Capítulo 44
Habían pasado unas cuantas semanas desde que George grabó en vídeo a Derek, y aunque al principio desconfiaba de que el plan diera resultado, su hermanastro lo había dejado en paz. Ni novatadas, ni intimidaciones, e incluso se esforzaba sobremanera por no cruzarse en el camino de George.
El vídeo tenía preocupado a Derek, y George notó en la mesa a la hora de cenar —uno de los pocos lugares donde no podían esquivarse— que en su cara había marcas de tensión y rabia que antes no estaban.
Se mostraba inusualmente apocado, conmocionado incluso, y desde entonces apenas había mirado o dirigido la palabra a George.
En realidad, a George le daba algo de vergüenza el alivio que le suponía aquello.
La chica había cumplido su parte del trato, pero ahora a él le preocupaba lo que pudiera pedirle a cambio. Le había dicho que lo elegía por un motivo y saber eso lo tenía tan nervioso como intrigado, ya que no alcanzaba a concebir de qué manera podría servir de ayuda a nadie.
Cuando recibió una nota suya citándolo porque había llegado el momento de tratar la segunda parte, se le revolvió el estómago. Él no sería capaz de ejecutar una venganza del mismo calibre que la de ella. ¿Cómo demonios iba a poder ayudarla?
Al día siguiente, conoció su plan y por fin lo entendió.
El tío de George era el jardinero de Mead House y la chica sabía que George a veces le echaba una mano. Quería que fuese sus ojos y sus oídos, y necesitaba que le consiguiera la llave de la casa de verano.
La persona de la que quería vengarse era Camille Hamilton.