La Casa de las Hojas Muertas INTERLUDIO III DIARIO DE LA APRENDIZ
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INTERLUDIO III DIARIO DE LA APRENDIZ

Primer Día del Despertar

Al fin he despertado.

No sé por cuánto tiempo estuve sumida en esa oscuridad sin sueños, en ese vacío donde no había pensamientos ni sensaciones.

Lo último que recuerdo es el momento en que activé la configuración de barrera que había diseñado, el instante en que los símbolos brillaron con intensidad cegadora, y luego… nada.

Nada, hasta abrir los ojos en una habitación que reconozco pero que se siente extrañamente diferente.

Maestra Veliana no está.

Esas fueron las primeras palabras que me dijeron cuando recuperé la consciencia. No “bienvenida de vuelta” ni “cómo te sientes”, simplemente una frase: tu maestra ha muerto.

Mis manos aún tiemblan mientras escribo esto.

Eldris fue quien me lo dijo. Aquel aprendiz de tercer rango que siempre consideré demasiado cauteloso para su propio bien, siempre preocupado por seguir las reglas en lugar de innovar. Ahora él está a cargo, según dice. Él y los otros que “mantuvieron las cosas funcionando” mientras yo dormía.

¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? Me dicen que meses. Meses en los que el mundo se ha transformado en algo que apenas reconozco a través de las pocas ventanas por las que todavía puedo mirar.

Me han contado, en términos tan simplificados que resultan casi insultantes, lo que ha sucedido.

Hablan de estrellas cayendo, del firmamento rasgándose, de ciudades enteras perdidas ante algo que llaman simplemente “la oscuridad”.

Como si darle un nombre tan genérico pudiera de alguna manera hacer que fuera menos aterrador.

Gandolír ha caído. La Joya Resplandeciente del Norte, donde estudiamos durante aquel verano de investigación avanzada, donde los jardines colgantes desafiaban la gravedad misma… consumida. Borrada. Como si nunca hubiera existido.

Tramastar también. Y otras ciudades cuyos nombres recito mentalmente como una letanía de pérdidas.

Mi barrera experimental, aquella que me dejó en este coma prolongado, aparentemente ha servido más de lo esperado. La Torre permanece en pie. Las defensas que erigí antes de colapsar han mantenido la oscuridad a raya.

Debería sentirme orgullosa. Debería sentir algo más que este vacío creciente en mi pecho.

Segundo Día del Despertar

He pasado las últimas horas revisando el estado de las defensas. Eldris me sigue como una sombra nerviosa, explicando cada decisión que tomaron en mi ausencia, justificando cada cambio en las disposiciones que Maestra Veliana estableció.

Como aprendiz principal, técnicamente yo soy la persona de mayor rango ahora.

La autoridad debería pasar a mí automáticamente.

Pero puedo ver la resistencia en los ojos de Eldris, en la postura tensa de Maren y Joris.

Han estado liderando durante meses. Han tomado decisiones, establecido rutinas, creado su propia jerarquía en mi ausencia.

No quieren soltar el poder.

No los culpo. En tiempos de crisis, la estructura proporciona consuelo. Y ellos han construido su propia estructura mientras yo yacía inconsciente, inútil, ausente cuando más se me necesitaba.

Las defensas están… estables. No son las que diseñé originalmente, han sido modificadas, simplificadas en algunos lugares, reforzadas torpemente en otros.

Puedo ver dónde mis cuidadosas configuraciones geométricas han sido alteradas por manos menos expertas, donde los símbolos han sido trazados con precisión apenas aceptable.

Funcionan. Eso es lo importante. Mantienen la oscuridad fuera.

Por ahora.

Maren se acercó a mí esta tarde, cuando los demás estaban en sus estudios. Me habló con voz baja, urgente.

“Mis padres viven en el valle sur”, dijo. “No he tenido noticias de ellos desde… desde que comenzó todo. Algunos de nosotros queremos ir. Verificar. Traerlos aquí si aún viven.”

La miré, procesando sus palabras.

“La Torre es lo más seguro”, respondí. “Salir ahí fuera es…”

“Lo sé”, interrumpió. “Pero son mi familia.”

No supe qué responder. ¿Qué puedo decir? ¿Que la probabilidad de que sus padres sigan vivos es minúscula? ¿Que si la oscuridad consumió ciudades enteras, un pequeño valle no tendría ninguna posibilidad?

La Torre es segura. Las defensas que diseñé, incluso alteradas y modificadas por manos inexpertas, han demostrado ser efectivas. Mientras permanezcamos aquí, dentro de estos muros protegidos, tenemos una posibilidad .

Pero ¿de qué sirve sobrevivir si es solo para contemplar el fin del mundo desde una ventana fortificada?

Tercer Día del Despertar

Los ruidos comenzaron anoche.

Golpes en las paredes exteriores. Arañazos en las ventanas selladas. Sonidos que no deberían ser posibles dado que estamos en el tercer piso de una torre de piedra maciza.

Joris dice que estos sonidos son constantes ahora, que se han acostumbrado a ellos. Que mientras las defensas mantengan, no hay de qué preocuparse.

Pero vi el temblor en sus manos cuando lo decía.

La oscuridad fuera es… densa. No es simplemente ausencia de luz, sino algo más tangible, algo que puedes sentir presionando contra las ventanas como un peso físico.

Durante el día apenas retrocede, dejando un crepúsculo perpetuo que hace que sea imposible determinar la hora sin instrumentos de medición.

Eldris convocó a todos esta mañana para una “reunión de consejo”. Como si tuviéramos un consejo. Como si no fuéramos simplemente un grupo de aprendices aterrorizados jugando a ser maestros.

La reunión se disolvió en argumentos.

Maren y otros seis quieren partir al amanecer para buscar a sus familias. Eldris insiste en que es un suicidio, que deben quedarse. Algunos apoyan a Eldris por miedo, otros porque genuinamente creen que la Torre es la única opción.

Yo me quedé en silencio durante todo el intercambio.

¿Qué autoridad tengo para ordenar a alguien que se quede? ¿Qué derecho tengo de decirles que abandonen toda esperanza de reencontrarse con sus seres queridos?

Pero tampoco puedo decirles que vayan. No cuando sé que probablemente estén caminando hacia su muerte .

Al final, la reunión terminó sin resolución. Maren salió furiosa, seguida por sus partidarios. Eldris me lanzó una mirada acusatoria, como si mi silencio fuera traición.

Tal vez lo es.

Cuarto Día del Despertar - Entrada Nocturna

Es tarde. Pasada la medianoche según el reloj de agua. La mayoría duerme, pero yo no puedo.

Los ruidos han aumentado. Ya no son simples golpes ocasionales. Ahora es un rasguñar constante, como si cientos de manos arañaran las piedras exteriores simultáneamente.

He revisado las defensas tres veces. Los símbolos brillan con su luz característica. Las configuraciones mantienen su integridad. Matemáticamente, geométricamente, energéticamente… todo está funcionando como debería.

Entonces ¿por qué siento este terror creciente?

Encontré a Seris llorando en la biblioteca. Es la más joven de nosotros, apenas quince años. Demasiado joven para estar viviendo esto.

Me senté junto a ella. No dije nada. ¿Qué podría decir?

Después de un rato, habló:

“Mi hermano pequeño tenía siete años cuando… cuando todo empezó. ¿Crees que sufrió?”

La pregunta me golpeó como puñetazo en el estómago.

“No lo sé”, respondí honestamente. Porque no lo sé. No sé nada de lo que sucede ahí fuera, más allá de estas paredes, en la oscuridad.

Se quedó dormida eventualmente, con la cabeza apoyada en mi hombro. La llevé a su habitación con cuidado para no despertarla.

Somos niños jugando a ser eruditos. Aprendices interpretando el papel de maestros. Y fuera, el mundo se consume en oscuridad mientras nosotros nos escondemos detrás de símbolos y geometrías que apenas comprendemos .

Maestra Veliana sabría qué hacer. Ella siempre sabía.

Pero Maestra Veliana está muerta.

Y yo… yo solo fui lo suficientemente hábil para crear una barrera que me protegió de todo, incluso de la responsabilidad de estar despierta cuando se me necesitaba.

Quinto Día del Despertar - Mañana

Partieron al amanecer.

Maren y los otros seis que habían decidido buscar a sus familias. Los vi desde la ventana más alta de la torre, figuras pequeñas moviéndose a través del crepúsculo perpetuo, adentrándose en la niebla oscura que rodea nuestro refugio.

No intenté detenerlos. Eldris gritó advertencias, amenazó con sellar las puertas detrás de ellos. Pero al final, abrí la salida yo misma.

Era su elección. Su derecho.

Les di suministros. Mapas de las defensas que rodean la Torre, símbolos de protección básicos que podrían ayudarlos. Probablemente no era suficiente.

Pero era algo.

Eldris no me ha dirigido la palabra desde entonces.

Octavo Día del Despertar

Los ruidos cesaron hace dos días.

No gradualmente. De repente. Como si lo que fuera que acechaba fuera hubiera simplemente… perdido el interés.

Deberíamos estar aliviados. Pero el silencio es inquietante de una manera diferente.

Seris pasó la mañana conmigo en la sala de defensas, aprendiendo a leer las configuraciones. Es brillante. Más de lo que los otros le dan crédito. Bajo la supervisión de Maestra Veliana, podría haber sido excepcional .

Bajo mi supervisión… haré lo mejor que pueda.

Décimo Día del Despertar

Nadie ha regresado.

No esperaba que lo hicieran. Pero Joris mira por las ventanas cada hora, buscando señales.

Eldris organizó un inventario completo de nuestros suministros. Somos nueve ahora. Con racionamiento cuidadoso, podemos durar meses. Tal vez un año.

¿Y después?

Esa es la pregunta que nadie hace en voz alta.

Decimoquinto Día del Despertar - Descubrimiento

He encontrado algo.

Entre los papeles de Maestra Veliana, escondido en un cajón secreto de su escritorio, había un diario. No un registro oficial, sino algo personal. Íntimo.

Lo he estado leyendo durante días.

Ella sabía. Sabía que algo así iba a pasar. No los detalles exactos, pero… había visto señales. Patrones en las estrellas. Fluctuaciones energéticas. Anomalías que otros descartaron como ruido estadístico.

Y hay más.

Hay referencias a otros lugares. Otras torres. Otros refugios que ella creía que podrían haber sobrevivido. Coordenadas. Rutas posibles.

No estamos solos.

O al menos, es posible que no lo estemos.

Vigésimo Día del Despertar

Llamé a una reunión esta mañana. Esta vez, yo hablé .

Les mostré el diario de Maestra Veliana. Les hablé de los otros refugios posibles.

Eldris protestó inmediatamente. “Es un suicidio. Viste lo que pasó con Maren y los otros.”

Tiene razón. Es peligroso. Posiblemente fatal.

Pero quedarnos aquí, esperando que nuestros suministros se agoten, esperando que las defensas eventualmente fallen…

“Necesitamos saber”, dije. “Necesitamos saber si hay otros. Si hay esperanza de algo más que simplemente sobrevivir día a día.”

Seris fue la primera en ofrecerse como voluntaria.

Joris la siguió.

Otros tres también.

Eldris se quedó en silencio durante largo rato. Luego, finalmente:

“Si hacemos esto, lo hacemos bien. Preparación completa. Rutas de escape. Medidas de emergencia.”

No era aprobación. Pero tampoco era rechazo.

Era un comienzo.

Vigésimo Quinto Día del Despertar

Hemos pasado los últimos días preparando. No una expedición suicida, sino una misión de reconocimiento cuidadosamente planificada.

Tres equipos. Tres direcciones diferentes basadas en las coordenadas de Maestra Veliana.

Yo lideraré el equipo norte, hacia donde debería estar la Torre de Observación Celeste. Seris vendrá conmigo. Necesita ver que hay mundo más allá de estas paredes. Necesita esperanza.

Todos la necesitamos.

Eldris liderará el equipo este. Joris el oeste.

Si uno de nosotros encuentra algo… si hay otros supervivientes, otros refugios …

Eso cambia todo.

Trigésimo Día del Despertar - Última Entrada Antes de Partir

Salimos al amanecer.

He dejado instrucciones completas para mantener las defensas. Los tres aprendices que se quedan para resguardar la Torre saben qué hacer.

He copiado todos los símbolos importantes, todos los diagramas de Maestra Veliana. Si no regreso, al menos el conocimiento sobrevivirá.

Pero voy a regresar.

Tengo que hacerlo.

Porque si hay una cosa que he aprendido en estos treinta días desde que desperté, es que sobrevivir no es suficiente.

Necesitamos más que eso.

Necesitamos propósito. Comunidad. Esperanza de que este no es el final, sino simplemente… una pausa.

El mundo cambió. Ciudades cayeron. Maestros murieron.

Pero nosotros seguimos aquí.

Y mientras sigamos aquí, mientras sigamos buscando, mientras sigamos luchando…

Hay futuro .

Tiene que haberlo.

Entradas subsecuentes del diario de Lirien Stormweaver documentan el viaje de tres semanas hasta la Torre de Observación Celeste, donde efectivamente encontró supervivientes.

Su diario continuó durante años, registrando la gradual reconexión de refugios aislados y los primeros intentos de reconstrucción.

Lirien Stormweaver sobrevivió a la Era del Ocaso, convirtiéndose eventualmente en una de las figuras clave en la preservación del conocimiento arcanístico durante el período de recuperación. Su trabajo sobre sistemas defensivos mejorados previno innumerables tragedias adicionales.

Nota del Archivista: Este diario es uno de los documentos más completos y valiosos que poseemos sobre el período inmediatamente posterior a la Caída de Gandolír.

La perspectiva de Stormweaver, combinando conocimiento técnico con profunda humanidad, ha sido fundamental para comprender cómo la civilización sobrevivió cuando parecía imposible que lo hiciera.

De los dieciséis aprendices originales de la Torre de Estudio del Norte, siete sobrevivieron al período inicial del Ocaso.

Lirien Stormweaver vivió hasta los sesenta y tres años, muriendo pacíficamente mientras trabajaba en sus jardines.

Sus últimas palabras fueron: “Siempre hay esperanza. Siempre.”

Fin del Interludio III