La chica del otro balcón Capítulo 22 #4
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Capítulo 22 #4

Nicole vio en ese momento cómo Giselle sacaba de su bolso unas bragas negras de encaje, y comenzaba a pasárselas ahí mismo, por sus piernas, y a subirlas por debajo de su vestido.

Nicole no pudo evitar quedársele viendo mientras realizaba aquello; ¿por qué le resultaba tan sexy verla ponerse su ropa interior? ¿No debería ser al revés?

—¿Te gustaría que continuáramos esto en mi departamento? —escuchó que le preguntaba de pronto la provocadora voz de Giselle, que la sacó de sus pensamientos y la obligó a alzar la mirada hacia su rostro.

—¿No vas a ir a la fiesta que mencionaron esas chicas? —preguntó Nicole con curiosidad.

—No lo creo. A ese tipo de cosas usualmente solo van los invitados importantes de Ricky, y asisto solo cuando él me lo pide. Sin embargo, en esta ocasión no me ha dicho nada, así que creo que estoy libre luego de esto. ¿Qué dices?

—Yo… —vaciló un momento antes de responder—. Vine con Lucy, y supongo que debo volver con ella. Y no sé si ella quiera que vayamos a tomar fotos de esa fiesta… Y, bueno, tengo que revisar las fotografías que tomé, y…

—Descuida. No necesitas explicarme nada —le interrumpió Giselle, divertida, y le dio un rápido beso en su mejilla—. Si cambias de opinión, solo llama a mi puerta, ¿sí? —añadió, seguida de un guiño coqueto de su ojo.

Nicole no pudo hacer más que asentir en silencio.

Giselle salió primero del baño y Nicole la siguió un minuto después.

Para cuando volvió al salón, las luces se habían encendido y, la música, apagado.

El público ya se había parado de sus asientos y conversaban entre ellos; algunos miraban de manera más directa los atuendos de las modelos y, claro, a las modelos.

Nicole no vio a Giselle por ningún lado. Le pareció notar entre la multitud a su jefe, conversando con un grupo de personas que le estrechaban la mano y lo felicitaban, pero ni rastro de su vecina.

Había sido un lindo desfile, al menos lo que había alcanzado a ver. E incluso para su ojo no tan versado en el mundo de la moda, varios de los conjuntos le parecieron cautivadores. Aunque, claro, ninguno necesariamente para ella, por más que Giselle insistiera en su «interesante» estructura ósea.

—¿Y tú dónde te habías metido? —escuchó que espetaba con dureza la voz de Lucy a sus espaldas.

Nicole se giró y vio a su compañera de trabajo, avanzando hacia ella en largas zancadas, y con una expresión bastante malhumorada en el rostro.

Aunque para ese momento era difícil determinar qué era en Lucy una mirada malhumorada y cuál no, pues parecía siempre tener la misma, al menos en su presencia.

—Estaba en el baño —respondió Nicole escuetamente, señalando justo de donde venía.

—¿Tomaste las fotos? —le cuestionó Lucy con severidad.

—Sí —le contestó Nicole con firmeza.

«Al menos unas pocas», añadió en su cabeza, rogando igualmente en silencio que fueran suficientes.

Lucy chasqueó la lengua con molestia. Parecía querer decir algo más, pero no lo hizo. Revisó, en su lugar, la hora en su teléfono.

—Se hace tarde. Vámonos —dijo en voz baja, y rápidamente se dirigió a la salida.

—¿No vamos a ir al afterparty ? —le preguntó Nicole, por reflejo caminando detrás de ella.

—¿Y tú cómo sabes de eso? —inquirió Lucy, de una forma que a Nicole hizo sentir que aquello debería haber sido un secreto—. Solo es para unos cuantos invitados, y nosotras no estamos incluidas en esa lista. Además, mañana tenemos que trabajar. No se te olvidó, ¿o sí?

—No, no se me olvidó —le respondió Nicole, incapaz de ocultar su fastidio del todo.

—Muévete entonces.

Ambas se retiraron del recinto en ese momento.

De camino a la salida, Nicole ya no divisó a Giselle por ningún lado, aunque, por suerte, tampoco a Strivanza o a su joven acompañante.

Se preguntaba quién habría sido esa chica y qué tanto habría notado de lo que había ocurrido entre Giselle y ella.

Como sea, lo más seguro es que no tuviera ni idea de quién era Nicole, así que poco importaba.

Era igualmente poco probable que la volviera a ver, de todas formas.

Lucy, al menos, tuvo el detalle de llevar a Nicole hasta su casa, aunque no dijo mucho durante el camino, salvo que eligiera las mejores fotografías que hubiera tomado y se las enviara de inmediato, pues las quería en su bandeja de entrada antes de las ocho de la mañana. Nicole solo asintió como respuesta.

Más tarde, estando en su departamento y enviadas las mejores fotografías a Lucy (que tampoco es que tuviera mucho de donde elegir), Nicole se preguntó si Giselle ya habría vuelto también, y se sintió tentada a llamar a su puerta, como ella misma le había sugerido.

Le dio vueltas a la idea por varios minutos, pero, al final, optó por mejor dejarlo así de momento.

Ya habían sido demasiadas emociones por una noche.

Ya recostada en su cama, intentando dormir, los recuerdos de lo que había hecho con Giselle volvieron a ella. Pero lo hicieron también las dudas que habían surgido en ella desde los descubrimientos de aquella infame fotografía, y todas las ideas que se había hecho ella sola, en su cabeza.

No podía seguir así, por lo que decidió que, la próxima vez que viera a Giselle, hablaría de frente con ella de lo sucedido.

Y, en efecto, así sería, aunque no de la forma que ella esperaba.