28 Cazalla de la Sierra, 20 de octubre, 2000
La teoría se armó sola en el cuartel, sin que nadie tuviera que empujarla.
Una bióloga descubre una campaña de veneno. La bióloga aparece muerta. El veneno sigue apareciendo. Un envenenador desesperado, un encuentro nocturno, unas manos alrededor de un cuello.
—Es limpio —dijo Bermejo, satisfecho.
Adela se quedó mirando la pizarra, con el rotulador en la mano, sin escribir.
—Es demasiado limpio —dijo—. Y llega demasiado a tiempo.