La casa de verano Capítulo 20
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Capítulo 20

Camille Hamilton fue mi primera víctima, aunque esa no era la intención.

Solo iba a ser una simple lección. Ni más ni menos. La castigaría y saldría con vida. Ese era el plan. Pero no paraba de retorcerse en la silla, suplicándome que no le hiciera daño, y yo podía oler su miedo.

Suena a una estupidez, ¿verdad? No se puede oler una emoción.

Te equivocas.

El denso aire estaba impregnado de su dulce perfume, de su olor corporal y, más tarde, del hedor de sus propios fluidos. Y también estaba cargado de otro aroma almizclado, casi penetrante. Miedo.

Algo hizo clic en mi cabeza mientras me alimentaba del poder que tenía sobre ella, y recuerdo que pensé: Puedo acabar con esto ahora mismo.

Tenía su collar en el bolsillo y pensaba quedármelo. Un recuerdo de mi venganza por las afrentas sufridas. Apenas recuerdo haberlo cogido o haber tensado la cinta, envolviéndosela alrededor del cuello, con el colgante en forma de corazón apretado contra su garganta.

Al principio creo que ni me daba cuenta de lo que hacía, pero luego recobré la cordura y entendí que estaba mal, sabía que si seguía estrangulándola moriría, pero sencillamente no pude detenerme. Quería matarla.

Las acciones espontáneas tienen consecuencias y aprendí por las malas lo peligroso que es. Camille estuvo a punto de ser mi ruina en varias ocasiones.

No me miro al espejo y veo a un asesino. Soy una persona adulta respetable y funcional. Trabajo duro, me preocupo por los demás y creo que soy empática.

De acuerdo, sí, soy una persona metódica y a veces obsesiva, y puedo ser calculadora cuando lo necesito, pero simplemente me veo como alguien que resuelve problemas. Cuando hay un problema, intento solucionarlo. Es así de sencillo, y si solucionarlo significa acabar con la vida de alguien, lo haré.

Lana Hamilton es una mujer desafortunada. Ha conseguido ponerse en mi punto de mira. Qué mala suerte la suya.

Puede que esta noche haya escapado con vida por los pelos, pero habrá más oportunidades.

De lo que no se da cuenta es de que ahora es un obstáculo en mi camino. Y el problema de los obstáculos es que hay que eliminarlos.