La constelación del Perro 1 #9
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Sobrevuelo la Divisoria. A mis pies la ciudad quemada de Boulder, las placas triangulares de los Flatirons, pegadas a la masa de las montañas como lápidas sin labrar.

La ciudad más hermosa del mundo no pudo sobrevivir.

Date cuenta. El área de esquí El Dora, rayada por las antiguas pistas y bajadas, las líneas de los telesillas justo debajo de nosotros.

Veo las sillas vacías meciéndose al viento.

Unos cuantos baches de aire, la Bestia responde más que bien.

Paso sobre el pico nevado. Lo bastante cerca para ver las huellas solitarias de un animal grande que ha cruzado la cumbre.

No es posible. Demasiado alto. Todos nos hemos extraviado en un lugar demasiado alto.

Winter Park y Fraser Valley que aparece al otro lado.

Pistas y más pistas de esquí de un verde tierno junto al óxido de los bosques muertos.

Veníamos a esquiar aquí. La última vez Melissa y yo nos separamos un momento y en el telesilla acabé al lado de un hombre corpulento que me contó que estaba pasando las vacaciones de invierno con un grupo de una iglesia de Nebraska. Cristianos sin denominación.

Seguimos la Biblia palabra por palabra, me dijo. Si la sigues palabra por palabra es imposible equivocarse. Movió la cabeza y esbozó una sonrisa amable. ¿Quién se atrevería a llevarle la contraria?

Pensé en las piedras de un río, en saltar de roca en roca.

De una roca a la siguiente, sin pensar en nada.

Palabra por palabra. Limítate a seguirlas.

Migajas en el camino que te llevan hasta Dios.

Sentado a su lado, nuestros esquís colgando a veinte metros del suelo, pensé que tal vez mansos no fuera la única traducción posible.

Quizá los que heredarán la Tierra no sean los mansos, sino los simples. Y no heredarán la Tierra, ya es suya.

Le dije que siempre se me atragantaban las genealogías, aunque acababa de leer Lamentaciones y me había recordado a Mad Max . Por lo de las mujeres que se comen a sus hijos pequeños, todo el mundo muriéndose y esas cosas.

No le hizo gracia.

Intento quedarme en el Nuevo Testamento, me dijo. El Antiguo lo escribieron los judíos. Supongo que tendrá cosas que valgan la pena, pero yo que tú empezaría por Juan.

Todos deberíamos haber prestado más atención al Antiguo Testamento, pienso ahora. La Parte Siniestra, la Parte en que la Cosa se Pone Chunga, pero Chunga de Verdad.

Desciendo y paso por encima de Tabernash siguiendo el Fraser.

Casi todo el valle está quemado, excepto el parque de bomberos y la licorería de saldo, que ha quedado aislada en el borde de un campo lleno de carneros de las Rocosas.

Cuando paso por encima se levantan y huyen aterrados hacia el bosque ennegrecido, y entonces veo cuatro lobos que salen de entre la hierba y los hacen regresar como si fueran perros pastores. Sigo volando.

Me conozco esta región al dedillo. Antes de llegar a Granby veo el granero de Doc Ammons rodeado de cuarenta hectáreas de terreno libre.

La casa ha desaparecido. Su hijo Swift fue mi mejor amigo en la universidad y eran como mi segunda familia.

Los tres fuimos muchas veces a pescar al Fraser.

Veo los cercados de troncos, la pista donde Becky entrenaba a sus caballos y daba clases de equitación.

Seguramente encontraría un montón de mis viejos libros en el cobertizo de madera donde dormía.

Hoy no quiero los recuerdos. Sigo volando.

Entro en la estrecha garganta de Gore Canyon, las puntas de las alas casi rozan la roca por los dos lados.

O eso parece. También pescaba aquí. El río baja tan veloz, los rápidos son tan ruidosos, resuenan con tanto estrépito por los acantilados que si bajabas andando por las vías del tren tenías que volverte continuamente a mirar.

Más de un pescador no oyó ni vio venir el tren.

Sobre el río el aire está frío y pesado, levanta una neblina. A la Bestia le encanta.

¿Y a mí? Antes me encantaba volar así. Serpenteando por un cañón a cincuenta pies del agua.

Ahora no siento nada. Me siento como mis piernas cuando llevan diez minutos en el agua del deshielo sin la protección de los vadeadores. Insensibles y contentas. Contentas de su insensibilidad.

Tal vez esta sea la diferencia entre los vivos y los muertos: muchas veces los vivos quieren insensibilizarse, los muertos nunca, si es que alguna vez quieren algo.

La luz del sol al final del cañón. El río se aquieta en agua negra, la roca se desmocha en colinas, bosques sin quemar. Veo patos chapoteando en las pozas. Garzas reales saliendo de los juncales, angulosas, desplegando esas alas enormes al oír el ruido del avión. Color de humo.

¿Qué quieres, Hig? ¿Qué?

Quiero ser del color del humo.

¿Y luego?

Luego. Luego.

Al llegar a State Bridge tiro del volante con fuerza y me elevo rápidamente hacia el cielo.

Colinas de pastos secos, berrendos y ciervos en rebaños dispersos.

A orillas del río Colorado veo el aeropuerto de Eagle, que en otra época fue muy elegante.

Pulso el botón del micrófono y llamo a la torre.

Pido paso por su espacio aéreo. Una esperanza y una costumbre.

Aquí triple tres alfa tres al este a nueve mil pies pide paso por vuestro espacio aéreo en dirección a ...

¿En qué dirección voy? Junction, tal vez. Con una escapada al sur hasta la meseta de Uncompahgre, donde antes iba a cazar. Porque sí.

en dirección a...

Quiero decir En dirección a Algo Completamente Distinto . Sigo volando.

* La madre de Johnny se le acercó con una cesta en el brazo. | Le dijo: Hijo mío, | no corras tanto. | Muchos han perdido la vida por querer ganar tiempo... (N. de los t.)