La casa dice que somos diez Capítulo 5
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Capítulo 5

El reconocimiento facial tardó menos de un segundo.

Una luz recorrió la cara de Alma desde la frente hasta la barbilla. La casa comparó sus rasgos con el archivo de Varela Biotech y mostró el resultado sobre la pared del comedor.

ALMA ROJAS ACCESO REVOCADO

Durante cinco años, la empresa había intentado convertirla en una persona poco fiable. Casa Cero todavía recordaba su rostro.

Julián mantuvo las manos de Alma inmovilizadas detrás de la espalda. Ella respiraba con dificultad, pero el aire comenzaba a circular mejor después de que abrimos el visor.

—Suéltala —dijo Nico.

—Ha entrado ilegalmente, manipulado el sistema de seguridad y me ha atacado.

—La estabas apuntando.

—Retroceda.

Nico no se movió.

Me levanté con la unidad de transferencia en las manos. Era más pesada de lo que parecía y no tenía ninguna marca exterior, salvo una pequeña luz verde que parpadeaba en uno de los extremos.

Julián la señaló.

—Déjela sobre la mesa.

—¿Para que se la entregues a mi padre?

—Para que nadie vuelva a utilizarla como arma.

—Tú tienes una pistola.

—Y está en la funda.

La había recuperado del suelo durante el forcejeo. No vi cuándo.

—Nora —dijo Alma.

Su voz ya no atravesaba el filtro, pero sonaba áspera. Tenía los labios secos y la piel alrededor de los ojos enrojecida.

—No se la des.

Julián presionó sus muñecas.

—No decide nada.

—Si la unidad se separa de mí durante más de cinco minutos, se bloquea.

—La desbloqueará.

—No.

—Entonces dejará de ser útil.

—También para Adrián.

La puerta principal del comedor recibió un golpe desde fuera.

Elena apareció detrás del cristal ámbar, acompañada por mi padre y Sofía. Mi hermana seguía llamando a Nico, aunque el aislamiento reducía su voz a un murmullo.

Él se acercó al panel de comunicación.

—Estoy bien.

—Apártate de ella.

—No es contagioso.

—No sabes qué lleva en el traje.

—Tomás empezó a sangrar antes de verla.

Elena golpeó el botón.

—Sofía, abre la puerta.

—El sector está en contención —respondió ella—. Necesito realizar un ciclo de aire antes.

—Mi hijo está dentro.

—También Nora y Julián.

—Nico tiene las plaquetas bajas.

—Lo sé.

—Entonces abre.

—Si existe contaminación en el traje, llevarías el problema al resto de la casa.

Elena se volvió hacia mi padre.

—Ordénaselo.

Adrián apoyó la mano en el panel.

—Sofía.

Ella no lo miró.

—Puedo establecer un corredor hacia la Clínica Roja. Inés examina a Alma, retiramos el traje y descontaminamos el sector. Después abro.

—No sabemos si necesita atención médica —dijo mi padre.

Alma soltó una risa que terminó en una mueca de dolor.

—Tampoco sabíais si la necesitaban los veintisiete.

Adrián la observó detrás del cristal.

—¿Provocaste el incendio?

—¿Eso te han dicho?

—Entraste en mi casa la misma noche en que ardió el laboratorio.

—Tu laboratorio ardió porque ordenaste destruir un lote inestable dentro de un edificio con un sistema de refrigeración defectuoso.

—¿Cómo lo sabes?

—Yo redacté el informe sobre el sistema de refrigeración.

Gabriel apareció junto a la puerta de la Clínica Roja. No entró en el comedor, pero podía ver a Alma desde el corredor.

Ella lo encontró inmediatamente.

—Y él lo archivó.

Gabriel bajó la mirada.

Mi padre no se volvió hacia él.

—¿Tenías acceso a la orden de destrucción?

—Tenía acceso a todo antes de que Elena cambiara las credenciales.

—Robaste información confidencial.

—Conservé información que pretendíais borrar.

—Eso es una confesión.

—Lo tuyo también debería serlo.

Julián levantó a Alma con cuidado.

Ella apoyó el peso sobre la pierna derecha. El traje rasgado dejaba ver una tela negra debajo, pegada al cuerpo por la sangre.

—Necesita atención —dije.

—Primero la registro.

—Está herida.

—Puede llevar un arma.

—Si quisiera matarnos, habría tenido varias horas.

—También puede haber esperado acceder al servidor.

Alma miró hacia la unidad que yo sostenía.

—No he venido a matar a nadie.

—No necesito creerla para registrarla.

Julián le ordenó que separara los pies. Le soltó una mano para colocarle una abrazadera de seguridad en la muñeca y fijarla a la otra. Después comprobó los bolsillos exteriores del traje.

Encontró una herramienta plegable, dos tarjetas electrónicas, un pequeño botiquín y una máscara de repuesto. Ningún arma.

—El dispositivo —repitió.

Lo coloqué sobre la mesa, pero mantuve una mano encima.

—Aquí.

—Apártese.

—Aquí está bien.

—Nora —dijo mi padre a través del comunicador—, entrégaselo.

—Julián lo tiene a la vista.

—Pertenece a la empresa.

Alma volvió a reír.

—Ni siquiera sabes qué es.

—Sé para qué intentabas utilizarlo.

—Eso no significa que te pertenezca.

Adrián acercó el rostro al cristal.

—Todo lo desarrollado con recursos de Varela Biotech pertenece a Varela Biotech.

Nico abrió la comunicación.

—¿También la sangre?

Elena cerró los ojos.

Mi padre permaneció inmóvil.

—Nicolás, ve a la clínica —dijo.

—Contesta.

—No es el momento.

—Siempre dices eso justo antes de que alguien deje de poder preguntar.

Inés apareció detrás de Gabriel con una caja médica.

—Abriré el corredor sanitario —anunció Sofía—. Julián, lleva a Alma hasta la antesala. Nora y Nico permanecen en el comedor hasta que termine el ciclo.

—Yo voy con ella —dijo Nico.

—Tú vienes conmigo —ordenó Inés—. Necesito repetir tu exploración.

—Puedo caminar.

—Nadie ha puesto en duda ese talento.

Las luces del comedor pasaron de ámbar a blanco.

— Preparando transferencia médica —anunció la casa—. Mantengan libre el acceso norte.

Una puerta lateral se abrió hacia un pasillo estrecho que comunicaba directamente con la Clínica Roja. El aire fue absorbido en aquella dirección.

Inés entró usando guantes, mascarilla y una bata protectora.

Alma la reconoció.

—Inés.

—No hables todavía.

Se arrodilló junto a la rasgadura del traje.

—¿Qué te ha ocurrido?

—Una chapa del túnel.

—¿Cuándo?

—Antes del cierre.

—¿Has perdido el conocimiento?

—No.

—¿Dificultad para respirar antes de que se dañara el filtro?

—No.

—¿Has estado expuesta al humo exterior?

—El túnel aspiró aire durante unos segundos cuando empezó el incendio.

—¿Tos, irritación ocular, náuseas?

—Dolor al respirar, pero creo que es por la caída.

Inés palpó con cuidado alrededor de la herida.

—Necesito quitarte el traje.

—Aquí no.

—Aquí sí.

Alma miró las cámaras.

—Adrián está grabando.

—La casa registra todo durante una emergencia.

—Entonces apaga la cámara.

Sofía respondió desde fuera:

—Puedo suspender la imagen durante la exploración médica.

Mi padre se volvió hacia ella.

—No.

—La privacidad clínica continúa vigente durante el aislamiento.

—Es una intrusa.

—Y una paciente.

Sofía tocó la tableta. La imagen de la cámara situada sobre el comedor desapareció de los paneles exteriores.

Julián comprobó su comunicador.

—Mantendré vigilancia presencial.

—De espaldas —dijo Inés.

—Doctora...

—Si encuentras un arma debajo de su camiseta, te aviso.

Julián se apartó dos pasos y giró hacia la puerta.

Inés abrió el traje desde el cuello. Nico continuaba allí.

—Fuera —le dijo.

—Quiero saber si está bien.

—Y ella tiene derecho a que no la desnudes con la mirada.

Nico fue hacia el extremo opuesto del comedor. Yo lo acompañé, aunque podía observar el reflejo de los movimientos sobre el vidrio ámbar.

Inés retiró la parte superior del traje y la dejó caer hasta la cintura de Alma. Debajo llevaba una camiseta negra y una faja improvisada alrededor del abdomen. La tela estaba empapada.

Al cortar el vendaje apareció una herida larga en el costado. No parecía profunda, pero los bordes se habían abierto con la carrera.

—Necesita puntos —dijo Inés.

—Después.

—Ahora.

—Tomás está peor.

—Tomás está monitorizado y Gabriel sigue con él.

—Gabriel no debería estar a solas con ningún resultado.

Inés detuvo la limpieza.

—¿Qué significa eso?

—Pregúntale qué retiró del informe de seguridad.

—Todo el mundo sigue diciendo que pregunte a otra persona. Estoy empezando a sospechar que ninguno quiere responder.

—La señal apareció en el análisis conjunto.

—¿Qué señal?

Alma observó a Nico a través del comedor.

—Destrucción plaquetaria. Primero descendían las plaquetas, después aparecían daños en los vasos pequeños. Los casos estaban repartidos entre centros y protocolos distintos. Si los analizabas por separado, parecían accidentes. Cuando los reunías por lote, formaban un patrón.

—¿Lázaro-7?

—La versión escalable.

—¿Qué significa escalable?

—Que Adrián quiso fabricar en meses lo que antes producía en lotes pequeños. Cambiaron el sistema de transporte celular para abaratarlo y administrarlo a personas que no padecían la enfermedad original.

Nico volvió a acercarse.

—Yo sí la padezco.

Alma lo miró.

—Tú recibiste la versión terapéutica durante años. La última dosis era distinta.

—¿Lo sabías cuando intentaste hablar conmigo?

—Sabía que iban a incluirte en la demostración interna.

—Podrías haberme dicho que no me la pusiera.

—Te escribí.

—Escribiste que no votáramos.

—Tu madre bloqueó el resto de mis mensajes.

Elena, al otro lado del cristal, leyó su nombre en los labios de Alma y activó el comunicador.

—Eso es mentira.

Alma giró hacia ella.

—Tengo los registros.

—Enviaste amenazas.

—Te informé de que Nico corría riesgo.

—Me dijiste que Lázaro podía matarlo.

—Eso es un riesgo.

—Lo escribiste la noche antes de su dosis. ¿Qué esperabas que hiciera?

—Que la detuvieras.

—Los análisis del lote eran normales.

—Los análisis que Gabriel autorizó después de retirar seis eventos graves.

Gabriel apareció detrás de Inés.

Había escuchado.

—No retiré casos —dijo—. Se reclasificaron porque no cumplían los criterios de causalidad.

Alma sostuvo su mirada.

—Una mujer murió de una hemorragia cerebral nueve días después de recibir Lázaro-7.

—Tenía antecedentes de hipertensión.

—Controlada.

—Y una malformación vascular no diagnosticada.

—Que sangró cuando sus plaquetas cayeron a doce mil.

—No puedes atribuir cada complicación posterior al tratamiento.

—Por eso reuní los casos.

—Reuniste pacientes con edades, patologías y dosis diferentes.

—Todos recibieron el mismo vector.

Gabriel apretó los labios.

—No tenemos confirmación de que el vector sea responsable.