La chispa que nos une (Lo que nos une 2) 105
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Nora

Hemos comprado los billetes casi de inmediato.

Elise me ha ayudado a preparar la maleta y después Klaus nos ha llevado a su casa para que mi amiga pudiera coger también algo de equipaje.

De camino al aeropuerto, no paro de escribir y borrar mensajes que quiero hacerle llegar a Max, sabiendo que en estos momentos él está a bordo de un vuelo de trece horas de Narita a Doha, donde hará escala para continuar, otras tantas más tarde, a Berlín, a donde llegará ya mañana.

Si ahora le digo yo que me voy a Dublín…

—No lo pienses tanto y díselo ya —me insta Elise.

—Pero se va a preocupar.

—Es inevitable que lo haga, ¿no te parece? ¿Por qué crees que te acompaño yo?

Resoplo. Escribo. Borro. Y repito.

—Nora…

Nora:

Max, mi madre ha tenido un accidente. Me han llamado del hospital en Dublín; la están operando de la cadera. Voy a ir a verla con Elise.

Max:

¿Qué? Nora, por favor, espera a que llegue mañana y voy contigo.

Nora:

No puedo esperar. Está en el hospital… sola. Y no se encuentra bien.

Max:

Lo sé, pero tú tampoco estás bien ahora mismo. Nora, tienes que cuidarte más que nunca, no solo por ti, también por el bebé.

Cierro los ojos; sabía que iba a decir eso. Tiene razón: ahora ya no soy solo yo.

Nora:

Lo sé. De verdad que lo sé, pero es mi madre, Max. No puedo esperar a mañana. Ya voy de camino al aeropuerto con Elise.

Percibo su silencio a través de la pantalla, como si midiera cada palabra antes de escribir. Y me duele, porque sé que acabará cediendo.

Por fin, aparece el mensaje.

Max:

Está bien, pero prométeme algo.

Nora:

¿Qué?

Max:

Que te vas a cuidar. Que no vas a forzarte. Y que, si en algún momento te encuentras mal, buscarás ayuda, ¿vale?

Nora:

Te lo prometo.

Max:

Y avísame en cuanto aterrices.

Nora:

Eso siempre.

Max:

Te quiero mucho, Nora.

Nora:

Yo también te quiero, cariño.