni Hans? —dije sorprendida. Mientras todos hacían que no con la cabeza.

No supe qué responder. Sentí un nudo en el estómago, no por orgullo, sino por la presión que de repente parecía recaer sobre mí.

Entonces, todos los móviles vibraron al mismo tiempo.

—¡Son las puntuaciones! —dijo Marie, desbloqueando el suyo.

Miré la pantalla y mi corazón dio un vuelco. En la puntuación individual había quedado primera y me habían sumado diez puntos, dejando la tabla de la siguiente manera:

Puntuación GLOBAL después de la 2. a prueba:

1.° - Hans y Valkyrie - 19 puntos

2.° - Olivia y Liberty - 18 puntos

3.° - Magnus y Skadi - 16 puntos

4.° - Roos y Rembrandt - 13 puntos

5.° - Patrick y Shamrock - 11 puntos

6.° - Marie y Belle Étoile - 8 puntos

7.° - Nil y Soñador de Vida - 4 puntos

Joäo y Trovao - eliminados/retirados

—¡Primera en la prueba! —exclamó Brooke, sonriendo.

Yo apenas podía asimilarlo. ¿Segunda en la general? Eso significaba que estaba realmente en la lucha para ganar esta copa. Aunque, viendo el nivel de las pruebas, esto daba cada vez más miedo.

De repente, la puerta se abrió de golpe y todos saltamos del susto.

Mark nos miró con los brazos cruzados y una expresión de enfado muy grande.

—Pero ¿qué demonios hacéis aquí todos juntos? —preguntó con la voz más seria con la que lo había escuchado hasta el momento.

Nos quedamos en silencio, como si nos hubieran pillado cometiendo un crimen.

—¿Estáis de reunión secreta? —dijo mientras avanzaba dentro de la habitación—. A ver si me entero. Os pasáis el día sufriendo en las pruebas, esperando que Olivia esté al 100% y por la noche, en vez de dejarla descansar, os metéis aquí a cotillear y hablar.

Nadie dijo nada. Jack intentó hablar, pero Mark levantó la mano para callarlo.

—No quiero excusas. Olivia, tú menos que nadie deberías estar despierta aún.

—Ya estoy bien —dije, intentando sonar convencida.

—No, no estás bien —insistió él—. ¿Os creéis que esto es un juego?

Me mordí la lengua para no contestar y Mark suspiró, cansado.

—Todos a vuestras habitaciones. ¡Ahora!

Poco a poco, todos se fueron levantando y saliendo en silencio, me tumbé en la cama, preparada para dormirme, aunque antes quería leer un poco, así que abrí el cajón de la mesilla de noche y vi un papel sobre el libro. Otra carta no, pensé. La abrí cuidadosamente, mismo papel, misma tinta azul:

Hoy te has ganado el respeto de todos. Eso no se entrena. Eso se es.

Genial, pensé, dejándolo en el cajón e intentando concentrarme en la llave que seguía en mi mano. Había más de cien puertas en la academia. ¿Qué cerradura abriría? Pensaba mientras caía vencida por el sueño.

Los dos siguientes días nos habíamos colado en el castillo por la noche varias horas, para probar la llave en cada puerta que encontrábamos disponible, pero la llave siempre era demasiado pequeña para las cerraduras que veíamos.

Jack iba delante, caminando con seguridad por los pasillos oscuros, mientras yo intentaba no respirar demasiado fuerte. El eco de nuestros pasos sonaba en las paredes de piedra, y el aire olía a humedad y madera vieja.

—Vamos, Olivia, es por aquí —susurró Jack, parándose delante de una puerta enorme de madera con detalles dorados.

Era otra de las muchas salas del castillo.

Habíamos intentado entrar antes, pero siempre estaba cerrada. Si ahora la llave funcionaba, descubriríamos qué se escondía detrás de ella.

Jack metió la llave en la cerradura y la giró. No pasó nada.

—Podemos probar en otra sala —dijo tranquilo.

Pero yo no estaba tranquila. Se me estaba agotando la paciencia.

—Jack, basta. —Mi voz sonó más fría de lo que quería—. Todo esto es una estupidez. ¿Y si estamos perdiendo el tiempo?

Jack se quedó mirándome, sorprendido.

—Oli…

—Es que me frustra —solté, sin poder callarme—. No saber qué significa esta pista, sentir que por más que busco no voy a conseguirlo.

Jack me miró con calma.

—Libby, tranquila. No pasa nada si no encontramos nada hoy. Tenemos más días.

Me froté la cara intentando calmarme, pero realmente los días pasaban muy rápido y ya quedaban menos de diez días.

—Lo sé —murmuré—. Lo siento, es solo que…

Jack me abrazó fuerte.

—Todo irá bien. Si quieres seguir participando en la copa, yo te apoyo.

Asentí.

A la mañana siguiente, al salir de la primera clase, vi a Roos a lo lejos en el aula, la amazona holandesa, que de manera disimulada y con señas me indicó que me quedara después de clase.

Cuando todo el mundo se fue, ella estaba allí, cerca de la mesa del profesor, donde había un par de libros y una lámpara encendida.

—Olivia —dijo bajito; me sorprendió, hasta ese momento no me había dirigido la palabra—.

Nuestro equipo ya lo ha resuelto, y sé que vosotros todavía no.

Tienes posibilidades y, aunque esté en el equipo The Elite Four haciendo piña con Hans, no tengo muchas ganas de que gane, así que te voy a dar una pista.

Pero yo necesito que también me ayudes —añadió, guiñándome un ojo.

—Lo que sea —le dije, sorprendida.

De su bolsillo sacó una llave parecida a la que todos teníamos.

—¿Has intentado calentarla? —preguntó.

Fruncí el ceño.

—¿Calentarla?

—La inscripción en la llave está hecha con una tinta especial. Aparece con calor.

Mi corazón dio un brinco.

—¿Qué tengo que hacer? —pregunté.

Roos acercó la llave a la lámpara.

—Acércala a una fuente de calor y aparecerá el dibujo que necesitas —añadió, guiñando un ojo otra vez.

Me quedé ahí, diciéndole no sé cuántas veces que gracias, gracias, gracias.

—Necesito saber qué puede significar ese dibujo —preguntó Roos—. Tú conoces la academia mejor que nadie.

Observé un momento su llave: salía un dibujo de un poni con un niño montado.

—Mmmm, puede ser la escuela de equitación, queda un poco más arriba del castillo. Seguro que ahí encuentras lo que abre esta llave —le contesté.

— Dank je , Olivia —respondió mientras salía por la puerta.

Volví a mi habitación, encendí una vela y puse la llave cerca de la llama. Poco a poco, empezó a aparecer un símbolo: dos manos juntas en señal de oración.

Sin perder tiempo, empecé a escribir un wasap al grupo de aliados:

@Olivia.Thorn: ¡Es la capilla del castillo!

@Marie.Lafontaine: ¿Qué?, ¿cómo?

Escribió casi al instante.

@Olivia.Thorn: Calentad las llaves y os aparecerá un dibujo, el mío es la capilla, voy a ir ahora hacía ahí.

@Magnus.Olsen: Ou!! Bien, Olivia, vamos a hacer lo mismo con las demás llaves

Uno a uno, todos acercaron sus llaves al calor e iban escribiendo mensajes sin parar.

@Magnus.Olsen: Me han aparecido libros, entiendo que será la biblioteca.

@Marie.Lafontaine: A mí rosas, ni idea de qué sitio puede ser.

@Olivia.Thorn: El único sitio donde hay rosas es en el jardín de detrás del edificio principal.

Seguimos comentándolo mientras con Jack, Brooke y Emily poníamos rumbo a la capilla, todos emocionados. Veía la luz al final del túnel con esta pista. ¡Menos mal!

Colarnos en la capilla, que se encontraba dentro del castillo, de noche no fue fácil, pero conseguimos esquivar al vigilante. Nos dividimos y revisamos cada rincón.

Y entonces, en una esquina escondida detrás del altar, Brooke encontró una pequeña cajita de madera con un candado que la mantenía cerrada.

Introduje la llave, la giré y un click hizo que la caja se abriera. Respiré tranquila por un momento.

Dentro había un libro y una nota.

El verdadero jinete no solo monta, también piensa .

Nos quedamos en silencio.

—¿Qué significa esto? —preguntó Brooke.

—Pinta que vamos a tener que leer este libro —dijo Jack.

—No me digas, qué perspicaz, querido Watson —dijo Emily, burlándose de la evidente deducción de Jack.

Saqué la nota y el libro, que tenía escrito con letras bien grandes: Disciplinas Ecuestres .

Magnus y Marie, cada uno tenía un tema distinto. Entre todos los seleccionados teníamos:

● Hans: Historia de la Equitación

● Marie: Metodología de la Enseñanza

● Magnus: Anatomía

● Patrick: Etología

● Roos: Guía de Cuidados

Entonces, apareció Mrs. Sabina en la puerta de la capilla.

—Aunque no deberíais estar aquí a estas horas, bien hecho, Olivia. Estudia bien, una respuesta incorrecta puede ser muy dura —comentó Mrs. Sabina con una expresión muy seria.

Nos miró un momento y antes de irse añadió:

—Todos, inmediatamente a su correspondiente habitación.

Y así desapareció por donde había venido. Nos quedamos mirándonos unos a otros.

—Definitivamente, la siguiente prueba —dije en voz baja— es un examen.

Los siguientes días fueron un verdadero dolor de cabeza.

Cada uno debía aprenderse su libro en menos de diez días, y no eran del todo ligeros ni sencillos. El mío tenía más de trescientas páginas densas de información, principalmente reglamentos enteros y manuales de comisarios de diez disciplinas distintas.

Pasábamos horas en la biblioteca, memorizando y repasando.

Nos habíamos repartido los temas, y entre Emily, Jack, Harper, Alexander, Grace y Brooke, cada uno preparaba los esquemas de su parte. Así yo solo tenía que leerlo todo una vez, y después estudiar a partir de los apuntes que había preparado cada uno de ellos. Trabajo en equipo que se dice.

Di gracias a que me encantaba vivir rodeada de libros y leer, aunque los temas con tantas reglas y excepciones no eran precisamente mi lectura favorita.

Pero había un problema: Nil.

Él no había conseguido su llave al no superar la última prueba, pero aun así podía continuar en la copa…, aunque sin libro para estudiar.

Y estaba desesperado.

—No sé qué estudiar —dijo con la cabeza entre las manos—. No puedo hacerlo peor de lo que ya lo estoy haciendo ahora.

—Todos te vamos a dejar nuestros apuntes para que te los mires, aunque no creo que tu tema sea nada parecido a esto —le dije en un intento de tranquilizarlo.

No íbamos a dejarlo solo.

—Vamos a ayudarte —dijo Brooke.

Día tras día, repasábamos sin descanso.

La tercera prueba ya casi estaba aquí.