14
Max
No me esperaba esa reacción por parte de Nora.
Sí, quizás debería haber echado el pestillo para evitar que entrara mientras yo estaba dentro, pero en mi defensa alegaré que nunca lo hago. Siempre que me quedo en esta casa, el dormitorio de al lado está vacío. Y esta vez, simplemente… se me pasó.
Además, tampoco es que estuviera en pelotas.
Aun así, no puedo sacarme de la cabeza la cara que puso al verme.
Continúo deslizando la cuchilla por el mentón, esforzándome en ignorar el tirón en el estómago que me ha provocado verla.
Joder.
Tengo que arreglar la situación.
Me aclaro la cara con agua fría y me recuerdo que, en realidad, lo que acaba de suceder no tiene importancia. Ha sido un… accidente. Nada más.
Me visto con unos pantalones deportivos, una camiseta lisa blanca y una sudadera abierta. Bajo a la cocina para reunirme con todos, pero allí solo está Markus tomando un bol de yogur con muesli y una banana troceada.
—¿Y las chicas? —pregunto. Todo está muy… silencioso.
Mi hermano despega la vista del iPad, donde lee el periódico, y me mira mientras mastica.
—Se han acercado al pueblo —explica después de tragar—. «Mañana de chicas», así lo definió Elise.
—Ah. Vale.
Markus se fija más detenidamente en mí. Frunce el ceño y niega con la cabeza.
—¿Qué has hecho, Max?
—Nada.
Sigue mirándome. Es evidente que no me cree, pese a que es verdad que no he hecho nada.
Me acerco a la cafetera americana, donde ya hay café en la jarra de cristal, y me sirvo un poco en una taza, a la que agrego leche.
—«Nada»… —repite Markus, con un retintín que me exaspera.
—¿Vas a decirme algo más o simplemente te has propuesto tocarme las narices desde primera hora de la mañana?
—Tranquilo, no voy a inmiscuirme en tus asuntos; salvo que necesites consejo, claro…
Parece divertirse a mi costa.
—Creo que mejor tomaré el café fuera.
Markus ríe mientras camino hacia la puerta que da al jardín trasero.
—Como quieras, pero la próxima vez usa el pestillo.
Pongo los ojos en blanco, pero no le doy el gusto de que me vea, y salgo.
Las noticias vuelan… Y ese chivatazo lleva el sello de Elise.