La campana sumergida 142 Cañada de las Ánimas, 13 de diciembre, 1800
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142 Cañada de las Ánimas, 13 de diciembre, 1800

Gaspar estaba partiendo leña en el patio con una furia ordenada, colocando cada tronco, partiéndolo, colocando el siguiente.

No paró cuando ella llegó.

—Lo sabías desde noviembre —dijo.

—Sí.

—Que mi padre mató a un hombre.

—No.

El hacha se quedó arriba.

—¿Cómo que no?

—He dicho que no. —Adela dio un paso—. Gaspar, deja el hacha y siéntate, que te voy a contar una cosa que llevo tres semanas guardando y que no es la que tú crees.