La chispa que nos une (Lo que nos une 2) 62
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Max

Cuando termina la entrevista y empiezan a repartir tiques con números para la firma de libros, podría acercarme hasta ella, pero no lo hago. Este es su momento, y tiene que disfrutarlo.

Enseguida la sientan a una mesa con varios ejemplares de su última novela; las invitadas la rodean y ella va firmándolos.

Se ríe, atenta a lo que le dicen; a veces se inclina un poco para escucharlas mejor y sonríe a la cámara cuando le piden hacerse una foto junto a ella.

La conozco, y sé que está nerviosa, pero consigue mantener la compostura, como la reina en que se ha convertido.

Está… radiante.

No sé en qué momento dejó de ser solo la chica que me gustaba para ser la mujer a la que admiro profundamente y… alguien tan importante para mí.

La que debe de ser su editora se me acerca tras varios minutos mirándome.

—Has optado por observarla en la distancia —dice.

—Merece tener su momento. Se lo ha ganado.

—Eso está muy bien, pero tampoco hace falta que parezcas su guardaespaldas.

Esbozo una sonrisa.

—Soy Linda, su editora. —Me tiende la mano, y se la estrecho.

—Un placer. Yo soy Max.

—El novio —agrega ella.

Por un momento, mi rostro se congela, pero entonces pienso en que, a pesar de que nunca hemos puesto la etiqueta, eso es justo lo que somos, y me encanta el término.

—Sí, el novio.

—Deberías acercarte y decirle lo orgulloso que estás de ella, ¿no crees?

Me tiende un ejemplar de la novela que está firmando Nora.

—Vamos, ve y que te lo firme.

Acepto el libro y espero mi turno como uno más entre todas las lectoras. Cuando por fin llego frente a ella, Nora levanta la vista y… sus ojos lo dicen todo. Está realmente contenta, lo sé.

Y cuánto deseo besarla, pero me contengo.

—Hola. Soy un gran fan —le explico.

Su sonrisa se amplía.

—¿Desde cuándo estás aquí? —susurra, abriendo el libro para firmarlo.

—Desde el principio, solo que no quería interrumpirte ni ponerte nerviosa. Y déjame decirte que lo has hecho fenomenal. Has brillado como la que más y te has metido a todas las asistentes en el bolsillo. Creo que te adoran.

Se sonroja y le entra la risa nerviosa antes de concentrarse en la página vacía.

Escribe muy rápido. Después cierra el ejemplar y me lo devuelve.

Nos miramos unos segundos de más, hasta que Linda nos interrumpe con la excusa de sacarnos una foto. Le entrego mi móvil y sonreímos a la cámara.

Cuando me alejo, leo su dedicatoria y mi corazón reacciona.

Para Max, mi fan favorito.

Gracias por estar, incluso cuando no te veo.

Creo que mi mejor historia aún no está escrita,

y me gustaría que fuera contigo.

Tuya,

Nora

P. D.: Esta noche te dejo teclear a ti.

Suspiro.

Joder, quiero verla conquistar el mundo.

Porque no es solo orgullo lo que siento hacia ella.

Es algo distinto. Y sé que es real.