La Casa del Engaño (Danny Pearson 14) CUARENTA
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CUARENTA

— S ubid a la azotea y seguid por ahí. Voy justo detrás de vosotros —dijo Danny mientras saltaba del murete de la terraza y pasaba junto a Scott, Simon y Noah para entrar en el salón.

Sacó la pistola y apuntó a la puerta del piso, alternando la mirada entre los otros, que subían uno a uno a la azotea plana del edificio, y la puerta, atento al ruido de los hombres que intentaban entrar por la fuerza.

Había demasiado silencio. Danny visualizó los escalones y calculó cuánto tardaría en subirlos a toda prisa.

Todos sus sentidos le advertían del peligro; se le erizó el vello de la nuca.

Se lanzó al suelo una fracción de segundo antes de que las balas acribillaran la puerta, hicieran añicos varios cuadros y se incrustaran en la pared opuesta del salón.

Tumbado de lado, con la mira fija en la puerta, disparó seis veces, trazando una línea por el centro de arriba abajo.

Permaneció allí un segundo, en medio de un silencio que solo rompía el eco de los disparos en sus oídos.

Como si le hubiera caído un rayo, se puso en pie de un salto y salió corriendo a la terraza.

Saltó al murete para subir a la azotea. A su espalda, la puerta del piso saltó hacia dentro con fuerza suficiente para desplazar el aparador medio metro.

La mole musculosa de Bulldozer entró en el salón con la pistola en alto.

Propinó una fuerte patada al aparador, que volcó y se deslizó hasta chocar contra la pared del fondo.

Bulldozer barrió el salón con la pistola hasta apuntar a la terraza, donde alcanzó a ver fugazmente la pierna de Danny antes de que desapareciera por encima del borde de la azotea.

—Están en la azotea —gritó mientras corría hacia la terraza. Glass, Reaper y Jinksy irrumpieron detrás de él con las armas en alto, comprobaron que no hubiera nadie en el piso y fueron tras él.

—¡Seguid, vamos, vamos, vamos! —gritó Danny, que corría a toda velocidad hacia el borde del edificio. Allí, Scott estaba bajando a Noah hasta los brazos de Simon, que esperaba en la azotea del bloque contiguo, un par de metros más abajo.

—Vale, amigo mío, voy todo lo rápido que…

—La pistola, Scott. Dame la pistola —lo cortó Danny mientras se dejaba caer al suelo y rodaba hasta quedar protegido tras la chapa de un gran depósito de agua calentada por energía solar.

—Ah, vale, toma.

Danny asomó la cabeza por un lado del depósito para vigilar la azotea del piso de Noah y alargó la mano hacia atrás, agitándola hasta que Scott le puso la pistola en la mano.

—Bueno, ahora salto y… ¡Argh! —dijo Scott justo antes de que Danny le diera una patada hacia atrás que lo hizo caer por el borde y aterrizar encima de Simon y Noah. Una ráfaga de balas atravesó el lugar donde Scott se encontraba un segundo antes.

Danny dejó la pistola de Scott en el suelo, a su lado, y respondió con la suya. Las balas rebotaron en los conductos de aire acondicionado tras los que acababan de agacharse Bulldozer y Glass.

—¡Seguid, yo los entretengo! —gritó Danny por encima de los disparos de cobertura de Glass, mientras Reaper y Jinksy subían a la azotea y rodaban hasta ponerse a cubierto junto a sus compañeros.

Danny sabía que solo podría mantener la posición un minuto, más o menos.

Los cuatro alternarían los disparos de cobertura y avanzarían hasta echársele encima.

Se asomó entre las chapas situadas bajo el depósito de agua a presión y disparó unas cuantas veces más contra Glass y sus hombres cada vez que los veía avanzar entre conductos, chimeneas y aparatos de aire acondicionado, hasta que la pistola emitió un chasquido: se había quedado sin balas.

La tiró, cogió la de Scott y contó hasta tres antes de darse la vuelta y saltar de la azotea.

Aterrizó con un estruendo sobre los conductos de aire acondicionado de abajo.

—Argh, joder —gruñó mientras rodaba hasta salir de encima del metal abollado.

Sin dejar de apuntar al borde de la azotea que tenía encima, tomó una gran bocanada de aire, se dio la vuelta y corrió hacia los demás, haciendo caso omiso del dolor de espalda.

—¿Lo veis? —gritó Reaper a Glass y Bulldozer.

—No. ¿Jinksy? —gritó Glass a Jinksy, que estaba agazapado detrás de una pequeña chimenea a su derecha.

—Creo que ha saltado al otro lado.

Glass salió de su escondite y corrió hacia delante, saltando por encima de tuberías y conductos, con la pistola en alto y listo para disparar.

El resto de su equipo lo siguió al unísono, sin necesidad de que dijera nada.

Los cuatro fueron agachándose hasta quedar tendidos boca abajo y se arrastraron hasta el borde del edificio.

Vieron a Danny saltar un pequeño pretil para llegar a la azotea siguiente; Simon, Scott y Noah le llevaban veinte metros de ventaja.

—Jinksy, conmigo. Vosotros dos, no los dejéis levantar cabeza —ordenó Glass.

Apoyó una mano en la azotea y giró el cuerpo para dejarse caer sobre los conductos de aire acondicionado de abajo.

El estruendo de sus botas al chocar contra la estructura metálica quedó ahogado por los disparos aislados que Bulldozer y Reaper lanzaban contra Danny y los demás.

Jinksy aterrizó justo detrás de Glass. Ambos avanzaron corriendo a cortos trechos de un refugio a otro.

Una lluvia de polvo de ladrillo cayó sobre la nuca de Danny cuando sus pies tocaron la azotea al otro lado del pretil.

Las balas rebotaron en lo alto del muro tan cerca de su mejilla que notó el aire que desplazaban al pasar.

Danny zigzagueó de un refugio a otro mientras a su alrededor sonaban chasquidos, estampidos y golpes sordos de balas que impactaban en distintos materiales.

Frenó en seco y se agachó detrás del cuarto de máquinas de un ascensor.

Asomó la cabeza el tiempo justo para mirar atrás y ver a Reaper y Bulldozer tendidos al borde de la azotea, con el depósito de agua calentada por energía solar a su espalda.

Retuvo la imagen, alzó la pistola y apuntó.

Se serenó, contó hasta tres y salió de detrás del cuarto de máquinas hasta tener el depósito en el punto de mira.

Disparó tres veces. Los tres tiros dieron en el blanco y perforaron el depósito metálico, presurizado a unos 6 bares.

El agua del interior, a 80 °C, salió a presión como una fuente y cayó sobre Bulldozer y Reaper.

Danny desvió la mirada de los hombres, que gritaban y trataban de escapar de debajo del agua abrasadora, hacia Glass y Jinksy, que se habían vuelto al oír el repentino alboroto.

Antes de que pudieran reanudar la persecución, Danny ya corría a toda velocidad hacia los demás, que subían a la escalera metálica de incendios adosada al último edificio de la hilera.

—¡No os paréis, vamos, vamos! —gritó Danny cuando se detuvieron a mirar hacia arriba al oírlo bajar los peldaños a toda prisa.

Cuando les faltaba un tramo para llegar abajo, Danny miró hacia arriba a través de la estructura metálica de la escalera.

Entre los peldaños distinguió a Glass y Jinksy en lo alto, mirando hacia ellos sin tener una línea de tiro despejada.

A lo lejos empezaron a oírse sirenas que se acercaban, lo que les impidió seguirlos.

Los dos levantaron la cabeza hacia el sonido antes de retroceder y desaparecer de su vista.

Danny bajó corriendo el último tramo y se reunió con los demás.

—Seguid andando —dijo mientras se metía la pistola en la parte trasera de los vaqueros. Se alejaron a toda prisa por una calle lateral, dejando atrás el bloque donde vivía Noah y los coches de policía que se aproximaban.