La campana sumergida 170 Residencia San Benito, 23 de diciembre, 1710
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170 Residencia San Benito, 23 de diciembre, 1710

Adela se agachó también y le puso el papel del juzgado en las manos, aunque él no pudiera leerlo, porque los papeles hay que darlos en la mano.

—Don Sebastián —dijo, muy despacio y muy claro—. Soy la teniente Monsalve, de la Guardia Civil. Vengo a decirle que hemos hablado con Fermín.

Las manos del anciano se cerraron sobre el folio.

—Fermín ya lo sabe —siguió Adela—. Sabe que usted no fue. Está escrito aquí, con el sello y con la firma de la jueza. Usted no disparó. La suya era del veinte.

Sebastián Marín se quedó muy quieto.

Luego dijo, con una voz pequeñísima:

—¿Se lo ha dicho usted?

—Se lo he dicho yo.

—Vale —dijo el viejo—. Vale, vale, vale.