CAPÍTULO 10
Ala mañana siguiente, me desperté con una extraña sensación de tranquilidad. A pesar de todo lo que había pasado el día anterior, había dormido mejor de lo que me esperaba. Tal vez el colchón era más cómodo, o simplemente el agotamiento mental había actuado con sabiduría.
Respiré hondo mientras me incorporaba, intentando recordar qué día era y qué tenía por delante.
Después de vestirme con rapidez, me dirigí a las clases.
A las diez teníamos nuestra primera clase de Razas, en la puerta me encontré con las chicas para sentarnos todas juntas.
Aunque el evento de la Copa de Naciones ocupaba casi todos los corrillos de amigos últimamente, las clases no se habían cancelado.
El aula estaba casi llena cuando llegué, se habían añadido algunos alumnos extranjeros de la copa, ya que les habían dado la opción de elegir las asignaturas de primero, segundo o tercero que más les gustasen para asistir, un estilo Erasmus, y así compartiríamos opiniones y aprendizajes con ellos.
Brooke, Emily y yo nos sentamos al final del aula, mientras Mr. James, nuestro nuevo profesor, empezaba la clase:
—La Federación Internacional de Criadores de Caballos (WBFSH) reconoce más de ciento treinta razas de caballos, y hay muchas otras razas locales y regionales en todo el mundo.
La clasificación de las razas de caballos puede variar según la sangre, su porte y la región, y constantemente se están desarrollando nuevas razas a través de cruces selectivos para adaptarse a diferentes necesidades y preferencias de los criadores y jinetes —tomó una pausa y continuó—.
Hoy vamos a empezar estudiando las razas de los caballos que participan en la Copa de Naciones —anunció, escribiendo los nombres en la pizarra—.
A lo largo de la competición, os vais a enfrentar a caballos de distintos orígenes y características, y es fundamental que los conozcáis bien.
Me sentí observada por todos los alumnos, esa frase iba directamente para mí. Aunque en la clase había otros jinetes seleccionados, la gran mayoría de los alumnos eran de Reino Unido y sabían que yo era la elegida. Abrí mi cuaderno y empecé a tomar apuntes, intentando centrar mi mente en la clase.
—Las razas de caballos se pueden clasificar en función de diferentes criterios, que incluyen: su origen geográfico, su uso principal, sus características físicas y su temperamento. Empezaremos por el caballo de silla francés.
Esta raza era la de Belle Étoile, de Marie, la francesa, la única participante de la copa que conocía más personalmente de momento.
—El silla francés es una raza de caballo de salto principalmente, aunque también la podemos encontrar en doma. Su origen se remonta a principios del siglo XX y es una mezcla entre caballos de sangre caliente y caballos franceses tradicionales.
Seguidamente apuntó en la pizarra:
● Tamaño: de 1,65 a 1,70 metros de altura a la cruz.
● Color: cualquiera, pero los más comunes son castaño, alazán o tordo.
● Temperamento: sangre caliente.
● Disciplinas: es perfecto para el salto de obstáculos.
Después de contar miles de características del silla francés y tomar cuatro o cinco páginas de apuntes, solo rezaba para que en el examen no entraran las más de ciento treinta razas porque iba a suspender seguro si no empezaba a estudiar ya.
La segunda que dimos fue el KWPN, la raza de Liberty y de la chica holandesa, creo que se llamaba Rembrandt su caballo.
—El KWPN (Koninklijk Warmbloed Paardenstamboek Nederland) —empezó Mr. James— es uno de los caballos más destacados de doma clásica en la historia, hemos tenido grandes caballos como Glamourdale, Valegro, Totilas, Kjento, Hermès, entre muchos otros.
Esta raza se crio para ser el caballo ideal para la doma y el salto.
● Tamaño: 1,65 a 1,75 metros de altura.
● Color: pueden ser de cualquier color, pero los más comunes son el castaño, el negro y el alazán.
● Temperamento: sangre caliente.
● Habilidades: doma clásica, salto de obstáculos y completo.
—¿Alguien sabe alguna característica o curiosidad extra de este caballo? —preguntó Mr. James.
Varios alumnos levantaron la mano. Yo, discretamente, la fui subiendo, arrepintiéndome al momento, ya que Mr. James me escogió y sentí que una vez más todas las miradas se dirigieron a mí….
—Dinos, Olivia, ¿qué curiosidad o característica sabes?
—A todos los caballos KWPN que nacen en un año concreto sus criadores les tienen que poner el nombre por la letra que toque.
Cada año es una diferente, siguiendo el abecedario, aunque se saltan las más complicadas como la Q, X y la Y.
Por ejemplo, en el año en que nació Liberty, todos los caballos tenían que empezar por la letra L.
—Genial, Olivia, muy buen punto, gracias —concluyó Mr. James.
Finalmente, la última raza que tocamos fue el hannoveriano , de Alemania, creo que el jinete seleccionado se llamaba Hans, y cuando lo vi en la sala de reuniones me pareció extremadamente serio.
—El caballo hanoveriano es una de las razas más antiguas de caballos de deporte de Alemania y es muy apreciado.
Es el resultado del cruce y selección de caballos de raza holsteiner con purasangre inglés y caballos originarios de la región de Hannover.
Esta raza se ha utilizado durante siglos como caballo de guerra y de trabajo en el campo, pero hoy en día se usa en todas las disciplinas de competición.
● Tamaño: 1,65 a 1,80 metros.
● Color: generalmente castaños, negros y alazanes.
● Temperamento: sangre caliente.
● Disciplina: todas.
Mientras Mr. James hablaba, mi mente iba y venía entre la clase y el papel de calcar con líneas sin sentido que había encontrado en mi habitación la noche anterior. No podía sacármelo de la cabeza. Si todas las pistas iban a ser así, lo llevaba claro.
Justo cuando estaba terminando mis apuntes, la puerta del aula se abrió, y Mrs. Sabina entró.
—Olivia, ¿puedes salir un momento? —anunció en medio de toda la clase.
Sentí las miradas de mis compañeros sobre mí mientras dejaba el bolígrafo y me ponía de pie. Otra vez más siendo el centro de atención, realmente, necesitaba que se normalizara todo esto, y también que me dejaran hacer clase como a una alumna más.
Fuera del aula, Mrs. Sabina estaba acompañada por un chico que no parecía mucho mayor que nosotros; debería tener unos veinticinco años.
Tenía una mirada seria y una postura firme.
Vestía ropa de gimnasio, y aunque la tela suelta no marcaba del todo su físico, era evidente que estaba en excelente forma.
—Antes de nada, Olivia —empezó Mrs. Sabina—, ¿quieres seguir adelante con esto? ¿Implicarte pese a todo? Ya te habrán comentado que no puedes optar por no presentarte a las pruebas, pero siendo una alumna de primer curso…, podría hacer algo de presión en la junta.
—Estoy bien. Aún no sé quién puso mi nombre en la urna, pero pienso descubrirlo. De todas formas…, tampoco pueden ser tan terribles las pruebas, ¿no?
—En ese caso, te presento a Mark —dijo Mrs. Sabina, que obvió la segunda parte de mi frase—, tu nuevo entrenador personal.
Parpadeé, sorprendida, sabía que los seleccionados íbamos a tener más horas de gimnasio, pero no que el entrenador iba a ser exclusivo para mí.
—¿Entrenador personal? —pregunté incrédula.
—Supervisará absolutamente todo —continuó ella—. Tu preparación física en cuanto a cardio y fuerza y la alimentación. A partir de ahora, entrenarás con él cada tarde.
Mark me miró con una mirada indescifrable antes de hablar por primera vez.
—Nos vemos a las siete y media en el gimnasio. Sé puntal, por favor —dijo sin más preámbulos.
—¿Solo yo? —pregunté, intentando sondear un poco su carácter.
—Sí —contestó con calma—. Pero no te preocupes, no te dejaré agotada. Todavía.
Mrs. Sabina me miró como si quisiera asegurarse de que lo había entendido bien antes de dar por concluida la conversación.
—Bien. Si está todo claro, puedes volver a clase, Olivia.
Me giré y volví al aula. Realmente, no solo tenía que prepararme mentalmente para la Copa de Naciones, sino que ahora también tenía a Mark para la parte física y me daba un poco de miedo, ya que parecía más un soldado que un entrenador.
Definitivamente, esto no iba a ser fácil.