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Max
Ha sido un día duro, pero al menos las cosas van bien en la empresa y, además, cierto proyecto especial que estamos llevando a cabo me ha hecho casi emocionarme. ¡Quién me lo iba a decir!
Si pudiera compartirlo con alguien de mi círculo cercano, además de con Markus y Mike, sin duda sería con Nora, porque mi corazón así lo siente.
No sé en qué momento empezó a importarme tanto, pero ahora mismo tal vez lo mejor sea tratar de desconectar.
Así que sigo con mi lectura actual, sentado en la cama, y, cuando estoy en el punto más interesante de la historia, el móvil vibra sobre la mesita de noche.
Aprieto los dientes cuando quien sea insiste, porque ¿quién osa interrumpirme justo en este capítulo y a estas horas?
Nora:
Hola.
¿Cómo estás?
Acabo de darme cuenta de que quizás sea un poco tarde allí.
Espero no haberte despertado.
Max:
Hola, Nora.
Estoy despierto, estaba leyendo.
Todo bien por aquí. ¿Y tú? ¿Cómo estás?
Nora:
¿No te habré molestado al interrumpir tu lectura…?
Niego con la cabeza. Siempre tan temerosa… Como si algo pudiera romperse.
Max:
Nora, no me importa que me escribas a cualquier hora.
Tú nunca molestas. Que quede claro.
Nora:
Vale… Lo mismo te digo.
Sonrío al leerla.
Nora:
Quería contarte una cosa. En realidad llevo todo el día queriendo compartirlo contigo.
Max:
¿Qué ha pasado?
Me tienes intrigadísimo.
Nora:
El otro día mandé un avance de lo que estoy escribiendo, junto con
la escaleta, a una editora de The Pink Hedgehog Publishing, y…
me contactó esta mañana.
Al parecer, le encanta mi novela. Hablamos, y a última hora de la tarde ya tenía en mi bandeja de entrada una propuesta de contrato.
Max:
¡Eso es una gran noticia!
Me alegro muchísimo, Nora.
Tienes que estar muy orgullosa de ti misma.
Yo lo estoy.
Nora:
Bueno, no sé si es para tanto… Todavía no me lo creo.
Max:
No le restes importancia a algo tan grande.
Nora:
Sí, supongo que sí…
Max:
¿Ya has revisado el contrato?
Nora:
Sí, pero no lo he firmado aún.
Creo que esperaré a mañana para estar más fresca y centrada y así valorar todos los puntos antes de aceptar.
Pero, en principio, parece bastante razonable.
Max:
Muy inteligente por tu parte.
Siempre puede surgirte alguna duda, y está bien repasarlo con calma.
Nora:
Sí…, supongo…
Max:
¿Cómo te sientes, además de emocionada?
Nora:
Pues… estoy dando saltos de alegría, pero también muy asustada.
Aunque necesitaba que se me despejase algún camino en la vida. Como una señal.
Max:
Entiendo lo que quieres decir.
Los cambios dan miedo, y este sin duda es un gran salto, pero estoy convencido de que será bueno para ti.
Nora:
Eso espero.
Gracias, Max.
Max:
A ti por contármelo.
Nora:
Deseaba hacerlo.
Se hace un silencio en el chat. Ninguno escribe. Ninguno teclea hasta que su nombre vuelve a parpadear. Espero.
Nora:
Te echo de menos, aunque suene egoísta por mi parte.
Más aún, después de todo…
Sigo arrepentida por haberme ido así.
Max:
No te tengo en cuenta cómo te marchaste.
Entiendo por qué lo hiciste.
Y yo también te echo de menos.
Nora:
Bueno, supongo que debería descansar un poco, ha sido un día intenso.
Max:
Descansa.
Y enhorabuena de nuevo.
Te lo mereces muchísimo.
Nora:
Buenas noches, Max.
Max:
Buenas noches, Nora.
Me quedo mirando el chat y al final decido que yo también debería dormir. Estoy muy feliz por Nora, y también porque me haya escrito.
Sin duda, es un gran paso para ella. Y, de alguna forma, presiento que también para nosotros.