La casa en la colina Capítulo 56
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Capítulo 56

Lauren

Lauren frunció el ceño al leer el mensaje de Ryan el sábado por la mañana.

Lleva zapatillas deportivas y trae una chaqueta .

¿La iba a llevar de excursión? Había dado por hecho que irían a algún lugar romántico, pero aquello no pintaba nada bien.

Habían hablado varias veces desde que se besaron en el sofá, pero no se habían visto, y Lauren empezaba a preguntarse si había malinterpretado los sentimientos de Ryan, ya que él no había mencionado lo que había pasado entre ellos.

Quizá solo quería un rollo de una noche, pero al haber estado con Alicia desde los veintitantos, ya no sabía cómo buscarse uno.

Que él supiera, Lauren se marchaba a finales de verano, así que cualquier incomodidad entre ellos duraría poco si las cosas se torcían.

O tal vez le estaba dando demasiadas vueltas y buscándole tres pies al gato por un beso apasionado.

Ella también había estado en pareja más de una década y no había salido con nadie desde la muerte de Zack.

Estaba desentrenada y posiblemente perdida a la hora de embarcarse en una nueva relación.

Lo que necesitaba era el consejo de una experta.

Lauren cogió el móvil y buscó el número de Brooke. Brooke sonaba adormilada cuando contestó, pero parecía alegrarse de que la llamara.

—Espera un momento —murmuró Brooke. Hubo un breve silencio y luego volvió al teléfono—. ¿Qué pasa?

—No estás sola, ¿verdad? —preguntó Lauren.

—No —respondió Brooke. Lauren pudo oír la sonrisa en su voz—. Tu encantador hermano está dormido en mi cama.

—Para, para. No necesito saber más —respondió Lauren con una sonrisa—. ¿Eres feliz?

—Inmensamente —ronroneó Brooke, y al instante cambió de tono—. Lo siento. No quería decir...

—Está bien. Me alegro por vosotros. No tienes que sentirte culpable por estar enamorada, y menos de Xav. Está loco por ti.

—¿De verdad? ¿Te lo dijo? —Brooke sonaba como una adolescente insegura, pero Lauren entendía su necesidad de confirmación. A Xavier no siempre se le daba bien expresar sus sentimientos.

—Sí —dijo Lauren.

—No estarás sola para siempre, Lori —dijo Brooke, que había captado perfectamente su estado de ánimo—. Creo que haces bien vendiendo el piso. Necesitas pasar página, y nunca superarás lo de Zack si estás rodeada de recordatorios constantes de vuestra vida juntos.

—Lo sé.

—Entonces, ¿cuál es el plan? —preguntó Brooke—. Espero que te quedes en Boston.

—Depende.

—¿De qué?

—He conocido a alguien —dijo Lauren con la voz entrecortada por los nervios. No le había hablado a nadie de lo que sentía por Ryan.

—Lori, eso es genial. ¿Quién es? Cuéntamelo todo —exclamó Brooke. Lauren oyó el silbido de la cafetera de fondo. Brooke necesitaba grandes dosis de cafeína para funcionar a tope.

—Es veterinario. Es viudo, como yo, y tiene un hijo de tres años.

Silencio al otro lado de la línea.

—Brooke, ¿estás ahí?

—Aquí estoy —respondió Brooke—. Lori, ¿estás segura de que quieres liarte con alguien así?

—¿Qué quieres decir?

—Que ese hombre viene con mucha carga. Mucha.

—Yo también.

—Vuestra carga combinada podría ser demasiado pesada —explicó Brooke—. Las relaciones ya son bastante difíciles sin tener que competir con dos cónyuges muertos, y con un niño pequeño que siempre tendrá prioridad sobre ti.

—Entonces, ¿qué me sugieres? —preguntó Lauren, desanimada por cómo Brooke veía la situación.

—Te sugiero que te diviertas un poco antes de meterte en una relación seria.

Apúntate a Tinder, conoce a algunos tíos, averigua qué es lo que realmente quieres de un hombre.

Y lo más importante, comprueba si estás preparada.

Si acabas comparando a cada tío que conoces con Zack, ahí tienes tu respuesta.

¿Este tío te recuerda a Zack? —preguntó Brooke.

Lauren se tomó un momento para pensarlo.

—No —dijo al fin—. Ryan no se parece en nada a Zack.

—¿Estás segura? ¿No será un Zack 2.0 que viene con familia incluida de serie?

A Lauren le molestó la insinuación de Brooke. Había dicho lo que pensaba. Ryan no se parecía en nada a Zack, y no veía a Tyler como un atajo para tener la familia que nunca había formado con Zack.

—Brooke, te he llamado para que me des ánimos, no para que me eches un sermón —espetó Lauren.

—Pues entonces ve con cuidado, ¿vale? Asegúrate de que está preparado para ser tu pareja en todos los sentidos y de que no solo busca a alguien que le haga de madre a su hijo.

—Gracias. Lo haré. Te llamo luego —dijo Lauren, arrepentida de haberle hablado a Brooke de Ryan.

—Lori, espera —gimió Brooke, pero Lauren colgó y tiró el teléfono al sofá. Esperaba que Brooke le levantara el ánimo, pero en cambio la había dejado aún más insegura. Quizá tenía razón y Lauren y Ryan no tenían ninguna posibilidad.

Lauren ignoró la llamada entrante de Brooke y fue a prepararse un café.

Trabajaría en el esquema de su libro hasta que Ryan pasara a recogerla.

Un marido despechado y unos amantes marcados por el destino no bastaban para que su libro enganchara.

La historia necesitaba un giro argumental, algo que el lector no viera venir, decidió Lauren, ya metida de lleno en su papel de escritora.