68 Ensenada de La Umbría, 6 de noviembre, 1200
Encontraron el soporte de la primera a doscientos metros de la escena, atornillado a un fresno, con la brida cortada de un tijeretazo limpio.
Del aparato, nada.
—Se lo llevó —dijo Camacho—. Sabía que estaba.
Adela se apartó del grupo y subió por la ladera mirando los árboles uno a uno, con la cabeza baja, durante hora y media, hasta que se le acabó la luz.
No encontró nada aquel día.
Pero se acostó pensando en la palabra «escondida».