La campana sumergida 29 Dehesa de la Umbría, 21 de octubre, 1000
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29 Dehesa de la Umbría, 21 de octubre, 1000

La finca ocupaba mil ochocientas hectáreas de encinar y quejigo entre el Viar y la sierra de El Real, y tenía la puerta de hierro más grande de la comarca.

Los recibió Reyes Bocanegra Ledesma, cuarenta y cuatro años, administradora, camisa blanca impecable a las diez de la mañana en el campo, que es un lujo raro.

—Marisol venía aquí a menudo —dijo—. Teníamos convenio con el programa del lince. Le voy a ser sincera: no siempre nos llevábamos bien. Pero de ahí a esto…

—¿En qué no se llevaban bien?

Reyes sonrió con mucha calma.

—En todo. Ella creía que la sierra era suya. Nosotros llevamos aquí desde 1953.