26 Cazalla de la Sierra, 20 de octubre, 0900
El teniente Rubén Camacho Solís, del SEPRONA, llegó con una carpeta y mala cara.
—Tengo tres milanos reales, un buitre negro y dos perros muertos en un radio de nueve kilómetros —dijo—. Todos desde el catorce de octubre. Cebos envenenados. Y esta mañana me han avisado de un lince.
Adela levantó la cabeza.
—¿Un lince?
—Herrumbre. Macho, cuatro años, con collar. Lo tienen los del programa. —Camacho dejó la carpeta en la mesa—. Era uno de los animales que llevaba tu muerta.