La chispa que nos une (Lo que nos une 2) 86
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Max

Nora deambula por la cocina con una de mis camisetas, algo que parece haberse convertido en costumbre.

Desde que le enseñé la receta de mis tortitas, se ha empeñado en repetirla varios días porque le encantan.

Mientras ella se concentra en la sartén, yo preparo el café.

Sin darnos cuenta, estos momentos se han convertido en nuestra rutina del verano.

—Se nos da muy bien esto, ¿no crees?

—¿El qué? —pregunta, llevándose una frambuesa a la boca.

—La convivencia.

Mastica pensativa. Luego deposita la última tortita sobre una de las torres que ha formado en los platos y me mira.

—Sí, supongo que sí —responde con cierta cautela.

Me ve venir.

Dejo las tazas de café sobre la encimera, junto a los platos, y después observo a Nora.

—Tenemos pendiente una conversación sobre eso; creo que en Londres te di el preaviso.

—Max… —Busca las palabras exactas—. No es tan sencillo… En mi caso, implica dejar muchas cosas atrás.

—Lo sé.

—Mi forma de vivir cambiaría radicalmente.

—La mía también, porque ahora sería nuestra forma de vivir. Compartir un espacio, una rutina, descubrir más cosas del otro… Pero podemos hacerlo en serio, construir una vida juntos. Solo imagínatelo.

—Puedo imaginármelo, y confieso que ya lo hago a veces.

—Entonces solo nos queda hacerlo realidad.

—Max, necesito tiempo.

—Y yo te lo voy a dar —le aseguro—. No voy a insistir más con esto… por hoy. Pero dale una vuelta al tema, ¿de acuerdo?

Se muerde el labio inferior.

—Vale, pensaré en ello.

Su respuesta me basta por ahora.