La campana sumergida 39 Universidad de Sevilla, 26 de octubre, 1045
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39 Universidad de Sevilla, 26 de octubre, 1045

Tinoco abrió una hoja de cálculo llena de columnas.

—Yo no cuento días, teniente. Cuento grados-día acumulados. Cada especie necesita una cantidad determinada de calor para pasar de huevo a la fase en que me la traen. La albiceps de esta mujer va por la tercera muda avanzada. Eso son ciento noventa grados-día.

—Tradúzcame.

—Con las temperaturas del Cerro del Hierro, esas larvas necesitarían siete días. Con las del fondo del embalse, que es un horno abrigado a ciento ochenta metros, dos y medio.

—El cuerpo apareció tres días después de morir.

—Pues ya me ha entendido.