CAPÍTULO 16
Durante el resto del día estuve dándole vueltas a la maldita bolsita de objetos. Los días iban a pasar y la segunda prueba cada vez estaba más cerca.
Cuando llegó la hora de comer, me senté con Emily y Brooke en nuestra mesa de siempre. Mi bandeja estaba cargada de comida, Mark se había asegurado de que comiera el doble de proteínas de lo normal y, como era costumbre últimamente, las chicas me miraron con burla.
—Sigues en fase de crecimiento, ¿o qué? —bromeó Brooke mientras se llevaba un bocado de pasta a la boca.
—No me juzguéis, esto es cosa de Mark —resoplé, removiendo las lentejas con arroz con la cuchara.
Pero en lugar de comer, saqué la bolsita de tela y la coloqué en la mesa.
—¿Qué es eso? —preguntó Emily con curiosidad, ya que aún no había tenido la oportunidad de enseñárselo.
—La pista que nos dieron para la próxima prueba —contesté, esparciendo los objetos en la superficie de la mesa—. Y no tengo ni idea de qué significan.
Emily cogió la pluma entre los dedos, mirándola de cerca.
—Pues que el carbón es negro y la pluma es blanca y negra. ¡Está clarísimo! — comentó Brooke sin saber ni lo que decía.
—¡Elemental, querida Brooke…! —contestó Emily— De eso no hay duda.
Algo hizo clic en mi cabeza.
—¿Elemental…? Elemen… ¡Elementos! ¡Eso es! —exclamé, enderezándome de golpe.
Las chicas me miraron, confundidas.
—¿El qué? —preguntaron al unísono.
—Son los elementos —dije, sintiendo cómo mi corazón se aceleraba—. Mirar, la pluma es aire, el carbón es fuego, la piedra es tierra y la concha es agua. ¡Es eso, tiene que ser eso!
Brooke y Emily intercambiaron una mirada antes de volver a centrarse en los objetos.
—Tiene sentido… —admitió Emily—. Pero ¿qué significa para la prueba?
Buena pregunta.
Saqué mi móvil y escribí en el grupo de WhatsApp de los aliados:
@Olivia.Thorn: Son los elementos. Me está dando miedo esto. ¡Nuestra prueba tendrá que ver con esto! Lo he descifrado.
Enseguida llegaron respuestas. Algunos simplemente ponían signos de interrogación, Nil empezó a lanzar teorías descabelladas pero volví a centrarme en las chicas.
—Sea lo que sea, seguro que no va a ser fácil, siento no poder decirte que todo será maravilloso Libby, pero viendo la primera prueba… —dijo Brooke, suspirando—. Estáis en un reality show , querrán dar un buen espectáculo.
Sonreí intentando mantenerme tranquila.
—Nos vemos en el gym después de comer, ¿no? —pregunté, guardando la bolsita de nuevo—. A Liberty le voy a dar descanso hoy, así que tengo que estar más pronto allí. Creo que Mark va a matarme con el entrenamiento.
Spoiler , Mark no me mató. Pero casi.
Llevaba cinco minutos en el gimnasio y ya estaba sudando. Habíamos empezado con un calentamiento intenso, y antes de que pudiera recuperar el aliento, Mark ya había comenzado a explicarme una rutina de fuerza con mil repeticiones y ejercicios.
—Vale, hoy vamos a trabajar más la fuerza, que es lo que más necesitas si quieres aguantar en las siguientes pruebas —dijo, ajustando el peso de la máquina.
Yo ya estaba con las piernas temblando, pero asentí sin quejarme.
—Venga, Olivia. Tú puedes —me animó mientras se colocaba a mi lado—. Vamos con otra serie.
Respiré hondo, apreté los dientes y empujé con toda la fuerza que me quedaba.
—Eso es —dijo Mark, pero sin dejarme descansar demasiado—. Ahora seguimos con peso muerto.
En ese momento, Jack apareció en el gimnasio. Me vio con la cara roja, el pelo pegado por el sudor y respirando fuerte, y su expresión cambió.
—Mark, se te está yendo de la mano, dale un respiro —dijo con tono preocupado y serio.
Mark le lanzó una mirada divertida mientras me hacía colocarme para la siguiente serie.
—Dile a tu novio que se esté quietecito —bromeó mirándome.
Jack no respondió, pero se quedó allí, observando con el ceño fruncido mientras Mark me exigía más y más.
Mis músculos ardían, sentía que mis brazos estaban a punto de rendirse.
La Olivia de hace unos meses definitivamente se habría rendido sin dudarlo.
Habría soltado las pesas, se habría convencido a sí misma de que no podía más.
Pero esta versión de mí era más fuerte y quería demostrar que podía hacerlo.
—Última ronda —dijo Mark, y casi me entraron ganas de llorar de alivio.
—Venga, Libby, una más y lo tienes —me animó Jack, aunque seguía con los brazos cruzados y con cara de pocos amigos.
Cuando terminé, dejé caer las pesas, que rebotaron en el suelo unos milímetros de manera ruidosa, y caí sobre las rodillas, intentando recuperar el aliento.
—Joder… —murmuré, sintiendo cómo mi corazón martilleaba contra las costillas mientras Mark preparaba la siguiente máquina.
Jack se acercó y me pasó una botella de agua.
—Ya está bien, Mark. ¿No ves que está muy cansada?
Mark se encogió de hombros.
—Se está poniendo más fuerte. Y lo va a necesitar si quiere seguir en la copa. Puede con todo.
Jack negó con la cabeza y se giró hacia mí.
—No me gusta esto —dijo en voz baja, pero firme—. No me gusta verte así.
—Estoy bien —respondí, aunque no estaba segura de si iba a empezar a hiperventilar en el siguiente segundo, porque no entraba suficientemente aire en cada inspiración.
Jack no parecía convencido, pero suspiró y me revolvió el pelo antes de murmurar:
—Más te vale.