La campana sumergida 158 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1730
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158 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1730

—La lata.

—Se la llevó ella.

—¿Adónde?

—Esa noche, cuando volvimos, bajó al patio de la capilla con la lata, un saco de cemento rápido y un cubo. Y me mandó a mí a la casa. —Tano se encogió de hombros—. Yo no fui a mirar. Pero por la mañana había un cubo sucio en la pila.

Adela ya estaba de pie.

—¿Qué capilla?

—La del cortijo. La que hizo don Onésimo en el sesenta y cuatro con las piedras que sacaron del pueblo antes de que lo tapara el agua.