La chispa que nos une (Lo que nos une 2) 5
5%

5

Max

Camino junto a Markus sin hablar, todavía procesando el hecho de que la mujer que ocupa mis pensamientos, y que yo consideraba un imposible, se encuentre en Berlín. En casa de mi hermano.

¿Qué está pasando? ¿Por qué ella tenía ese gesto? Sus ojos denotaban cansancio, y algo en mi interior me dice que ha llorado. ¿Estará bien?

—Oye, mira… —Él resopla, como si buscara las palabras adecuadas—. No sabía muy bien cómo decírtelo.

—¿Qué tal contándomelo y punto? —Soy directo, como siempre—. Prefiero eso a que le des mil vueltas.

—Elise me avisó esta mañana.

Me detengo en seco y nos miramos.

—¿Qué ha pasado?

—Williams la ha sustituido de forma permanente por la androide.

—¿La ha despedido?

—Sí.

Aprieto la mandíbula y me froto el pelo, frustrado.

—Si no hubieras alimentado su idea absurda de que un robot puede reemplazar a una persona, ahora Nora no estaría en esta situación.

—En ese momento no sabía que podía ocurrir. ¡Ni siquiera la conocía, Max!

—Sabes que John no tiene límites. Y tú te aliaste con él para crear a ese… monstruo.

—Puede que tengas razón. Tal vez, si yo no hubiera divagado con Williams aquel día, nada de esto habría sucedido, pero gracias a eso también ocurrieron cosas buenas. Apareció Elise en mi vida, así que no voy a arrepentirme por ello.

—¿Y qué pasa con las consecuencias para otras personas?

—La androide es un adelanto importante; la inteligencia artificial está cambiándolo todo. Esto supone una nueva revolución industrial, Max. ¡Claro que acarrea consecuencias! Es lo que implica el progreso.

—Pero no debería pasar por encima de los humanos.

Reanudo el paso hacia el gimnasio. Por primera vez en mucho tiempo, no tengo claro quién de los dos lleva razón en un tema tan delicado como este.

—¿Sabes qué?

—¡¿Qué?! —respondo, un tanto hastiado. Quizás he elevado demasiado el tono.

—Si no hubiéramos creado al robot, ahora no la tendrías en Berlín. —Hace una pausa, y me giro para mirarlo—. ¿O crees que no me he dado cuenta de que Nora no te es indiferente?

No respondo y sigo caminando, consciente de que ha dado justo donde más me escuece.