171 Residencia San Benito, 23 de diciembre, 1720
Y se durmió.
Se durmió como se duerme cuando por fin se puede, con el papel encima de la manta y la boca abierta, y la cuidadora dijo desde la puerta que aquello no lo hacía nunca a esa hora.
Gaspar se levantó, salió al pasillo y lloró de pie, apoyado en la pared, sin taparse la cara.
Adela le puso la mano en el brazo y lo dejó.