Chapter 36 #2
En mi primogénito, sin embargo, tengo más fe.
Es estudioso, callado, reflexivo… y aunque no lo proclama a los cuatro vientos, como su hermana pequeña, sé que te adora del mismo modo.
Eso me hace estar seguro de que se encargará de continuar mi estela y no permitirá que los años terminen con tu recuerdo.
Llevo años plasmando en papel todo lo que imagino te hubiera gustado saber de nuestro clan.
Y mi intención es que él continúe cuando yo ya no pueda hacerlo.
Espero que tanto estas líneas y la caja tan especial que las guarda, como esos escritos, lleguen a tus manos.
Tú viajaste al futuro y acompañaste a tu gran amor de vuelta a su tiempo.
Yo voy a intentar que mi espíritu viaje hasta el futuro para hacerte llegar todo el amor que dejaste atrás.
Ya ves, hermano, me he vuelto ambicioso.
Pretendo llevar a cabo una gesta mucho más grande que la tuya. Ojalá lo consiga.
Calen dejó de leer en voz alta, pero sus ojos siguieron devorando el siguiente párrafo, al terminarlo, soltó una carcajada.
—Maldito hijo de…
Isabel le arrebató la hoja de papel antes de que terminara la frase y fue ella la que continuó con la lectura.
Muy a mi pesar, para ello he tenido que convertirte en una especie de héroe, exaltando tus escasas virtudes y difuminando en el olvido tus múltiples defectos…
Isabel tampoco pudo contener la carcajada. Calen hizo mención de quitarle el papel y ella lo alejó de su alcance y continuó leyendo.
…Es la única forma que se me ocurrió para conseguir que mi legado llegara hasta ti.
De momento ha funcionado. Te he convertido en un mito.
En el protagonista de una hermosa historia que todos querrán compartir y transmitir de generación en generación.
Tiene todos los elementos para convertirse en un best-seller de esos que tanto le gusta leer a Isabel.
Acción, misterio, romance… y un protagonista con personalidad arrolladora y atributos físicos sin parangón.
Los dos volvieron a reír a carcajadas. ¡Lo sentían tan cercano!
Rieron con ganas unos segundos y luego, casi al mismo tiempo, el pensamiento de ambos llegó a la misma conclusión: Con lo vivo que seguía estando para ellos en ese instante, ¿cómo podía ser que aquel trozo de papel llevara cerca de setecientos años encerrado en esa caja?
No dijeron nada, pero ambos se quedaron atrapados en la melancolía que ese razonamiento había provocado en su corazón.
Tras un par de minutos, Calen recuperó la hoja de papel que había quedado olvidada entre los dedos de Isabel y continuó leyendo.
Sé que, a estas alturas de mi carta, te estarás preguntando qué pasó con la reliquia. Al no estar en la caja, habrás deducido que ya no la tengo conmigo, pero quiero que sepas que fui yo el que la destruyó y también quiero que sepas el motivo por el que lo hice.
Calen arrugó el ceño e hizo una pequeña pausa, algo sorprendido.
Habría apostado a que habría sido pasto de las llamas o que habría caído en manos de algún enemigo que nunca supo el poder que tenía.
Jamás habría imaginado que fuera el propio Lethan quien lo destruyera.
Siguió leyendo, deseando saber los motivos que le habían llevado a ello.
No fue una decisión fácil —continuaba Lethan en su escrito—.
Dudé si mi condición de laird me otorgaba la autoridad suficiente para hacerlo.
Lo medité durante mucho tiempo, créeme, pero en cuanto llegué a la conclusión de que sí, de que la obligación principal de un laird, como tú me enseñaste, era velar por la seguridad de su clan, tuve claro que tenía que deshacerme de ella para siempre.
Que el clan tuviera la posibilidad de viajar al futuro, no era seguro.
¿Sabes, hermano? Creo que subestimamos a Vadala.
Pensamos que su trampa se había limitado a burlarse de nosotros, en nuestro primer viaje, al tergiversar con malas artes nuestra forma de enunciar la petición, pero su mayor maldad fue otorgarnos la posibilidad de burlar el tiempo. Ahí estaba su verdadero engaño.
Cuando os dejó marchar sin el retal, creí que su corazón se había ablandado, pero su decisión fue fría y calculada. Puesto que vosotros no teníais intención de utilizarlo, mejor que se quedara en el pasado. Así, cabía la posibilidad de que algún incauto volviera a caer en sus redes.
Espero que apruebes y entiendas mi decisión de destruirlo.
Yo mismo tuve que vencer cada día la tentación de utilizarlo y viajar al futuro para veros.
Tuve que cortarlo de raíz. Temí que, tarde o temprano, alguien de nuestro clan quedara atrapado en un tiempo o en un lugar no deseado. No podía arriesgarme.
En fin, hermano, hoy pongo a buen recaudo estos tesoros, con la esperanza de que algún día puedas disfrutar de ellos.
Confío en poder vivir muchos años más, pero eso es algo de lo que solo Dios, nuestro Señor, tiene certeza absoluta.
Así que, por lo que pueda suceder, no he querido demorarme en la tarea de guardarlos en lugar seguro y disponer todo lo necesario para que lleguen a ti.
Firmado:
Lethan, el hermano que nunca te olvida.
P.D. Tus tres hijos son preciosos. Los dos varones son tu viva imagen, aunque he de confesar que la pequeña Isabela me robó el corazón en cuanto la vi.
Ante esta última revelación, Calen e Isabel volvieron a mirarse con el entrecejo fruncido. Al comprender lo que significaba la última frase, Isabel abrió la boca y los ojos desorbitadamente, mientras a Calen se le dibujaba una inmensa sonrisa.
Por supuesto, la opción de regresar a vivir a España, si es que en algún momento había sido una opción, fue descartada. Su lugar estaba ahí, más ahora que sabían que cabía la posibilidad de poder volver a ver a Lethan en un futuro no demasiado lejano.
FIN