66 Cazalla de la Sierra, 5 de noviembre, 1200
No había medición de dispersión. No había estudio de trayectoria. No había análisis de composición.
—Era un accidente de caza —dijo la jueza Alcaide, leyendo por encima del hombro de Adela—. Un accidente de caza en el noventa y seis se cerraba en tres semanas y se enterraba con la caja.
—Señoría, aquí hay once postas guardadas y nadie las ha mirado nunca.
Alcaide se enderezó.
—Pues mírelas.