La ciudad del mar (Crímenes de Barcelona 3) 25. Muerte
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25. Muerte

La Bestia salió aquella misma noche en busca de su nueva presa. Aprovechó que su esposa se había quedado profundamente dormida para tomar el coche, llegar hasta la casa de los nigerianos y llamar a Adewale.

La puerta exterior se abrió y el hombre entró con su todoterreno.

—No tenías que haber venido —le dijo el jefe de los nigerianos en cuanto bajó del vehículo.

—¿Qué ha pasado?

—La policía ha encontrado el cuerpo anterior. Nos han enseñado una foto y sospecho que nos tienen en el punto de mira. He alquilado un jet para regresar mañana mismo a mi país.

—Esa gente no tiene nada. No pueden relacionar el cadáver con vosotros.

—Llevaba nuestros tatuajes.

La Bestia no había reparado en aquel detalle.

—¿Qué vais a hacer con las chicas?

—Las dejaremos aquí. La policía se ocupará de ellas.

—Pero eso es un desperdicio. Dadme a la prometida y te pagaré el doble. Mañana regresarás a tu país y aquí paz y después gloria.

El mafioso se relamió los labios, como si ya pudiera saborear aquella oferta.

El hombre sacó un fajo de billetes y se lo entregó.

—Está bien —aceptó mientras enviaba a Osaze a buscar a la chica—. Pero ten cuidado, pueden estar vigilando. Esos policías me han dado mala espina.

—Una vez que salga de aquí, preocúpate solo por ti.

El matón regresó con Chioma y se la entregó a La Bestia. En cuanto la joven vio al asesino comenzó a temblar.

El hombre la acomodó en la parte trasera del coche y le abrochó el cinturón.

—Será mejor que no hagas ninguna tontería. De lo contrario, me desharé de ti antes de llevarte a mi casa.

Chioma estaba tan aterrorizada que no habría intentado nada aunque hubiera tenido la boca libre.

La verja se abrió y el vehículo salió a toda velocidad. Los nigerianos cerraron la puerta y comenzaron a preparar su huida.

Nazia y Blas, que habían visto entrar el coche y ahora lo veían marcharse, decidieron seguirlo mientras avisaban a su jefe para que enviara agentes a la casa y solicitara una orden judicial de registro por sospechas de secuestro, trata de personas y explotación sexual.