Capítulo 36 #2
—Qué increíble que sepas cocinar tan bien —añadió Nicole con la misma emoción de antes—. Yo con problemas puedo hacerme un pan tostado. Mi madre me decía que sería una vergüenza como esposa y que debería dejar que me enseñara. Pero… nunca tuve mucho interés en eso, en realidad.
—Bueno, si te lo ofrecía de esa forma, no me resulta raro que no quisieras —contestó Ruby, encogiéndose de hombros—. Entonces, ¿tu madre es del tipo que suelen presionar con eso de casarse y que les des nietos?
—Demasiado —exclamó Nicole entre risas—. De hecho, ella esperaba que me casara justo después de terminar la escuela.
—¿Y tenías con quién hacerlo en ese entonces?
—Sí, un novio. Se llamaba… Bueno, se llama Derek. Estuvimos juntos desde la preparatoria, pero terminamos un poco antes de que yo me mudara para acá.
—¿Qué pasó?
Nicole suspiró un poco y luego respondió:
—Digamos que no tomó a bien que quisiera venir a trabajar aquí y «aplazar» nuestros planes de boda. Y con «nuestros planes» me refiero a los de mi madre y él, porque, al parecer, yo no fui precisamente consultada al respecto.
—Wow. Eso suena realmente pesado.
—Es una buena descripción.
—¿Y cómo te sientes al respecto? ¿Sigues pensando en él?
—¿En Derek? —exclamó Nicole, seguida después de una nada discreta risotada—.
No, claro que no. Bueno, admito que a veces me da un poco de nostalgia al recordar los buenos momentos que tuvimos juntos en la escuela y eso.
Pero es más como recordar el momento y extrañar el estar ahí, no tanto extrañarlo a él. No sé si me logro dar a entender.
—Sí. De hecho, sí —respondió Ruby, con una curiosa «melancolía» en su voz, que no pasó del todo desapercibida para Nicole—. Eso no tiene nada de malo. Al final de cuentas, fue alguien que estuvo presente en muchos momentos importantes de tu vida, ¿no es cierto? Es difícil solo… olvidarlo y ya.
Nicole la observó atenta, preguntándose si aquellas palabras se referían más a sí misma. La propia Ruby, de seguro, no era del todo consciente de ello.
—Es cierto —señaló Nicole con seriedad—. ¿Tú…?
—Entonces —pronunció Ruby rápidamente, forzándose un poco por irradiar de nuevo su usual optimismo—, ¿Jaime fue tu segundo novio?
—Jaime nunca fue mi novio —aclaró Nicole, negando ligeramente con la cabeza—. Pero sí, es el segundo chico con el que he estado, si a eso te refieres. Y ahí se termina la cuenta.
—Solo dos chicos, ¿eh? Y… ¿Nunca has salido con otra mujer antes?
Aquella pregunta, evidentemente, tomó un poco desprevenida a Nicole. Ruby se decía a sí misma que era una pregunta normal que hacer, considerando el rumbo de la conversación, y nada tenía que ver con el asunto de su misteriosa vecina.
Como fuera, Ruby aguardó unos segundos a que Nicole le respondiera, que, por dentro, le parecieron bastante más largos de lo que en verdad fueron.
—No… salido, salido —respondió la interna, esbozando una pequeña sonrisilla—. Nada formal como con Derek, o incluso como lo de Jaime. Pero… sí tengo un poco de experiencia con eso.
«Un poco de experiencia», repitió Ruby en su cabeza, casi como si aquellas palabras le resultaran ajenas.
—¿Y tú? —preguntó Nicole de pronto—. ¿Ya has salido con otra mujer antes?
Ruby sonrió divertida.
—Y yo que creía que mi vibra lésbica era demasiado obvia —masculló con un dejo de broma, pero que igual alarmó un poco a Nicole.
—Bueno, solamente no quiero… dar por hecho las cosas.
—Es razonable. Pero sí, he salido con algunas chicas desde que estaba en el instituto. No muchas, y la mayoría no fue nada serio.
Hubo una pausa, en la cual la atención de Ruby se fijó en su plato de comida y en los lentos movimientos de su cuchillo y tenedor sobre la pechuga rellena, para cortar un pedazo de esta. Aunque no podía ver su rostro directamente, Nicole pudo notar que este se ensombrecía un poco en esos momentos.
—Mi última relación seria terminó hace un año, y… no tuvo un cierre muy agradable —comentó la jefa de TI, con voz inusualmente seria.
—¿Qué pasó?
—Preferiría no hablar de eso —respondió Ruby con un tono cortante que no dejaba mucho espacio a la negociación.
Fue suficiente para que Nicole tuviera claro que no debía insistir.
—Sí, entiendo. Perdón por preguntar.
—Descuida.
Se formó de nuevo un momento de silencio entre ambas, que se tornó, poco a poco, más incómodo.
Nicole se cuestionó si acaso había tocado un tema demasiado sensible…
Aunque, en realidad, no había sido ella directamente: Ruby era quien había preguntado primero.
Aun así, intentó pensar lo más rápido posible en algún tema que pudiera sacar para revivir la plática, pero no se le venía ninguno en particular a la mente.
Cuando ya estaba por rendirse, escuchó el tintineo de los cubiertos de Ruby al ser colocados en el plato. Aún quedaba al menos la mitad de la pechuga y la ensalada en su plato, pero Nicole pensó que quizás ya no tenía apetito… o que deseaba irse de una vez.
—¿Puedo preguntarte otra cosa? —soltó Ruby de pronto, haciendo que Nicole se sobresaltara un poco por la sorpresa—. ¿Por qué decidiste invitarme a salir?
—¿Por qué? —masculló Nicole, confundida, sonriendo con un poco de ingenuidad—. Digo… ¿Por qué no hacerlo?
—Esa no es una respuesta.
—Lo sé. Lo siento…
Nicole volvió a mirar al cielo, en busca de las palabras adecuadas para responder su pregunta.