La campana sumergida 118 Puesto de Cazalla, 1 de diciembre, 1810
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118 Puesto de Cazalla, 1 de diciembre, 1810

—¿Cuánto le pagaron?

—Tres mil.

—¿En efectivo?

—En dos veces. Mil quinientos el día trece y mil quinientos el veinte.

Sonia comprobó la cuenta de Kiko esa misma tarde: dos ingresos en efectivo, en la sucursal de El Pedroso, de mil cuatrocientos euros cada uno. Se había quedado cien de cada para el bar.

—¿Y qué le dijeron que era eso?

—Que había que darle a la Guardia Civil algo que mirar. Eso me dijo. Palabra por palabra.